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Cristales y piedras que sanan

“Cuando conozco a los niños de mis clientas, alrededor de los 2 o 3 años de edad, se quedan perplejos, mirándome. Como si dijeran ‘yo te conozco, poro no sé quién sos’. Incluso, algunos de ellos juegan con piedras, tienen cristales en sus juguetes”.

Así describe Alejandra Salatino, terapeuta en sanación con cristales, las anécdotas más significativas que le ha dejado su experiencia de tratar a gestantes a través de esta terapia alternativa.

Esta argentina trabaja hace 17 años en gemoterapia. En 1996 fundó la Escuela de la Sabiduría de los Cristales, en Buenos Aires.

Después de una larga trayectoria y de dictar seminarios intensivos en países como Chile, Uruguay, Perú, España y México, estuvo en Colombia y habló con ABC del bebé sobre los beneficios de esta práctica en las embarazadas.

Trabajo de cuerpo y mente La gemoterapia o sanación con cristales es una metodología que busca combinar el poder terapéutico de los cristales y las piedras con el objetivo de hallar una sanación integral (física, emocional, mental y espiritual) en el paciente.

Estos elementos se disponen sobre los chakras (centros energéticos) del cuerpo. “Su objetivo es liberar bloqueos físicos, emocionales, mentales y espirituales. Y tomar consciencia de aquellas actitudes y pensamientos que nos hacen mal y que no percibimos”, explica Alejandra.

El origen del poder curativo del cristal está en su estructura molecular, color y geometría sagrada. La primera se refiere a la energía que guarda su estructura (de lo que está hecho) y la geometría hace referencia a cómo esta se manifiesta. Esos elementos, agrega la experta, “tienen una energía que cura, relaja, amplifica, libera, etc.”.

En gestantes La idea de la terapia es que la mujer se conecte con su bebé en el útero, permitiéndole al niño tener una mejor calidad energética. Esto se hace a partir de un trabajo interno. “La madre debe entrar en un estado meditativo, donde empieza a fluir el diálogo con su hijo ”, añade Salatino.

A través de este método se trabajan varios problemas que aquejan a las gestantes. Entre ellos, la conciencia de la maternidad, el sentido de ser mujer, la fertilidad, la dependencia emocional, la imagen corporal, los episodios de pérdidas y abortos. Incluso, el vínculo con la pareja, las expectativas de los padres y la hipersensibilidad.

Otra área de trabajo es la sexualidad. En este aspecto, dice la terapeuta, “hay dos lados. Uno en donde la mujer no encuentra la sensualidad ni el erotismo porque se siente inhibida. O, por el contrario, necesita tener relaciones sexuales para sentir que no pierde a la pareja”.

E cuanto a los problemas físicos, Salatino dice que esta práctica “ayuda a sobrellevar cualquier condición, pero siempre se debe trabajar interdisciplinariamente con la medicina que elija la persona”.

Las madres pueden tratar la diabetes gestacional, los síntomas del embarazo, el insomnio, el trabajo adecuado de la circulación, entre otros.

Lo más importante de la gemoterapia es lograr un equilibrio físico y emocional para tener tranquilidad y no perjudicar al bebé. “Cuando la madre trabaja sus propios conflictos, el bebé se beneficia porque no se intoxica con los problemas (…) Le da seguridad y confianza, le da mayor entrega y él se siente digno de estar en su espacio”, puntualiza Alejandra Salatino.

www.sanarconcristales.com.ar.

CRISTALES PARA GESTANTES Crisocola. Trabaja toda la energía femenina.

Hematite. Ayuda a que los glóbulos rojos estén elevados y mantiene la energía vital.

Cuarzo rosa. Fortalece la autoestima.

Amatista. Relaja la mente y permite dormir.

Calcita romboide transparente. Ayuda a aceptar la condición del embarazo.

Malaquita. Libera procesos emocionales que se despiertan durante la gestación.

Aventurina verde. Ayuda a liberar el estrés emocional.

Cornalina. Esta piedra favorece la evolución del proceso del embarazo.

MOMENTOS CLAVES PARA TRABAJAR Según la terapeuta Alejandra Salatino, el trabajo se hace de acuerdo con la necesidad de cada una de las mamás, en cuatro momentos específicos de la gestación: 1 -3 meses: se trabaja la aceptación de estar embarazada y sus implicaciones.

3-4 meses: se trabaja la conexión con el bebé para seguir con la vida de la madre, pero tomando conciencia de la existencia del niño.

7 meses: la mujer empieza a sentir el peso y las dolencias del último trimestre. 8-9 meses: se concentra en la acomodación del bebé, la ansiedad y el miedo al parto

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
11 de agosto de 2010
Autor
KAREN JOHANA SÁNCHEZ

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