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ATLÁNTICO... SITIADO POR LA CONTAMINACIÓN

Barranquilla es una de las grandes ciudades colombianas con graves problemas ambientales , sostiene la Contraloría General del Departamento en el informe sobre la situación ambiental del Atlántico entregado a la Asamblea. En el informe se asegura que la ciudad presenta problemas de contaminación atmosférica, contaminación de las fuentes de agua por descargas domésticas e industriales, contaminación por ruido, mala disposición de basuras, mal uso del espacio público y deterioro del paisaje natural, deslizamientos e inundaciones en épocas de lluvia .

Igualmente concluye la Contraloría que en la mayoría de los municipios del Atlántico el suministro de agua potable es deficiente en calidad y cantidad, que la carencia de alcantarillado origina graves problemas de salud y saneamiento básico; que la recolección y disposición final de basuras es uno de los factores con mayor impacto sobre el medio ambiente, y que las áreas de desierto aumentan a causa de la deforestación generada por el excesivo uso de leña, el sobrepastoreo, el mal manejo de riego.

Ubicado al norte del territorio colombiano, el Atlántico está determinado por dos variables fundamentales: temperatura (28 C. en promedio) y precipitaciones (que ocasionan emergencias debido a que generan inundaciones).

De acuerdo con informes del Instituto de Hidrología, Meteorología y estudios Ambientales (Ideam), durante los primeros seis meses de 1995 las diferentes estaciones registraron precipitaciones así: 615.4 mm la Normal de Manatí; 380.6 mm la del Limón; 325.6 mm la de Repelón y 164.7 mm la del Aeropuerto Ernesto Cortissoz.

Teniendo en cuenta esas variables, el clima del Atlántico hace parte de los climas tropicales secos de tipo estepario con altas temperaturas.

La flora predominante es la de bosque tropical seco, debido a que las condiciones climáticas y de suelo no permiten el desarrollo de otro tipo de flora.

En su parte septentrional el Atlántico está bañado por el Mar Caribe; el río Magdalena lo separa por el oriente del departamento del Magdalena y el Canal del Dique por el sur de Bolívar.

Por razones de las características que los identifican, los municipios del Atlántico han sido divididos en seis subregiones. La subregión 1 está integrada por Barranquilla, Soledad y Malambo; la subregión 2 por Sabanagrande, Santo Tomás, Palmar de Varela y Ponedera; la subregión 3 por Candelaria, Campo de la Cruz, Suán y Santa Lucía; la subregión 4 por Luruaco, Sabanalarga, Repelón y Manatí; la subregión 5 por Piojó, Juan de Acosta, Tubará y Puerto Colombia, y la Subregión 6 por Usiacurí, Baranoa, Galapa y Polonuevo.

SUBREGION 1 La problemática ambiental de esta zona es causada por diversos factores.

La situación se patentiza en Barranquilla, donde el Acueducto tiene ubicada su bocatoma a 800 metros aguas abajo de las descargas del alcantarillado de Soledad y a 1.000 metros de las descargas de Malambo.

Es necesario que las entidades pertinentes tomen las acciones que correspondan para hacer cumplir los requisitos indispensables para no acusar impactos negativos al río y para no afectar la fuente de captación , advierte la Contraloría.

El alcantarillado de Barranquilla actualmente descarga sus aguas negras en cerca de 15 sitios ubicados a lo largo de la margen oriental del río Magdalena, en el trayecto que va desde La Chinita hasta el barrio Siape al finalizar la Vía 40.

Soledad posee 354 hectáreas de suelos agrícolas y 1.924 hectáreas de pastizales.

Los problemas contaminantes están generados por la emisión de gases a la atmósfera en la zona nororiental, establecimiento de basureros clandestinos, deterioro de las cuencas de los arroyos Don Juan, Platanal y El Salao, a causa de los residuos líquidos industriales y sólidos depositados por la comunidad.

Malambo tiene en su área tres cuerpos de agua: las ciénagas del convento, la Grande o Malambo y la Bahía; posee 90 hectáreas de bosques naturales, 500 hectáreas agrícolas, 1.909 hectáreas de pastizales, 285 hectáreas urbanas y 1.716 hectáreas dedicadas a otros fines.

Sin embargo, su sistema ecológico ha sufrido varias alteraciones a causa de los cambios étnicos producto de migraciones e inmigraciones, cambios culturales, implantación de nuevas urbanizaciones e industria, tala de árboles y quema de bosques, y contaminación de los humedales.

Según el informe la presencia del matadero dentro del área urbana es tal vez un foco contaminante de gran impacto por los malos olores que genera a sus alrededores.

SUBREGION 2 De acuerdo con el censo de 1993 habitan en esta subregión 75.852 personas.

Sabanagrande posee una zona cenagosa representada por varias lagunas como la del Convento (211 hectáreas), Guartinaja y Sabanagrande (140 hectáreas).

Registra problemas por contaminación y degradación de los cuerpos de agua, desviación de los arroyos, construcción inadecuada de los drenajes, vertimiento de aguas residuales domésticas sin previo tratamiento, falta de control a la tala de árboles en las zonas ribereñas, contaminación industrial y la producida por las ladrilleras (principales causantes de la deforestación).

