Patrocinado por:
ALERTA ROJA
Al analizar el impacto del proceso de apertura en la economÃa bogotana, sorprende que los resultados en materia de crecimiento y empleo no se hayan deteriorado aún más, como se preveÃa para una ciudad caracterizada por su marcada orientación hacia el mercado interno. En buena parte, este comportamiento se explica por el hecho de que la ciudad es el principal mercado del paÃs, por el tamaño de su población y el dinamismo de sus actividades económicas. La economÃa bogotana representa cerca del 20 por ciento del PIB nacional, posee la estructura industrial más diversificada del paÃs y se ha fortalecido a nivel nacional como centro financiero y de servicios.
No obstante, la ciudad también muestra resultados desfavorables en materia económica. El crecimiento de la informalidad refleja la incapacidad de las actividades formales para absorber la fuerza laboral existente. Cerca del 50 por ciento de la fuerza de trabajo está vinculada a actividades en este sector y las necesidades de empleo del sector productivo se satisfacen cada vez con mayor dificultad, debido a la falta de mano de obra capacitada. Asà mismo, las exportaciones industriales per cápita apenas son del orden de los 160 dólares y en el total de las ventas externas de la región se registra una importante participación de productos del sector primario, en especial flores y esmeraldas. Además, la baja oferta exportable y la concentración de las ventas en el mercado de los Estados Unidos reflejan que la economÃa bogotana no solo mantiene una alta dependencia del mercado interno, sino una débil vinculación de sus actividades industriales con los mercados externos.
Al mismo tiempo, Bogotá registra un creciente deterioro en sus indicadores de calidad de vida. La población en situación de pobreza se acerca al millón y medio de personas, y cada dÃa se incrementa como resultado de la inmigración de miles de personas que llegan cada año y se ubican principalmente en la periferia en condiciones de subnormalidad. Al menos 30 por ciento de los bogotanos no tiene acceso a los servicios de salud. Un 40 por ciento no tiene entrada a los centros educativos, hay un déficit de vivienda superior a las 400.000 unidades y el 28 por ciento de la población se encuentra por debajo de la lÃnea de pobreza.
De otra parte, existen factores que limitan la posibilidad de construir una ciudad más productiva y más atractiva para la inversión nacional y extranjera. Es asà como a la desventaja que frente a otras ciudades del paÃs y del mundo le representa su lejanÃa de los puertos, se agrega el incremento en los costos de localización como resultado de las altas tarifas y el deterioro de sus servicios públicos especialmente en materia de telecomunicaciones, junto con el agravamiento de sus problemas de transporte y de contaminación que hoy la sitúan como una de las urbes más contaminadas del mundo.
Es indudable que Bogotá tiene el reto de garantizar condiciones favorables que le permitan a la producción capitalina afrontar las dificultades propias de la transición hacia una economÃa más abierta, y, al mismo tiempo, crear las condiciones para emprender una nueva fase de inserción en los mercados internacionales, con base en productos de mayor valor agregado y hacia segmentos cada vez más sofisticados, si aspira a consolidar nuevas perspectivas de desarrollo. Al culminar la presente década será necesario generar un millón de nuevos empleos para garantizar tasas de desempleo cercanas al ocho por ciento. En este propósito, uno de los imperativos económicos que tiene Bogotá es el de lograr un incremento significativo en la producción de bienes y servicios, que permita ofrecer más y mejores empleos, para alcanzar los niveles de ingreso per cápita de otras ciudades de similar desarrollo. No obstante, las posibilidades de lograr un mayor desarrollo económico y un mejor nivel de vida para sus habitantes dependerán de las condiciones que ofrezca la ciudad para retener sus industrias y para vincular nuevas inversiones a su desarrollo.
Participación comunitaria La convicción de que Bogotá necesita alternativas de largo plazo con una visión futurista que permita pensar en soluciones de consenso para resolver los graves problemas que afronta en el presente, fue precisamente la que llevó a la Cámara de Comercio de Bogotá a convocar con otras organizaciones sociales y gremiales, a realizar un trabajo alrededor del Plan Estratégico Bogotá 2000. Es evidente que la planeación de una ciudad del tamaño de Bogotá no puede lograrse a partir de un esquema centralista y excluyente, en el cual las decisiones que se adoptan no promueven la participación ni el compromiso de la comunidad con las acciones por la ciudad. En Bogotá, la ciudad es percibida como un espacio fÃsico y económico dentro del cual cada quien realiza su actividad, sin que exista un compromiso efectivo con los problemas y acciones de la ciudad. Los ciudadanos demandan acciones del Estado, pero no colaboran con ellas, ni en términos de su concepción y puesta en marcha, ni mucho menos en su preservación.
En este propósito, el plan se ha convertido en un escenario propicio para aunar voluntades en torno de la identificación y desarrollo de acciones estratégicas para consolidar las fortalezas de la ciudad y trabajar en la remoción de los obstáculos que afectan su desarrollo. En el marco de la lÃnea estratégica Calidad de ciudad, calidad de vida , definida por el plan, la Cámara de Comercio en asocio con las universidades Piloto y de La Salle, y Fundepúblico, han presentado un proyecto de convenio para implementar el sistema de apoyo y seguimiento con participación ciudadana a la gestión ambiental local en Bogotá.
El objetivo del proyecto es incentivar, orientar y apoyar la participación de la comunidad para el logro de mejoras cuantitativas y cualitativas en la gestión ambiental local. Se trata de conformar un sistema donde participen diferentes organismos públicos y privados, para desarrollar actividades educativas y de divulgación dirigidas a la comunidad sobre la importancia de la conservación del medio ambiente. Además, se contempla la conformación de una red de veedurÃas ciudadanas en diferentes localidades que estarán dedicadas a la defensa del interés público y del medio ambiente. El programa ofrecerá, como complemento a las veedurÃas ambientales, asistencia legal para la solución de conflictos y asistencia técnica para la ejecución de proyectos y la organización de acciones efectivas para el mejoramiento ambiental.
De otra parte, para promover el incremento de las exportaciones de la ciudad, mejorar la productividad y el nivel de vida de los bogotanos, la Cámara propuso y lidera en asocio con otras entidades del sector privado, la Administración y el Gobierno, la realización del Estudio de Competitividad de Bogotá. Este proyecto es el primer paso de un plan de acción para trabajar en los próximos diez años, en el desarrollo de estrategias que les permitan a la ciudad y a sus empresarios, con base en las ventajas comparativas que tiene la ciudad, construir las ventajas competitivas que les aseguren un mejor futuro a la ciudad y a sus habitantes.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 4 de agosto de 1996
- Autor
- NULLVALUE
Patrocinado por: