Bosé estuvo mejor que nunca

Bosé estuvo mejor que nunca

Lo que se confirmó en la noche del sábado en el Coliseo Cubierto El Campín, en Bogotá, es que Miguel Bosé se rehusa a dejar de ser un símbolo sexual y que no se extinguirá.

10 de mayo de 2010, 05:00 am

Después de aquella imagen que los colombianos recordaban de una barriga prominente en el Concierto por la paz, de Juanes, en la frontera, hoy el cantante puede moverse y seducir como en sus mejores años.

“Buenas noches, Colombia, buenas noches, compatriotas”. Así saludó a los bogotanos (8.000 asistentes, según el empresario Shows Business & Entertainment), recordándoles que ahora que tiene la nacionalidad colombiana, cada día se siente más parte de este país.

Totalmente rejuvenecido, no sólo no ocultó sino que destacó los ‘milagros’ de un buen periodo de ejercicios de ‘cardio’ (cardiorrespiratorios) en el gimnasio, tal como se llaman su reciente disco y su actual gira promocional.

Fue un concierto con mucha innovación tecnológica: Bosé hizo de sí un avatar, un personaje electrónico que se proyectaba entre las pantallas de led, que tenían formas curvas y en tres dimensiones.

Por ello, de repente, tras la figura del cantante, también aparecía su proyección, nadando o bailando. De hecho, el concierto empezó tras la espera del público en la que, durante ese tiempo, se proyectaban en la pantalla principal unos labios que a veces se movían y que abrieron la presentación con una carcajada.

Del nuevo trabajo, Bosé interpretó gran parte de sus canciones, como El perro, La verdad y Por ti, que tuvo gran acogida entre el público, pese a que tiene poco tiempo en el mercado. Eso se notó, pues casi nadie las cantaba a la par.

Sin embargo, las que sacudieron al público fueron sus grandes éxitos Amante bandido, Morena mía y Te amaré, con la que cerró el concierto.

Resultó impactante el montaje de la canción Júrame, que habla de la represión de las libertades básicas: en las pantallas se proyectaban, en dimensiones gigantes, las palabras “prohibido oír, hablar, ser, huir, dar, amar”.

Sin duda, fue uno de los conciertos más impactantes que el artista ha ofrecido en Colombia en los últimos años