Con una conferencia sobre la relación entre la ciencia y la novela, dictada en el reciente encuentro nacional de escritores convocado por la Cámara Colombiana del Libro, el autor y sociólogo Rodrigo Parra Sandoval acaba de obtener en México el primer premio en el concurso latinoamericano de ensayo literario, al cual concurren escritores, crÃticos y ensayistas de todo el continente.
El galardón, otro muy importante entre los muchos que ha ganado el escritor caleño, tiene enorme significado tanto para él como para la literatura nacional porque llega, en primer lugar, al tiempo con la publicación de Escuela y modernidad en Colombia, tres gruesos tomos que contienen la obra completa que sobre el tema ha escrito Parra Sandoval, quien es, además, Premio Interamericano de la Educación Andrés Bello, otorgado por la OEA, y goza del prestigio de ser el primer teórico especializado en la sociologÃa de la educación en Latinoamérica.
Otra afortunada coincidencia es el lanzamiento simultáneo de Tarzán y el filósofo desnudo, su más reciente y ambiciosa novela, publicada finalmente por Arango Editores, después de cinco años y un peregrinaje por veintiuna casas editoriales. El autor de El álbum secreto del Sagrado Corazón, la novela experimental más importante en el proceso de modernización de la narrativa colombiana del presente siglo, vuelve (en Tarzán) a poner patas arriba la estructura formal de la novela, y a la vez que cuenta las venturas y desventuras del mundo universitario, el tropicalismo y la ingenuidad de ciertos filósofos criollos, critica con ácida inteligencia la falta de bagaje en la trastienda cultural de quienes posan de intelectuales. Novela para leer, gozar y degustar, no aconsejable para gente con rabo de paja.
En La profecÃa de Flaubert , el ensayo que ganó el premio mexicano, Parra acude a los ejemplos universales de Verne y Flaubert, quienes en su momento plantearon y demostraron cómo el conocimiento es fundamental para los creadores literarios, para que sus obras no resulten simples globos inflados. Parra sostiene que ahora se cumple la profecÃa de Flaubert, en el sentido de reencuentro entre la ciencia y la novela. TeorÃas del Yo, teorÃas del caos, caducas teorÃas del orden, observación de cómo se modifican las sociedades, cómo se ordena el mundo fÃsico, el sÃquico, la presencia y la ausencia del tiempo, los misterios del espacio y del lenguaje, son, entre muchas otras reflexiones intelectuales, algunos de los argumentos con los cuales comprueba la necesaria coincidencia finisecular entre el arte y la ciencia.
La profecÃa de Flaubert nos cuenta que quien tiene en sus manos una nueva visión del mundo, tiene también en sus manos la materia prima para escribir una novela nueva. Claro está, pensando en que la novela tiene una caracterÃstica fundamental: es omnÃvora, puede incorporar toda clase de conocimientos, como la Mantis religiosa, que devora al macho mientras éste la fecunda, o como el creyente católico que recibe a Dios en la comunión y le hace carne de su carne .
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