EMBALSE DEL MUÑA ASFIXIA A SIBATÉ

EMBALSE DEL MUÑA ASFIXIA A SIBATÉ

Todavía Alberto Ramos, un tendero que llegó a vivir hace 18 años a Sibaté (Cundinamarca), recuerda que la laguna del Muña tenía rastros de paraíso. No pensó entonces que ese anillo de flora y fauna alrededor del municipio, se les iba a convertir a él y a otros 25.000 habitantes en un dolor de cabeza. (VER MAPA INFOGRAFIA)

15 de enero de 1996, 05:00 am

Ramos, quien vive en el centro de la localidad, dice que sus constantes jaquecas y gripas se deben a la descomposición de las aguas del Muña, un embalse que es surtido por el contaminado río Bogotá. Es lo mismo que le pasa a cientos de sus paisanos.

La situación ha generado desde una tutela, hasta las protestas de la gobernadora, Leonor Serrano de Camargo, quien dice que la vida en Sibaté, un municipio a escasos 40 minutos de Bogotá, está en riesgo.

Pero la solución no está cerca porque dejar de surtir el embalse con esas aguas significa dejar sin luz a por lo menos tres departamentos.

Los olores son muy fétidos, sobre todo en la tarde cuando se despierta un zancudo que hace nido en el buchón (planta acuática). Sus picaduras causan granos y fiebres , dice Ramos.

A sólo unos metros de El Muña y a la entrada del municipio, encerrado por muros, en una casona llena de flores, se localiza La Colonia, un sanatorio que hace poco adoptó el nombre de Centro Masculino Especial La Colonia de Sibaté, donde hay 500 pacientes. Uno de ellos, Alvaro Bonnet, de 65 años, quien estudió derecho en la Universidad Libre de Bogotá, también se queja. Mantengo con dolor de cabeza. Además, los zancudos nos pican y nos hacen salir verrugas .

La contaminación se siente, se toca y se huele, en lo que fuera hace varias décadas, un templo de la flora y la fauna, que hoy es calificado como un lecho para la muerte. El problema se percibe en los sanatorios de la Beneficencia de Cundinamarca y en otros privados que tienen su sede en Sibaté, donde hay 2.000 pacientes.

Según sor Hilda Aponte Soler, directora de uno de los albergues, los enfermos diagnostican infecciones en la piel y respiratorias, como consecuencia de la contaminación ambiental. Aquí se juega con la vida de los enfermos y de quienes atendemos en el sanatorio. Las plagas como ratas y zancudos son incontrolables , asegura la religiosa.

La laguna del Muña, un anillo que rodea casi en su totalidad a Sibaté, comprende 900 hectáreas; tiene cero oxígeno y cero especies vivientes, lo mismo que le ocurre al río Bogotá.

Sin embargo, no es raro ver a las vacas alimentarse de los buchones y beber sus aguas, mientras que los niños juegan a saltar pequeños islotes.

Sólo pañitos de agua El secretario de Gobierno de Sibaté, Ricardo Fino, dice que la Empresa de Energía de Bogotá (EEEB) es la directa responsable de esta crisis, porque deposita en el Muña aguas negras usadas para generar energía en las hidroeléctricas instaladas entre el Salto del Tequendama y el municipio de El Colegio .

Para combatir las plagas que afectan a la población, la EEEB fumiga cada tres meses. Hace dos años esa entidad debió realizar un estudio para iniciar el saneamiento de la laguna, en atención al fallo de una tutela interpuesta en su contra por José Domingo Gutiérrez, quien desconoce por qué la sentencia no se ha cumplido.

La tutela también ordena hacer un anillo ecológico, pero los resultados no se han visto. La EEEB dice que se inició un programa de contratación para fertilizar 5.000 árboles y otro de educación ciudadana, con el objeto de cumplir con la tutela y contrarrestar los problemas ambientales, pero los habitantes de Sibaté ya no creen.

Con la tutela pido la descontaminación y el no bombeo de las aguas del río Bogotá. El juez tutela el derecho, pero no suspender el bombeo , explica Gutiérrez.

El accionante pidió al juzgado promiscuo de circuito de Soacha aplicar las medidas de hecho consagradas en el decreto reglamentario de la tutela, entre las que figura el arresto de 48 horas para los responsables del incumplimiento. No queremos paños de agua tibia. Estamos organizando una manifestación para exigir respeto con el pueblo , anota.

Los niños son los más afectados, advierte el médico Orlando Rodríguez. Los olores del embalse generan infecciones agudas respiratorias y de la piel, poliparasitismo intestinal y conjuntivitis.

La dirección del centro de salud de Sibaté asegura que las enfermedades de la población local son las mismas que sufre la mayoría de los habitantes de la región.

Voceros de Juntas de Acción Comunal de Sibaté dicen que la población no desconoce el servicio que se presta a departamentos como Tolima, Meta y Cundinamarca, pero sí que se ponga en peligro su vida. Un líder cívico dice que sabemos que los compromisos son nacionales, departamentales y locales. Esto representa un alto costo económico pero se requiere de medidas de alivio .

Sin compromisos Pese a que el gerente (e) de la EEEB, Hernán Ospina, reconoce la grave situación de Sibaté, también asegura que la entidad es víctima y no la contaminante como se pretende hacer creer .

Ospina dijo que la contaminación del río Bogotá parece a una bola de nieve que quiere ahogarnos. Estamos en mora en buscar una solución, pero es un compromiso de muchos. Así como están las cosas, sólo se lleva la muerte al Magdalena, donde desemboca todo el problema de la contaminación .

Las plantas de la Empresa de Energía se localizan sobre el curso del río Bogotá. Esto las desgasta y obliga a millonarias inversiones que bien podrían destinarse a otros campos , dijo el funcionario.

Pero la gobernadora de Cundinamarca, Leonor Serrano, cree que se están violando los derechos humanos de toda la población.

Recuperar el río Bogotá requiere de 30 años. En ese tiempo el municipio desaparecerá. Propongo que el agua que se bombea al embalse del Muña se trate antes de ser vertida , dice la mandataria.

La construcción de una planta de tratamiento demanda una inversión millonaria, pero ni el Distrito de Bogotá ni el departamento están dispuestos a asumir el costo.

La gobernadora Serrano afirma que el problema lo origina la EEEB y el departamento no tiene por qué apagar los incendios de Bogotá. Cundinamarca tiene dejar de hacer carreteras, de atender la salud y la educación para sanar los daños ajenos. Mientras tanto, la capital parece un avestruz, esconde la cabeza y sólo la saca para hacer payasadas, mientras que los problemas siguen creciendo .