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¿Extraditar al presidente Uribe?

Consultado Antanas Mockus acerca de si extraditaría al presidente Uribe, en el hipotético caso de que una corte ecuatoriana lo solicite en extradición por el bombardeo que dio cuenta de ‘Raúl Reyes’, terrorista por el que sus viudas no dejan de plañir, respondió esta bestialidad: “Si la Constitución colombiana aplicada a este caso, hechos todos los trámites, impone la obligación de extraditarlo, lo extraditaría”.

Ya Mockus nos acostumbró a los reversazos, y sus seguidores estiman que reconocer los errores no es signo de ignorancia o de incapacidad para gobernar sino de honestidad. Pero a pesar de haber reconocido su error, por lo menos de dientes para afuera, es un hecho perturbador que Mockus no hubiera rechazado de plano la hipótesis y que a los colombianos, en general, les hubiera parecido un asunto sin importancia.

Sobre la ignorancia de Mockus tengo mis dudas. En la Nacional dizque hubo un grafiti famoso que decía: “Sólo sé que todo sé, Antanas Mockus”; y, de hecho, no es creíble que un académico de tan alta formación no esté enterado de temas tan básicos a pesar de llevar 16 años en la política, y más de 13 en pos de la Presidencia.

Tras ese globo de la supuesta amenaza a Mockus –una llamada a la Fiscalía que cualquiera pudo hacer y una página en Facebook al estilo de Nicolás Castro–, Antanas explicó que a lo mejor las Farc estarían incómodas por lo mucho que su campaña ha avanzado y, días después, agregó que les recomendaba a los farianos negociar ya con Uribe porque él iba a ser más firme.

Me da pena decirlo, pero eso es caricaturizar la realidad. Las Farc deben estar bailando en una pata de la alegría pues, aunque maltrechas, logran sobrevivir al chaparrón de Uribe escondiéndose en Venezuela y Ecuador, y, para ajustar, el candidato que lidera casi todas las encuestas ha sido claro en afirmar que las va a tratar con cariño, que le gustaría desmantelar el Ejército, que admira y respeta a ese ‘paladín’ de la democracia que es Hugo Chávez –el compinche de los bandidos–, que fue un error bombardear a ‘Reyes’ y que, por ese mismo motivo, extraditaría a Álvaro Uribe o a cualquier otro funcionario ‘implicado’.

Mockus ignora o desdeña aspectos que justifican acciones de esa naturaleza, como el tratarse de una operación de legítima defensa contra un criminal que amenazaba la integridad de ciudadanos colombianos o la complicidad demostrada de altos funcionarios ecuatorianos con las Farc. Hay suficiente doctrina en cuyo marco el bombardeo al camarada ‘Raúl’ se ajusta perfectamente a los lineamientos del derecho internacional humanitario, por lo que no es un crimen ordinario sino una decisión de Estado y no son los individuos que la ejecutan quienes deben pagar por estos actos.

¿Será que Mockus se está sumando a las hordas de la izquierda que suelen cobrar con creces toda acción en su contra? El famoso juez Garzón anda tras la derogación de amnistías concedidas a actores de derechas, pero no a los de izquierda, de las que abundan en Colombia. El Palacio de Justicia se convirtió, en los estrados judiciales, ya no en un crimen del M-19 sino en una ‘trampa para ratones’ que les tendieron a los nobles subversivos.

Trastrocamiento histórico hecho 25 años después, cuando, como dice el general Valencia Tovar (EL TIEMPO, 06/05/2010), “testigos claves ya no existen. No es posible practicar muchas pruebas. Los recuerdos se desvanecen”. Culpables los militares, inocentes los altruistas guerrilleros.

Para la columnista uruguaya Laura Gil, “una acción penal (contra Uribe), tanto aquí como en el exterior, es previsible” (EL TIEMPO, 06/05/2010), pero a un ex guerrilero acusado de graves crimenes como Pepe Mujica, el Presidente de su país, le aguarda el cielo: “encarna la reconciliación con R mayúscula, es un enamorado de la vida” (EL TIEMPO, 22/04/2010).

Mockus peló el cobre, su promesa de preservar la política de Seguridad Democrática no es creíble, lamentablemente

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
11 de mayo de 2010
Autor
SAÚL HERNÁNDEZ BOLÍVAR

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