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Y LA CRISIS SIGUE TAN CAMPANTE

Durante estos dos años (y algo más) hemos sufrido todo tipo de altibajos en una situación inédita en nuestra historia. Por lo menos tres nuevos protagonistas están jugando un papel crítico y cuasidecisorio en el acontecer diario de nuestra vida política: el gobierno de los Estados Unidos; la Fiscalía; la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia y, en algunos momentos, el Consejo de Estado y la Corte Constitucional.

No sé de otra circunstancia histórica en la cual estos hayan pasado a ser los principales factores de poder.

Así las cosas, se pueden señalar cuatro mecanismos en virtud de los cuales se está produciendo un cambio en la composición de la clase política, a saber: a) las investigaciones de la Fiscalía; b) las investigaciones de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia; c) las del Consejo de Estado en relación con los procesos de pérdida de investidura de los congresistas; d) las decisiones del Gobierno de los Estados Unidos con respecto a la cancelación de visas para el ingreso a ese país. Son cuatro procedimientos que están produciendo un lento pero seguro desmantelamiento de la clase política.

Se podría afirmar que todo ello carece de mayor significado si se le compara con lo que fue la revocatoria del mandato del Congreso elegido en 1990. Aunque contra lo que piensen muchos, la revocatoria de 1991 produjo una significativa renovación del Congreso en Senado y Cámara, la verdad es que lo que ahora está ocurriendo puede resultar más contundente porque se observa que está afectando a personalidades políticas de larga trayectoria. Para utilizar conceptos de moda, se diría que está focalizada, o sea, que está llegando a las personas que son relevantes.

En mi perspectiva, eso es lo que se está jugando en Colombia: la renovación de una clase política por la vía judicial y no por la vía electoral. Es otra manifestación del fenómeno contemporáneo de la judicialización de la vida política. Los fiscales y jueces (ahora hay que incluir al gobierno norteamericano) deciden por la vía judicial quién sigue en la vida política y quién sale del juego. La pérdida de la visa de entrada a Estados Unidos equivale a la muerte política .

La ciudadanía está, pues, enfrentada a la necesidad de identificar y de elegir nuevos dirigentes políticos. La gran pregunta es si eso va a ocurrir en un país caracterizado por la inercia en la política, por la ausencia de una crítica sistemática e institucionalizada, es decir, por una oposición democrática capaz de constituirse en alternativa. La reforma política que está sobre la mesa hace un año busca crear las oportunidades para que la ciudadanía recupere el dominio de la política. Esa reforma va a entrar, pronto, al debate público. Sería deplorable que ahora, como ya ocurrió hace doce meses, las iniciativas se diluyeran ante la ausencia de respuesta ciudadana. Lo importante es cambiar las actitudes, las orientaciones, los valores de quienes van a dirigir la vida política.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
4 de agosto de 1996
Autor
FERNANDO CEPEDA ULLOA

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