YURUPARÍ: LOS FILMES OLVIDADOS

YURUPARÍ: LOS FILMES OLVIDADOS

José Torres, un anciano habitante de Guapi, era uno de los pocos conocedores de los secretos de la marimba ritual de la Costa Pacífica. Antes de morir, Torres contó parte de sus secretos frente a una cámara de cine que durante casi tres años recorrió el país en busca de manifestaciones de cultura popular.

10 de marzo de 1991, 05:00 am

Esa misma cámara estuvo con los juglares vallenatos, las cuadrillas de San Martín, las cantadoras de Alabao de Timbiquí, el cristo negro de Tado y en docenas de fiestas y ceremonias de indígenas y campesinos.

Ahora, 42 de esas películas esperan ser rescatadas de las bodegas de dos laboratorios de Estados Unidos, donde permanecen casi olvidadas desde hace unos cinco años.

Las cintas contienen las filmaciones originales, en 16 milímetros, que la programadora oficial Audiovisuales transmitió por televisión en el espacio de Yuruparí , entre 1983 y 1986.

En total, fueron setenta las películas enviadas a los laboratorios de Estados Unidos para un proceso de posproducción que permitiera comercializarlas y preservarlas como parte del patrimonio fílmico del país.

De estas, 28 regresaron a Colombia. Las demás permanecen almacenadas en los laboratorios Continental Films de Miami y Work Cinevisión Service de Nueva York.

El tema del rescate de los negativos ha sido abordado desde hace unos dos años en algunas de las reuniones de junta directiva de Focine. Pero, pese a que todos reconocen la importancia que tienen las películas para el país, se desconoce si el proceso de posproducción será terminado o las cintas regresarán para ser archivadas en el mismo estado en que se fueron.

La junta directiva de Focine dice Neftalí Espinoza, encargado de la gerencia de esa entidad nombró a una persona para que verifique el estado de las películas. De acuerdo con el informe que rinda se determinará qué hacer con ellas .

Esa decisión fue tomada a principios de octubre del año pasado. Pero hasta el momento la persona encargada, el productor cinematográfico Alberto Amaya, no ha viajado a Miami y Nueva York.

Neftalí Espinoza afirma que Amaya no ha podido cumplir su misión debido a que ha tenido mucho trabajo , pero este tiene otra versión: El retraso se debe a que existen divergencias entre la junta directiva y la gerente en propiedad de Focine, Maruja Pachón , quien permanece secuestrada desde el pasado 7 de noviembre.

Según Amaya, la funcionaria solo lo autorizó a traer los negativos, mientras que la junta directiva prefiere que se estudie el costo de la posproducción.

La primera de esas alternativas es la más fácil y la más económica dice Amaya, pero no la mejor, porque el proceso de las películas se quedaría en la mitad .

En opinión de Gloria Triana, quien dirigió 48 de las setenta películas, ha existido descuido por parte de Focine. No creo en el argumento de que no hay recursos. El problema ha pasado por las manos de ocho gerentes y ninguno le ha buscado una solución porque solo les interesa sacar adelante sus programas.

Además, la películas son rentables comercialmente. Existen propuestas de otros países para adquirir algunas de ellas dice la ex directora de Yuruparí , pero sin el proceso que falta no se pueden vender .

Para Claudia Triana, directora de la Fundación Patrimonio Fílmico, es clara una cosa: Los filmes no se pueden perder por desidia de Focine o Audiovisuales .

Focine aduce que no se debe a descuido sino a falta de recursos. Y es que el costo de la posproducción alcanza los 160 mil dólares, según los cálculos de Amaya: Ese valor se reajusta cada tres meses. Hace cinco años el mismo trabajo valía la mitad .

En Audiovisuales, en tanto, acaba de ser nombrado un nuevo gerente, Jorge López. Por ahora, el cinematografista Amaya espera que los administradores del cine colombiano tomen una decisión definitiva: Yo puedo irme ya si es necesario .