Los constructores estadounidenses lanzaron un anzuelo hacia Latinoamérica y ya, algunos compradores, tomaron la decisión de dejarse pescar por excelentes oportunidades de inversión inmobiliaria en Miami.
Es el caso de Fisher Island, un resort residencial de 216 acres que ancló en la carpeta de los amantes del sol, el mar y el descanso y que está situado estratégicamente en una isla que solo es accesible por vÃa marÃtima o aérea.
AllÃ, en medio de villas-condominios de estilo mediterráneo y lujosas casas, los propietarios tienen la oportunidad de ingresar al mundo de exclusividad que ofrece el sur de Miami Beach y el este de Miami, Florida.
Rodeado por el mar Atlántico y Biscayne Bay, Fisher Island es, hoy por hoy, el lugar ideal para recrear lo que anteriormente solo cabÃa en la imaginación de quienes deseaban una isla de fantasÃa.
Un concepto que se resume en un estilo de vida que, seguramente, habÃa pasado por la mente no solo de las personas que aman la buena vida, sino de quienes saben cómo invertir en sueños.
Hoy, la idea de hacerlos realidad está más cerca y se ha transformado en la imponencia de las construcciones y en colores como el verde de sus extensas zonas y el azul de un mar y un cielo dignos representantes de Miami, la ciudad del sol.
AllÃ, todo se calculó con lujo de detalles. Fisher Island está compuesta por cinco sectores diferentes: Oceanside, donde los propietarios tienen la oportunidad de apreciar, desde las terrazas de vidrio, la imponencia del océano Atlántico; Bayview, reconocida por la vista que ofrece del colorido atardecer de Miami; Bayside, con un espléndido panorama del océano y de Biscayne Bay; Harborview, desde donde se aprecia la colección de yates y, finalmente, Seaside, que permite disfrutar de una elegancia, muy casual, junto al océano.
Es la conjugación de una concepción arquitectónica que se aprecia en todo su esplendor. Se destacan las enormes terrazas, los acabados de granito fino en las cocinas y en los baños, los gabinetes en madera importada de Alemania y las neveras, estufas y hornos de la más alta tecnologÃa.
Además, los pisos en mármol, el jacuzzi, la ducha y el turco -en el baño principal- le dan un toque sofisticado que se complementa con el gimnasio, el sauna, los parqueaderos y un moderno sistema de seguridad que está a cargo de 50 personas que trabajan durante las 24 horas del dÃa.
Un privilegio que ya no es exclusividad de los estadounidenses o de los europeos y que, por el contrario, le ha dado un vuelco total a un mercado, cuya mira apunta hacia los compradores latinoamericanos.
A la pesca de más beneficios La historia de Fisher Island comenzó en 1920, cuando la familia Vanderbilt invirtió más de 1,2 millones de dólares, de esa época, para la construcción de la mansión, la casa de huéspedes y las piscinas. Incluso, diseñaron una represa que encierra el centro de la isla.
Actualmente, el club ofrece villas privadas totalmente equipadas con comodidades adicionales para los visitantes.
Por ejemplo está la Mansión Vanderbilt, adecuada como un elegante restaurante para 150 personas; el Beach Club, un restaurante frente a la playa; el Spa internacional; el café Porto Cervo; una moderna cancha de golf, con almacén especializado, cafeterÃa y restaurante; el raquet club, con 18 canchas de tenis; un salón de conferencias, con capacidad para 40 personas; un centro comercial y el Marinas, para 200 yates.
Entre tantas comodidades vale la pena resaltar el club de tenis, cuyo reconocimiento es mundial. Allà han entrenado jugadores de la talla de Pete Sampras, Michael Chang, Jim Courier, Andre Agassi y Steffi Graf.
El campo de golf no se queda atrás. Incluso, está catalogado como uno de los más espectaculares, ya que -además de las condiciones técnicas- tiene vista permanente sobre el océano Atlántico y Biscayne Bay.
Durante su construcción la naturaleza se mantuvo intacta y solo se realizaron algunas adecuaciones como lagos, bunkers y arreglos florales.
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