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BON JOVI SE LLEVÓ UN BUEN RECUERDO

El concierto de Bon Jovi en el estadio El Campín pasó de ser, en menos de medio día, de un espacio posible de alteración del orden público a un hecho de civismo y reconciliación ciudadana.

Con el asesinato del dirigente conservador Alvaro Gómez Hurtado, el espectáculo del grupo estadounidense estuvo pendiendo de un hilo. Entre las 12 m. y las 4 de la tarde, las oficinas de Música y Mercadeo empresarios del grupo, Polygram casa de discos, la alcaldía de Bogotá y las emisoras de radio fueron un hervidero de especulaciones sobre la realización del concierto.

Entre las tristes noticias que venían de la Clínica del Country se colaron otras que hablaban de un posible toque de queda y la cancelación del concierto. Según una fuente, de Música y Mercadeo, entre la 1 y las 3 de la tarde no hubo concierto . Sin embargo, todo se vino a aclarar después del Consejo de Gobierno que convocó el alcalde Antanas Mockus, allí se impuso la tesis de que era más peligroso devolver a los 15 mil jóvenes que estaban en el estadio a sus casas que hacer el concierto. La decisión, con todos sus riesgos, fue acertada.

Entre tanto, los miembros de la banda estuvieron prácticamente al margen del drama. Solamente sus jefes de seguridad se enteraron de lo que sucedía. Al comienzo pensaron que se trataba de un secuestro, pero después se dieron cuenta de la magnitud del problema. Sin embargo, siempre estuvieron dispuestos a colaborar y en ningún momento se dejaron intimidar por las circunstancias. La banda y su grupo de producción siempre tuvo la intención de salir a tocar. Es que como dijo Jon Bon Jovi en la rueda de prensa, no somos, ni seremos una banda con inclinaciones políticas, lo nuestro es entretener .

Aunque se escucharon críticas por la fiesta que se celebraba en estadio El Campín, la muerte de Gómez Hurtado, fue sentida por los 50.000 espectadores. El minuto de silencio y la señal de la paz fueron el preámbulo de una jornada rockera en la que no hubo el más mínimo desorden.

Al final de esta jornada, las otras víctimas inocentes fueron los integrantes del grupo Ekhymosis, quienes tuvieron que cancelar su presentación para dejarle el turno a Bon Jovi, con el objetivo de que el concierto terminara más temprano.

Afortunadamente esto tampoco se cumplió al pie de la letra, pues el espectáculo terminó casi a la misma hora que todos los demás. La razón, el grupo estadounidense se voló todos los horarios y tocó más de lo establecido, inclusive por encima de su propio límite. La jornada, que comenzó a las 7:15 de la noche, culminó a las 10 p.m. Bon Jovi regaló más de media hora de concierto.

Los integrantes de la banda al parecer, y sin ánimos patrioteros, se fueron encantados con el público bogotano. Hugh Mc Donald, el bajista, Richie Sambora, el guitarrista y Tico Torres, el baterista, les confesaron a los miembros de su casa de discos que el concierto del jueves fue el mejor que han realizado durante su gira por América Latina. Nunca habíamos sentido que el escenario se moviera tanto. Es que la gente no paró de brincar , dijo Torres.

Sobre lo que piensa Jon Bon Jovi no hay que especular mucho, fue tanta la energía que dejó en el escenario, que apenas comió y luego se fue a dormir. Mc Donald y Torres, por su parte, tuvieron que conectarse a un tanque de oxígeno, estaban extenuados.

Lo único cierto es que, a pesar de que fueron testigos de un magnicidio que dio la vuelta al mundo, este grupo de estadounidenses, se llevó el mejor recuerdo de Colombia, su gente.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
4 de noviembre de 1995
Autor
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