Doctor Llinás: ¿qué son el cerebro, Dios y el amor?

Doctor Llinás: ¿qué son el cerebro, Dios y el amor?

Cada vez que visita el país, a Rodolfo Llinás, director del Departamento de Fisiología y Neurociencia de la Universidad de Nueva York, se lo ve rodeado de una pequeña tempestad de gente que sabe que está ante uno de los neurocientíficos más reconocidos del mundo. Así fue por estos días, cuando volvió a Bogotá para la inauguración de la sala 'Movimiento: la energía del pensamiento', en el proyecto Cerebrario de Maloka.

26 de febrero 2011 , 12:00 a.m.

¿Los humanos tenemos el mismo cerebro o hay diferencias entre razas, entre hombre y mujer, entre ricos y pobres? La similitud de los cerebros es como la de la nariz: todas las personas la tienen, pero no hay dos iguales. El cerebro es el mismo para todos, pero se diferencia en la organización de los circuitos, que se da al azar; aquí la variabilidad es infinita. Hay personas con mayor capacidad para ver los colores, para interpretar música o para ser parlanchinas y eso depende de las propiedades intrínsecas de las neuronas, no del color de la piel ni del tamaño del bolsillo.

¿Qué nos hace distintos, entonces? Una neurona es como una maraca, que suena por su lado y nunca deja de sonar.

Frente a un estímulo externo, o de manera automática, todas las neuronas entran en un estado de 'maraquismo' y suenan a la par; después, vuelve cada una a lo suyo. Esa capacidad para cambiar sus ritmos es distinta. Eso nos hace diferentes, pero la gente tiende a exagerar esas diferencias.

¿Para qué las exageramos? Para sentir que los Rodríguez son distintos de los Pérez: ese tiene las uñas largas y yo las tengo redondas. Eso es importantísimo en los humanos para la supervivencia, porque hay mayor variedad y eso garantiza mayores posibilidades de evolucionar.

¿Qué es la conciencia y dónde está? Es un estado funcional del cerebro, que está en continuo movimiento y donde los valores y las implicaciones de lo que se está pensando forman parte de las mismas cosas. Yo veo una línea azul y puedo decir al mismo tiempo "¡qué color tan feo!". Por supuesto que esto no tiene un lugar específico en el cerebro: está disperso en él.

Cerebralmente, ¿qué son los valores? Son patrones de acción fijos, que nos impulsan a actuar por un proceso de negociación que se hace desde que se nace: le pegaron a él y a mí no; él debe ser culpable...

¿En qué parte del cerebro se elaboran el amor y las emociones? El cerebro emocional es muy viejo; es el cerebro truhán, el de los reptiles, donde no existen más que patrones de acción fijos. Por eso ellos se acercan o se van si quieren comida; atacan si quieren defenderse, y tienen sexo si quieren reproducirse. Así mismo es el amor.

Si es tan simple, ¿por qué se le da tanta importancia? Porque el sexo, que es vital para la reproducción, está involucrado. En el afán de controlarlo, por razones sociales, se ha modulado ese patrón cerebral de acción fijo, al punto de convertirlo en algo vital para todos.

En definitiva, ¿qué es el amor? Es un estado funcional, como una golosina, y los enamorados son golosos ("que me ame, que me ame"). Eso hace que se sienta rico y que se activen los sistemas de gratificación; por eso gusta. Claro, eso es indistinto de lo que se ame o a quién se ame. Amar la plata o a alguien del mismo sexo es, funcionalmente, la misma vaina. Eso sí, nunca es demasiado: nadie se muere por exceso de amor. No es como la epilepsia.

¿Y el odio y la envidia? Son estados funcionales automáticos de los núcleos de la base del cerebro.

Como todos los pecados capitales, no son negociables. El señor se enamoró y, como el que se va de rabo, no hay nada que hacer. Ahora, como todos los patrones de acción fijos, se pueden modular con otros. Por ejemplo, en el caso de la señora que ama a su marido y luego lo odia por infiel, hay un cambio de patrón de acción fijo, que era el amor, por otro, que es el odio... ¡Simple! ¿Y el amor a primera vista? Funciona como en el cerebro de los pájaros: el patrón de acción fijo estaba activado, disponible y listo cuando apareció la persona que le gustó, y listo.