En Santo Tomás se encuentra la laguna que lleva su nombre. Debido a la gran salinidad de los terrenos la vegetación está conformada, en gran parte, por bosques tropicales muy secos.

Entre los problemas ambientales que afronta se encuentran: sedimentación y deforestación, inadecuada disposición de los desechos sólidos (sobre todo a causa de la recolección de basuras en carros de mula), caza y pesca indiscriminada.

Palmar de Varela cuenta con varios cuerpos de agua, como son las ciénagas Luisa y Larga, los caños Tigre y Palma, y los arroyos El Descanso y Hondo.

El municipio carece de servicio de recolección y disposición final de desechos sólidos y de servicio de alcantarillado. La utilización de letrinas y pozas sépticas es común en las zonas urbanas. Igualmente los cuerpos de agua están sedimentados, la pesca es indiscriminada, los terrenos sufren de salinización y la deforestación ha aumentado considerablemente.

Ponedera, debido a su proximidad al río Magdalena, cuenta con un sector cenagoso, en el que se destaca la Ciénaga del Uvero (304 hectáreas).

Sus problemas ambientales giran en torno a la deforestación, inadecuada disposición de excretas y contaminación por manejo inapropiado de los residuos sólidos y aguas residuales en el matadero.

SUBREGION 3 Candelaria posee 100 hectáreas de bosque natural en proceso de deforestación. Cuenta entre sus recursos hídricos con las ciénagas menores de Sábalo y Vieja. Registra problemas ambientales debido a la tala indiscriminada de bosques por parte de los pobladores y principalmente debido a las actividades ladrilleras; mala disposición de excretas, falta de relleno sanitario y emsión de malos olores por parte del matadero municipal.

En Campo de la Cruz se encuentran problemas tales como: sedimentación y deforestación, carencia de alcantarillado, contaminación por ruido (hay 100 Pick up en el municipio) Santa Lucía cuenta con la cuenta del Canal del Dique, 105 hectáreas de bosques naturales, 581 agriícolas, 2.275 en pastizales, 27 de área urbana y 5.412 de tierras usadas para diversos fines. El principal problema que adolece es su exposición a inundaciones y erosión de los suelos por desbordamiento del Canal del Dique. Además su medio ambiente se encuentra afectado por la deforestación causada por la tala indiscriminada de árboles.

En Suán se encuentran bosques de cierta importancia maderera. Carece de alcantarillado, y de adecuada disposición final de basuras.

SUBREGION 4 Se trata de una subregión rica en fuentes de agua. Posee 698 hectáreas de bosques en vía de extinción, 13.117 hectáreas de cultivos agrícolas y 52.524 hectáreas de pastizales.

El principal recurso natural de Sabanalarga son sus tierras. La problemática ambiental gira en torno a la contaminación por la laguna de oxidación, manejo inadecuado de basuras, explotación de terrenos con piedriche y arena para construcción en los sectores de Mirador, Molineros y Gallego; contaminación del aire en época de sequía, inundaciones producidas por los arroyos y caños; erosión a nivel rural y urbano; mala operación del matadero; falta de alcantarillado en el sector rural; contaminación por ruido automotor, y ausencia de parques recreacionales.

En Luruaco se encuentra la Laguna de Luruaco, el Embalse del Guájaro y la Laguna de San Juan de Tocagua.

Sus cuerpos de agua están contaminados. La Laguna de Luruaco está siendo contaminada con aguas negras que son arrojadas por la ciudadanía en el Arroyo Limón. La Laguna de San Juan de Tocagua ha sufrido deforestación, erosión y sedimentación.

La explotación de las canteras en el corregimiento de Arroyo de Piedra genera polución. Los suelos han sido degradados, no hay adecuada disposición de residuos sólidos y aumenta la deforestación de árboles.

Repelón cuenta con el Embalse del Guájaro y todos sus recursos ictiológicos, y las lomas El Sastre, Cerro el Caballo, Cerro Grande, Cascajal y Peña Grande.

El embalse está contaminado por erosión y sedimentación; los suelos han sido degradados y tienen salinización; las zonas forestales han sido destruidas; no hay alcantarillado.

En Manatí se encuentran las lomas de Castilleja, La Punta, Caballo, Vaca, Dolor de Cabeza y el Chorrillo.

Los principales problemas ambientales son: contaminación de las aguas del Embalse del Guájaro, deforestación y erosión.

SUBREGION 5 Por ser una subregión costera, gran parte de los moradores se dedican a las actividades turísticas.

La principal fortaleza de Puerto Colombia son sus playas sobre el Mar Caribe, así como la loma Pan de Azúcar, y las ciénagas de Balboa, Mallorquín, Agua Dulce, el Salado y la Playa.

El municipio y sus corregimientos carecen de relleno sanitario para la disposición final de basuras. Sus playas están contaminadas con desechos provenientes del río Magdalena. La explotación de canteras ocasiona contaminación y la laguna de oxidación tiene poca capacidad.

Tubará posee una importante red hidrográfica constituida por manantiales. Algunas de sus fuentes de agua son: Chorro de San Luis, Los Palmares y Zamurio.

