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ANGUSTIA FRENTE A LA MORGUE DE CALI

Los familiares no quieren hablar de la muerte de Harvy Suárez Banguera. El velorio lo tuvieron que empezar en el andén de la morgue del Instituto de Medicina Legal, a donde llegaron con un ramo de flores.

Los familiares no quieren hablar de la muerte de Harvy Suárez Banguera. El velorio lo tuvieron que empezar en el andén de la morgue del Instituto de Medicina Legal, a donde llegaron con un ramo de flores.

El homicidio ocurrió a las 2:30 de la madrugada del lunes en la calle 72 V con diagonal 28 D 1 del barrio El Poblado II. La Fiscalía Permanente, que tenía varias diligencias pendientes, llegó cinco horas después.

A las 9:00 de la mañana el cuerpo de Suárez, de 29 años, quien recibió un impacto en la cabeza, fue llevado a la morgue. El cadáver fue entregado en la tarde del martes.

La espera causa más de una inquietud en las afueras de la dependencia oficial, en medio de los empleados de funerarias. Pero Medicina Legal dice que su tarea no resulta sencilla por la cantidad de diligencias. Por ejemplo, entre la tarde del pasado sábado 13 y la mañana del lunes 16 llegaron 37 personas. Según las autoridades, fue un fin de semana menos movido de lo común. Pero la cantidad de autopsias no dio respiro.

El asunto también es de presupuesto. En nómina hay tres patólogos para el día, uno en la tarde y uno en la noche. Uno de ellos está ahora en vacaciones y no hay reemplazos. Lo mismo para el resto de profesionales encargados de las necropsias, que en sus procedimientos científicos requieren entre una y tres horas, de acuerdo con las causas del fallecimiento.

La Alcaldía ha mantenido desde el gobierno pasado la Ley Zanahoria, que volverá el lunes después de la tregua de Copa América; el toque de queda para menores a las 11:00 de la noche; el desarme y las restricciones a las motocicletas en quincenas y festivo; además, prepara el toque de queda por barrios. En el primer semestre de este año se reportaron 999 homicidios, un caso más que en el 2000.

En las afueras de la morgue las explicaciones no siempre son aceptadas. Diana Hoyos, de la oficina de Identificaciones del Medicina Legal, dice que debe desaparecer la antigua creencia de influencias y sobornos para agilizar las autopsias. Los procedimientos sistematizados y sus controles no permiten eso. Solo hay salvedades en casos de orden público.

Junto a los dolientes hay empleados de funerarias como Pedro Antonio Zamora, quien hace 30 años está en el oficio y trata informar a quienes llegan a buscar datos de algún fallecido. También está José Alberto Atehortúa, un tanatólogo (encargado de preparar los cuerpos), quien ha dedicado 27 de sus 39 años a tareas relacionadas con las exequias. No falta el vendedor de tinto.

Los familiares buscan datos en un tablero que indica los nombres de quienes ya fueron sometidos a autopsia y los que están pendientes. A veces son dos, a veces tres días.

Las autopsias y el reconocimiento mismo de quienes son llevados a la morgue de Medicina Legal requieren todo un procedimiento científico y legal.

El Instituto de Medicina Legal, que ha dedicado inversiones en los últimos años a su infraestructura en Cali, considera clave que los ciudadanos conozcan cómo la necropsia muestra circunstancias en que ocurrieron los hechos, sirve de soporte a la justicia, orienta la investigación y tipifica el delito.

Precisar el nombre del fallecido es parte de ese procedimiento, dice Diana Hoyos, de la oficina de Identificaciones. Entre junio y ayer se recibieron 60 personas NN. El apoyo del Cuerpo Técnico de la Fiscalía es permanente para las tareas de identificación.

En algunos casos se dispone del nombre (por datos de algún allegado), pero no de la documentación del fallecido. Entonces, se requiere de una consulta a la Registraduría. Este trámite todavía requiere ajustes por la tardanza en los datos a nivel local.

UN CALVARIO DESDE NARIÑO.

En el parque de Llorente, un corregimiento en la costa de Nariño, terminó la vida a bala de Didier Torres Gutiérrez, el domingo pasado. El levantamiento de su cadáver se convirtió en un calvario.

En esa localidad, a un lado de la vía al Mar, a 80 kilómetros de Tumaco y 230 de Pasto, no existe inspección de Policía ni otra autoridad oficial. Por eso, al principio no había quien entregara el cuerpo del joven de 23 años, oriundo de Cali.

Torres había llegado a Llorente a decorar una discoteca. Sus familiares y amigos no quieren dar ninguna información.

Una versión indica que el domingo estaba en el parque de Llorente, donde un hombre uniformado y a nombre de las Farc le dijo que su error era haber viajado hasta Putumayo. Minutos después fue muerto a bala.

Llorente, dice una fuente autorizada, es el poblado de mayor crecimiento poblacional de la región en los últimos cuatro años. Un fin de semana pueden llegar hasta 10.000 personas, hay comercio y bares.

El traslado se inició en un vehículo al amanecer del lunes. El viaje fue interrumpido por retenes de uniformados, que nadie precisa a qué grupo armado pertenecen. Cuando estos se enteraban de la presencia del cadáver permitieron el paso.

El viaje cruzó por una veintena de municipios de Nariño, Cauca y Valle. Los allegados quisieron cumplir con el levantamiento y autopsia en Popayán, pero no lo lograron. Entonces, siguieron hasta la morgue del Instituto de Medicina legal en Cali, donde la familia dice que los atendieron pronto.

La autopsia y entrega del cadáver se cumplió el miércoles.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
21 de julio de 2001
Autor
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