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EL BRINDIS DEL BORRACHO

Aquel viernes de mayo, mes en el que florece el amor maternal y nos invade una epidemia de ternura, los contertulios consumían sin mesura palabras y licores hasta degenerar en romanticismo trasnochado de poetas tardíos.

Aquel viernes de mayo, mes en el que florece el amor maternal y nos invade una epidemia de ternura, los contertulios consumían sin mesura palabras y licores hasta degenerar en romanticismo trasnochado de poetas tardíos.

Fue entonces cuando se le ocurrió al contertulio que más acusaba síntomas de borrachez, la original idea de proponer un brindis...

Inmediatamente, el filósofo se apresuró a decir la última palabra , como suelen hacerlo los filósofos, en tono solemne y rotundo, dijo: Madre no hay sino una . Brindemos por ella.

Le siguió el historiador: Por la madre patria dijo-, y a despecho de los chauvinistas, cuyos.

ancestros no vinieron de Iberia, sino de la manigua, brindó por España!.

Luego el ecólogo, con aire natural declaró: Hijos de la tierra, criaturas del Gran Alfarero, contaminadores que escupen en el plato del que comen: Brindo por la madre Tierra , fuente moribunda del sustento y de la vida.

Tomó la palabra el pedagogo: Por el alma mater , para que se convierta en campus de combate . Brindo por el árbol del conocimiento, hasta que florezca el árbol del olvido.

La beata se santiguó y murmuró: Por María, madre mía y por la santa madre iglesia . Salud!, respondió el ateo, y brindó por la pereza, madre de todos los placeres .

Muy parcos brindaron el biólogo, por la madre biológica , y la psicóloga por la madre adoptiva . Salud! dijo un huérfano.

Finalmente, le llegó el turno al autor de la propuesta, pero éste yacía tendido sobre la mesa. Entonces, el dramaturgo, invocando a Los caballeros de Aristófanes, pidió retirarlo de la escena y dejarlo en su estado de honorable beodez; pero el borracho, que también conocía la comedia, les dijo: Quiero una copa para regar mi mente y decirles algo digno de aplausos.

Qué podría decirnos si no sabes siquiera de dónde eres vecino?, Le interpeló la cofradía. Entonces, el borracho, levantando la voz, les dijo: Brindo por la política ...! Pero de nuevo lo interrumpieron lanzándole improperios por haber mencionado la palabra más odiada. No obstante, el borracho contraatacó diciendo: Brindo por la suegra, la madre-política ...!.

Todos aplaudieron, y hasta el bígamo, cuyo delito no es tener dos mujeres, sino dos suegras, se atrevió a decir Salud!.

Colofón: Política? Madre! No hay sino uña...

germanpinzon2000@yahoo.com

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
27 de julio de 2001
Autor
* Germán Pinzón González

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