A causa de las canteras sus zonas arqueológicas han sido alteradas. Presenta problemas por la tala indiscriminada y el turismo no planificado.

Juan de Acosta posee un territorio plano y alturas medias de 200 metros sobre el nivel del mar.

La problemática ambiental gira alrededor de la contaminación y degradación de los principales cuerpos de agua con aguas negras y aguas servidas; deforestación de las microcuencas y extracción de material de arrastre de los lechos de los arroyos; contaminación del aire por las quemas causadas por los campesinos, alteración de la cobertura vegetal y uso inadecuado del suelo; contaminación con residuos sólidos, explotación minera no tecnificada y contaminación visual.

Piojó cuenta con la Ciénaga del Totumo, y los arroyos Ronco, Sabana, Calabriza, San Antón, Capiro, Chiconavia y Guacamayo.

Su principal problema es la deforestación de las serranías debida a la explotación de la madera para carbón vegetal.

La Ciénaga del Totumo presenta un alto grado de sedimentación; la capa vegetal ha sido destruida por las quemas y las especies nativas han sido extinguidas.

SUBREGION 6 Esta subregión no cuenta con notables recursos naturales, sin embargo se encuentran allí los arroyos Cañafístula, el Grande y el Hondo. Posee 560 hectáreas de bosque natural con problemas de deforestación y más de 100 hectáreas de bosque plantado.

Galapa cuenta con 300 hectáreas de bosque tropical seco, el cual está siendo deforestado para obtener leña y un poco de carbón vegetal.

Sus principales problemas son: la contaminación atmosférica con malos olores producidos por el matadero; y el relleno sanitario mal operado.

Baranoa cuenta con una red hidrográfica de quebradas, tales como la de Santa Rosa, el Grande y el Hondo.

El daño ambiental es causado por la contaminación de los arroyos a causa del vertimiento de aguas servidas y desechos sólidos; quema indiscriminada de bosques; y contaminación del aire por la quema de basuras domiciliaria.

Polonuevo sólo cuenta con arroyos como el Cañafístula y el Grande.

El impacto ambiental negativo es generado por la mala disposición de excretas, aguas residuales de tipo doméstico, deforestación en ciertas zonas, botaderos de basuras a cielo abierto, y malos olores causados por el matadero.

Por Usiacurí pasan los arroyos Chocorito, La Aguada y El Playón. Posee algunas fuentes de agua subterráneas.

La problemática ambiental gira en torno a: contaminación de los arroyos por vertimiento de aguas servidas y desechos sólidos; degradación del paisaje por la deforestación; destrucción de la cobertura vegetal para utilización de leña y obtención de carbón vegetal; deslizamientos debidos a la deforestación y ubicación de viviendas en zonas de alto riesgo.

Recursos naturales De acuerdo con el Informe sobre los recursos naturales y la calidad del medio ambiente presentado por el contralor General del Atlántico, Ricardo Varela Consuegra, a la Asamblea departamental, seis subtipos de bosques se encuentran localizados a lo largo y ancho del departamento.

El bosque subxerófilo, higrotrófilo caducifolio, que se caracteriza por la presencia de especies magnoliates y liliates xeromórficas cuya especie más representativa es el trupillo. En este tipo de bosques también se encuentran el aromo, el algodón de seda, el mancatigre, el cardón, la verdolaga, el matarratón, el roble amarillo, el guamacho, el uvito y otros. Esta clase de vegetación predomina en Puerto Colombia, Tubará, Juan de Acosta, Piojó y Barranquilla.

El bosque en transición hacia subxerofitia higropofítica caduciofolia se encuentra en Repelón, Manatí, Santa Lucía, Suán, Campo de la Cruz, Candelaria, Ponedera, Santo Tomás y Palmar de Varela, que además de las especies mencionadas presenta otra como son la dormidera, el totumo y gran cantidad de gramíneas pertenecientes a las liliates. Las condiciones son propicias para el desarrollo de cactáceas como la pitahaya.

El bosque de sabanas de gramíneas arboladas se encuentra en Luruaco, Repelón, Manatí, Candelaria, Ponedera, Baranoa, Polonuevo, Usiacurí y Sabanalarga, cuyas especies más comunes son el matarratón, el mango, la ciruela y el almendro.

En Tubará, Juan de Acosta, Luruaco, Piojó, Manatí, Usiacurí y Polonuevo también se encuentra vegetación de bosque subhigrófito, superenifoloio y caducifolio, con especies como la acacia roja, caucho, higuerón y algunos liliates basidiomicetes y líquenes.

Igualmente se encuentra en el Atlántico la flora higrófila (taruya y pasto enea) propia de municipios con importantes cuerpos de agua.

Por último, encontramos el bosque halohidrófilo de litoral, propio de las zonas costeras. En este tipo de vegetación sobresalen el mangle rojo, mangle salado y mangle bobo.

El territorio del Atlántico posee zonas planas en su mayoría, interrumpidas por una parte montañosa formada por las anticlinarias de Luruaco y Tubará.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
22 de noviembre de 1995
Autor
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