UNA ENERGÍA DESCONOCIDA, EN CASA

UNA ENERGÍA DESCONOCIDA, EN CASA

Para muchos, el electromagnetísmo no deja de ser más que un tema exótico y complicado que tiene que ver con ciertas leyes de la física. No obstante, cada día se demuestra más que se trata de algo muy relacionado con la vida diaria de la gente.

29 de octubre de 1995, 05:00 am

Pertenece al mundo de los aparatos que se usan en la casa o en el lugar de trabajo, como la fotocopiadora, el televisor, el equipo de sonido, el horno microondas o la afeitadora.

Resulta que la electricidad, que mueve tanta maquinaria alrededor del hombre, produce ondas electromagnéticas que se liberan en el ambiente.

El tema del electromagnetísmo viene interesando a un sector de especialistas del mundo desde hace varios años, pues se descubrió que estas radiaciones electromagnéticas pueden predisponer el desarrollo de ciertas enfermedades.

Estudios epidemiológicos realizados a finales de la década de los ochenta en Estados Unidos, parecen indicar que individuos expuestos permanentemente a campos electromagnéticos, o que viven cerca a plantas eléctricas de alto voltaje, presentan tendencia a desarrollar leucemia y otras enfermedades.

A comienzos de la década de los noventa, la revista Mc World reactivó el debate sobre el problema de las pantallas de computador y los posibles peligros para la salud.

Los técnicos de Mc world demostraron en ese entonces que la pantalla del computador emite ondas eléctricas en pulsos débiles, que crean campos electromagnéticos de frecuencia, baja y ultrabaja, que no son bloqueados ni por el equipo, ni por paredes, tabiques o muros.

Sin embargo, la posible relación entre los campos electromagnéticos y la manifestación de ciertas enfermedades no es compartida por muchos investigadores. La razón es que dichos estudios no tomaron en cuenta otros factores de riesgo como por ejemplo ciertos antecedentes familiares y personales, estados mentales, estrés y algunos elementos contaminantes, entre otros.

En este punto se encuentra el debate entre quienes creen que el electromagnetismo es una amenaza silenciosa y de largo plazo, y quienes consideran que los estudios son parciales y no se puede concluir que se trate de una energía nociva.

Habla la defensa Algo que sí es cierto es que casi todos los experimentos realizados sobre los efectos de estas radiaciones (también llamadas no ionizantes) en la salud, se han desarrollado con animales y en dosis extremas que no existen siquiera en campos laborales de alta densidad electromagnética, como en el caso de las estaciones de radar, cables de alta tensión y estaciones repetidoras.

Pablo Orozco, profesor asociado del Departamento de Física de la Universidad Nacional advierte que algunos autores alarmistas y ciertos círculos del movimiento de la Nueva Era, se han aprovechado para especular sobre esta materia con sus teorías esotéricas que no tienen ninguna validez científica. A esto se le suma el desconocimiento general frente a todos estos fenómenos.

Es lógico que si permanecemos pegados a la afeitadora las 24 horas del día, podría generarse algún problema de salud, pero no durante los pocos minutos que dura la afeitada. Allí las dosis electromagnéticas son mínimas .

Respecto de lo que se ha comentado sobre los hornos microondas, lo único que sí se puede asegurar es que pueden alterar el valor nutritivo de los alimentos debido al calentamiento intenso y repentino a que son sometidos. No tiene sentido afirmar que la comida queda irradiada con microondas. Estas desaparecen tan pronto se apaga el aparato , asegura Orozco.

De otra parte, el experto señala que los cables del fluido eléctrico que llegan hasta nuestra casa, no implican riesgo de radiación porque llevan poco voltaje (generalmente 110 voltios). El alto voltaje está en los transformadores de los postes (11 mil voltios). Sin embargo, a una distancia mayor de 6 metros de estos no existe riesgo alguno.

Desde hace varios años, la biotecnología médica utiliza el electromagnetísmo, como en el caso de la resonancia magnética, para efectos diagnósticos y de terapia. Sus señales se consideran muy intensas en comparación con las que se encuentran en cualquier aparato cotidiano.

No obstante es considerada una tecnología segura y no se han comprobado efectos colaterales sobre la salud de los pacientes.

Mantenga la distancia Pese al poco riesgo que existe con algunos aparatos eléctricos, es conveniente tomar ciertas precauciones para evitar traumatismos.

-Tenga en cuenta que las líneas de fuerza de los campos electromagnéticos que se forman entorno de algunos aparatos como el horno microondas, el equipo de sonido y el televisor se debilitan a medida que uno se aleja. Por eso se recomienda estar a más de un metro de ellos cuando están funcionando.

Las normas internacionales señalan que donde existen líneas de distribución eléctrica con cerca de 110.000 voltios (que son las más altas de distribución en Bogotá), no debe habitarse continuamente a una distancia de 50 metros.

- Se recomienda a personas que trabaja permanentemente en líneas de alta tensión y con un campo del orden de 10 mil voltios por metro, no permanecer más de cinco horas en el lugar .

-Pese a que sobre nuestras cabezas permanece el tendido eléctrico, generalmente el voltaje es muy pequeño (100 voltios por metro en la calle) y no genera radiaciones peligrosas. Según los expertos, esto es apenas una centésima parte de lo que podría considerarse como el límite permisible.