En la Sierra Nevada se han secado más de cien quebradas y dos rÃos; sigue la tala de bosques. Los colonos en el monte no leen páginas ecológicas, no ven documentales de televisión, no hay un cuerpo de guardabosques y la policÃa tiene otras prioridades. Se nos ocurrió mandar a hacer unas pancartas para poner en los caminos, clavadas en las cantinas, mercados, escuelas y en los pocos árboles que quedan, con frases cortas diseñadas por publicistas bogotanos, como Un árbol es vida, protege la vida , Del árbol que cuides, beberás , Si me cortas la sierra, se acorta , hechas en material plástico para poner a la intemperie. A toda vela
Lo difÃcil, conseguir quién los financiara. El milagro; el Presidente de ACES, Juan Emilio Posada, se interesó por la campaña para contribuir a proteger los rÃos que dan agua a Santa Marta, Valledupar, Riohacha, Fundación y un centenar de pequeñas poblaciones y elaboró los avisos. El mérito: ACES no vuela a la región, ni tiene planes de hacerlo. Consecuencia: Ojalá otras empresas se vinculen a campañas ecológicas a lo largo del paÃs.
Regresan los tiburones Cien millones de tiburones mata el hombre anualmente a lo largo y ancho de los mares del mundo. En Colombia, pescadores extranjeros se llevan miles de escualos a los mercados de Maracaibo y Panamá. Ya es difÃcil pescar tiburones en Colombia. Pero se han recibido con sorpresa noticias desde Hawai donde deportistas del surfing han sido atacados, lo que está obligando a las autoridades a tomar medidas de control sobre los bañistas. También en Brasil, en el estado de Recife se han reportado varios ataques a surfistas hasta el punto de que en la playa de Cadeias, en Recife, donde a los surfistas se les conoce como los amantes del peligro por ser una zona de tiburones, decidieron quemar sus tablas ante los frecuentes ataques mortales a sus amigos.
En el 94 por ciento de los casos, los ataques son de un tiburón solitario; el 6 por ciento restante fue efectuado por más de un tiburón. En la mayorÃa de los ataques solo hubo un mordisco, lo que indica que el tiburón confunde a la persona por otra presa más usual; por lo general, al darse cuenta de que lo mordido es un error, suelta y se va. Eso prueba que los escualos no sienten gran apreciación por la carne humana. Se sabe que los mayores ataques son a las extremidades y que la mayorÃa de las muertes ocurre por el fuerte shock y la alta perdida de sangre por las severas cortadas.
Pero el peligro de ser atacado por un tiburón es mÃnimo si se compara con otros accidentes a los que no exponemos a diario. Según las estadÃsticas, son más las personas muertas por picaduras de abejas o alcanzados por un rayo, que por ataques de escualos. Hay 1.000 probabilidades más de morir ahogado que por un tiburón. Aún en Australia o en Suráfrica, paÃses de renombrada fama por ataques, el riesgo sigue siendo muy pequeño.
El primer naufragio La crónica pasada comentábamos que el primer navegante que se atrevió a entrar por Bocas de Ceniza fue Jerónimo de Melo; en esa época eran varias las entradas que tenÃa el famoso rÃo. Como apoyo a la expedición de Jiménez de Quesada, que salió de Santa Marta en 1536, don Pedro Fernández de Lugo ordenó que zarparan para el Magdalena una flotilla de cinco bergantines y dos carabelas. Esta expedición salió 22 dÃas después de que lo hizo Jiménez de Quesada, con provisiones y refuerzos, al mando de Diego de Urbina y como jefe militar don Diego Cardona. Estando a ocho leguas de la entrada del rÃo, intentaron entrar; el mar estaba muy picado y una violenta tormenta se desató. Dice el cronista: ... la boca del rÃo vomitaba un enfurecido torrente de agua sucia cargada de troncos de árboles, que se abrÃa paso por entre las encrespadas olas... Uno de los bergatines se fue a pique, pereciendo ahogada toda la tripulación; otro fue arrojado violentamente hacia las costas de Cartagena y perecieron sus cincuenta ocupantes a manos de los caribes. A la carabela comandada por Urbina se le quebró el gobernador y se hundió con todo lo que llevaba, lográndose salvar la gente. Los otros dos bergantines lograron llegar a Cartagena. Siete sobrevivientes se devolvieron a Santa Marta para poner al adelantado al tanto del fracaso de la expedición.
Saludos al nuevo bebé Muy contentos nos encontramos los amantes de los delfines por el nacimiento en el Acuario de San MartÃn de Pajarales, de nuestro colega y amigo Rafael Vieira, de una bebé delfina Tursiops Truncatus, más conocidos como Nariz de Botella. Este nacimiento es el primero que ocurre en Colombia, lo que nos llena de satisfacción y nos invita a decirle a Rafa y su equipo: Felicitaciones!!! Por teléfono con delfines? Ahora se nos viene el doctor Jorge Reynolds y su equipo de cientÃficos con un artefacto que permite que usted pueda oÃr por su teléfono, la conversación de los delfines del Acuario del Rodadero y próximamente el canto de las ballenas jorobadas desde la bahÃa de Málaga en el PacÃfico. La boya, diseñada en Bogotá, contiene hidrófonos que captan los ruidos bajo el mar y los trámites al sistema de teléfonos celulares. Desde su casa usted puede escuchar una ballena que puede estar sumergida en los mares del Artico.
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