KETTY TINOCO LA FEMINIDAD HECHA MODA

KETTY TINOCO LA FEMINIDAD HECHA MODA

De fondo suena una melodía que a veces golpea en el centro de la nostalgia: Noches de Cartagena que fascinan, con el suave rumor que tiene el mar, donde la brisa cálida murmura toda una serenata tropical... . Y ha sido, precisamente, en el centro histórico del Corralito de Piedra y con esa canción donde Ketty Tinoco se hizo un lugar en la moda colombiana.

22 de junio de 2001, 05:00 am

De fondo suena una melodía que a veces golpea en el centro de la nostalgia: Noches de Cartagena que fascinan, con el suave rumor que tiene el mar, donde la brisa cálida murmura toda una serenata tropical... . Y ha sido, precisamente, en el centro histórico del Corralito de Piedra y con esa canción donde Ketty Tinoco se hizo un lugar en la moda colombiana.

Algunos la conocieron sólo hasta cuando participó en el Bogotá Fashion Week donde también marcó su desfile con ese aire de arena, brisa, playa y mar. Sí, estaba en Bogotá, pero ella tenía que poner el sello de una tierra que le ha inspirado cada uno de sus diseños.

Ketty es tropical en lo que hace pero con un altísimo toque de romanticismo, feminidad y delicadeza. Nunca estudió diseño de modas. Ella es delineante de arquitectura, es decir, la persona que dibuja y no propiamente los planos. Y quizás fueron esos trazos, que por más rígidos que parecieran, la llevaron a incursionar en el diseño.

Lleva 18 años en un oficio que comenzó en su propia casa cuando montó un taller y se hizo modista sobre medidas, algo que le valió para que poco a poco muchas mujeres de la sociedad cartagenera se convirtieran en sus clientas.

Fue un trabajo que le dio reconocimiento y grandes satisfacciones. Sin embargo, ella sabía que algo más la esperaba, así que tuvo un poco que devolverse a su sueño de infancia y recordar el escaparate de una tía lleno de telas bordadas, chalinas y una máquina en la que aprendió a coser y que aún hoy conserva como parte de ese juego de tradición en el que empezó a concebir la moda.

"Desde que tengo cuatro años la moda ha sido mi gran inquietud. En ese lugar -donde estaba el escaparate- yo jugaba con mis muñecas y les hacía vestidos. Tengo recuerdos muy lindos con mi mamá y mi tía, que también me enseñaron a bordar", cuenta.

Sus diseños conservan todo lo que en esa época aprendió. Quiere en cada prenda evocar la tradición de su casa pues no renuncia a las costumbres. Incluso, el lino, que es el material que maneja por excelencia en sus colecciones, y que estaba un poco olvidado entre una moda que proclama nuevas texturas y le rinde culto a lo ultramoderno, pero que para ella es toda una exploración que le permite atreverse a proponer.

Un destino que encontró afuera.

El camino de Ketty ha sido largo pero firme. Tardó un poco en lanzarse a la aventura de la moda, pero el tiempo luego le dijo que tenía la razón en esperar. Todo sucedió de repente. Fue un salto abrupto en el que de modista pasó a diseñadora.

Ketty cuenta que ese camino lo inició en Polonia. "En marzo del año pasado la Fundación Santodomingo organizó una feria en Polonia de confeccionistas. Muchas personas de Cartagena y de la costa (150) fueron invitadas y yo estaba incluida. Allí tuve la oportunidad de conocer a Pilar Castaño y a Silvia Tcherassi, quien fue la madrina de la misión. Me llevé un catálogo y algunos trajes. Me dije: en este viaje tengo que darme a conocer . Me acerqué a Pilar y le mostré mi trabajo. Ella me dijo: Ketty, esto hay que mostrarlo . A Silvia también la conocí allí. A ella le encantó e igualmente me animó a dar a conocer mis trajes. Me dijo: Tienes que abrir un punto de venta, no te puedes quedar solamente cosiéndole a la gente, no te puedes quedar como confeccionista . Le hice caso. Después del viaje busqué un local en la ciudad amurallada y el 10 de mayo del año pasado lo inauguré".

Pero esa historia no termina allí. Ketty volvió a contactar a Silvia y ella le sugirió ir a una feria, tenía que hacerlo. En agosto salió para Medellín a Colombiamoda. No dejó de sentir temor, pues era nueva y todo era ropa de lino. Sin embargo, ese miedo cambió cuando escuchó la respuesta de la gente. Tanto que allí, en la ciudad de la eterna primavera ahora tiene dos puntos de venta. "Silvia ha sido un gran apoyo para mí, una persona muy querida que me ha dado buenos consejos", comenta.

También fue invitada al Bogotá Fashion. Llegó con todas las expectativas. Ya tenía un lugar pero ella no dejó de sentir ansiedad. Le fue bien y no solo hizo clientes nuevos, también el desfile que presentó le abrió las puertas más allá de las fronteras y en este momento ella y su esposo consolidan la idea de montar un almacén en República Dominicana.

Tiene todo a su favor para acariciar el éxito y convertirse en una diseñadora reconocida. Silvia lo confirma: "Es una persona encantadora, va por buen camino, tiene carisma, es entusiasta y todo eso se ve en su colección".

El trabajo de Ketty refleja tradición, como ella bien lo afirma: "Todo lo que hago es rescatado de los baúles de las abuelas, de lo que aprendimos hace muchos años".

En su ropa no faltan las flores bordadas a mano, el punto de cruz y todos los detalles manuales que se pueden trabajar en el lino. Diseña para la mujer del Caribe o de tierra caliente, que es romántica, soñadora, sobria, fresca y amante de la libertad y la comodidad.

Su filosofía de trabajo es: diseñar con una felicidad enorme y con mucha dedicación. No en vano, Silvia Tcherassi asegura: "La impresión que me deja el trabajo de Ketty es el de una mujer con acabados impecables, una magnífica confección que no olvida detalle y para mí eso es muy importante en un diseñador. Las prendas de Ketty no son improvisadas, les pone mucho entusiasmo".

Ella se inspira en la naturaleza y las flores en tonos pasteles son su mejor musa. Por supuesto, también en Cartagena, dulce rincón Caribe y colonial, como finaliza la canción.

1. (LA DE ELLA).

Foto IVAN ROMERO.

2. (las de los vestidos).

Fotos EMILIO CACERES