¿Y el amor eterno? Ese es de inteligentes, que estructuran y modulan los patrones de acción fijos sobre la base de ver al otro como la mano de uno; cuidarla es mi responsabilidad, y viceversa. Saber que no habrá puñalada trapera es la norma.

¡Nunca, primero me matan tres veces! Esa es la clave neuronal del amor eterno, la que mantiene el estado funcional activo y bloquea cualquier cosa que le sea contraria. Es una calidad de estado mental. Si se entiende, no hay otra posibilidad que amar al otro; en cambio, querer acostarse con otro y pasarla rico no es amor. Amor es compromiso y cerebralmente está en el cerebro truhán.

Uno no se enamora de una mujer porque tiene unas tetas buenísimas: uno se enamora de su cerebro, porque con él se interactúa y se avanza; con las tetas no. Amar es cerebralmente un baile y hay que bailar con el que pueda danzar con el cerebro de uno. Amar es bailar, no hacer gimnasia. Encontrar eso es muy difícil; hallarlo es un tesoro.

Cerebralmente, ¿qué es Dios? Es un invento del hombre. Y como todos los inventos humanos, se parece a él.

Dios tiene dos razones de ser: a los inteligentes les sirve para gobernar a los demás y a los menos inteligentes para pedirle favores. A todos, para explicar lo que no entendemos de la naturaleza. Es una lógica de un primitivismo náuseo.

¿Qué es la inteligencia? Cerebralmente, es la capacidad de abstraer para simplificar y actuar sobre esa simplificación. Cerebralmente, está entre un oído y el otro, es decir, en todas partes. Y claro, existen diferentes tipos de inteligencia.

¿Qué es un tipo malo, neuronalmente? Esa no es una condición cerebral, es una condición social. Los ladrones y los asesinos son sociales: ¿por qué roba? "Por mis hijos. Los ladrones son ustedes, porque me quitan y luego me castigan por querer recuperarlo".

¿El subdesarrollo es un patrón cerebral? El país puede estar subdesarrollado, pero yo no. Eso no es contagioso. Ah, no hay cerebros subdesarrollados.

Se dice que solo usamos el 10 por ciento del cerebro...

Esa es una forma estúpida de pensar. Lo usamos todo y nunca se detiene. El cerebro actúa todo siempre; lo que sí sucede es que unas funciones se inactivan para que otras puedan marchar. Eso es necesario.

¿Las nuevas generaciones serán más inteligentes? No hablen caca...

¿Cómo define a una persona inteligente? La que es capaz de poner en contexto el mundo externo.

¿Se puede ejercitar el cerebro? Sí, la labor intelectual genera más labor intelectual...

¿Quién es genio? Aquél al que no le cuesta trabajo.

¿Y nace o se hace? Nace con patrones cerebrales específicos: por ejemplo, el que es buen matemático no es bueno bailando; el que es bueno pintando se puede enredar haciendo una cuenta.

¿Por qué los científicos no son políticos? Porque la política es un arte, no una ciencia.

¿Cree que este país debe seguir siendo manejado por esos artistas? Desgraciadamente, no hay más remedio.

¿Tenemos buenos artistas de la política? No son artistas de la política pura. La mayoría son fracasados de otras disciplinas.

¿Por qué usted pudo y otros no? Por suerte. Sea lo que sea, no me hice a mí mismo. Si en el momento en que uno nace las narices grandes son favorables, y uno viene con ellas, ¡de buenas! El valor que uno tiene es el problema de los demás: uno no se juzga, lo juzgan los demás. ¿Cómo se sentiría si mañana la cura de una enfermedad? ¡Colombianísimo! Usted es un referente, de los pocos para el país. ¿Qué le significa eso? Una cantidad de entrevistas como ésta, la cosa más jodida

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