El pasado miércoles se realizó el foro de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) sobre perspectivas económicas para este año y el próximo. El mensaje central es este: la sociedad colombiana está parada sobre unas bases económicas que podrÃan ser sólidas, pero se está desbaratando por las costuras a causa de la falta de madurez de sus costumbres polÃticas.
La economÃa resiste gracias a las buenas perspectivas del sector externo, pero la interacción entre la economÃa y la polÃtica es cada vez más estrecha y las instituciones y las prácticas polÃticas son precarias ante la magnitud de los obstáculos que enfrentamos.
Buena parte del seminario estuvo dedicada a examinar la polÃtica. Fernando Cepeda Ulloa hizo un descarnado examen de nuestra realidad, caracterizada por la incapacidad para pensar y actuar sobre los problemas antes de que ocurran.
Cepeda mostró cómo la combinación de un ambiente polÃtico en el que la preocupación central es usufructuar al Gobierno, y una oposición inefectiva que no es capaz de convertirse en alternativa de poder y ha reducido su presencia a la de un simple ruido , conforman un ambiente extremadamente volátil en las actuales circunstancias.
Advirtió que en el paÃs se ha subestimado la posibilidad de una explosión violenta en la población, un peligro cuya cercanÃa se demuestra en lo que está pasando en los departamentos del sur. Finalmente, afirmó que nuestra crisis polÃtica apenas está comenzando, la volatilidad continuará, el prestigio del Presidente Samper irá de mal en peor y la desconfianza seguirá creciendo.
Esta realidad polÃtica tiene vÃnculos claros con la economÃa. En nuestro Congreso deberá resolverse un tema crÃtico para la estabilidad económica: la aprobación del ajuste fiscal propuesto por el Gobierno.
El ajuste fiscal ha sido recibido por los analistas como un aporte significativo del Gobierno a la conducción de la economÃa. Miembros de la Junta del Banco de la República han calificado el ajuste como oportuno y al Ministro de Hacienda como valiente . El ajuste no resuelve el enorme lÃo fiscal en el que está metida Colombia, pero al menos frenarÃa la tendencia de deterioro.
Si el ajuste no sale adelante, el déficit del Gobierno Central llegarÃa a casi 5 por ciento del Producto Interno Bruto en 1997 y empeorarÃa aún más en los dos años siguientes. La financiación del déficit elevarÃa las tasas de interés y estimularÃa la revaluación del peso, frenando la actividad productiva. La confianza internacional en las posibilidades de largo plazo de la economÃa colombiana sufrirÃa un duro golpe.
El ajuste contiene elementos que son muy impopulares en el Congreso, como el freno a los incrementos en las transferencias a los municipios y el reducido aumento de los salarios de los empleados públicos.
La gran incógnita alrededor del ajuste es hasta dónde está dispuesto a ir el Gobierno para sacarlo adelante. Concretamente, el Presidente Samper está dispuesto a defender el ajuste fiscal ante quienes lo rechazan dentro del propio Gobierno y en el Congreso? O, por el contrario, cederá a la hora de las definiciones a la tentación de usar las gabelas que da el poder para consolidar apoyo polÃtico? Este será uno de los temas económicos centrales del segundo semestre.
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