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MEDICAMENTOS CON SU NOMBRE CIENTÍFICO

El impulso que el gobierno le ha dado a los medicamentos genéricos ha desencadenado un juego de intereses aún mayor en el sector farmacéutico. Sin embargo el común de la gente no sabe a ciencia cierta qué son y cuál es el papel que desempeñan en el sector salud.

Los llamados medicamentos genéricos son los que salen al mercado con su denominación común internacional, o nombre del principio o compuesto activo, es decir, sin una marca.

De hecho, es más preciso hablar de la denominación genérica de los medicamentos, más que de medicamentos genéricos.

Por lo tanto, más allá del nombre que pueda tener un medicamento, lo que verdaderamente importa es la calidad de su proceso de fabricación, su eficacia (que cure la enfermedad para la que se prescribe), su bioequivalencia (o grado de concentración que logre en el organismo) y, por qué no decirlo, su precio.

Las marcas de los medicamentos son únicamente instrumentos de comercialización de los laboratorios. Claro está, que, además, ellas son el respaldo de calidad que da cada laboratorio sobre su producto, y por eso muchos médicos, e incluso pacientes, se guían por la confianza que tienen en una marca determinada.

Este rollo se reduce a que los productos farmacéuticos se mueven en un mercado en el que las empresas quieren a toda costa diferenciar los suyos de los de la competencia. Posición muy lógica dentro del contexto comercial, pero que para los usuarios se traduce en costos, a veces muy elevados, que no tienen los medicamentos genéricos.

Historia Un decreto del gobierno, el 709 de marzo de 1991, estableció que en lo sucesivo habría unos medicamentos esenciales que estarían en el mercado con su denominación genérica, es decir con el nombre de su composición química y no con el de marca.

De está manera, la producción de genéricos que, aunque discreta, ya llevaba varios años en el mercado, tomó fuerza tanto en la industria nacional como en las multinacionales, que empezaron a ver también en ellos la competencia.

Es así como en la actualidad un mismo laboratorio tiene una línea de productos de marca y otra de genéricos.

Sin embargo, no se puede concluir que sea muy alta su oferta en el mercado, y menos su demanda, ya que se necesita de mucho tiempo y esfuerzo para que la política de genéricos tenga de verdad impacto en la población.

La Ley 100 Uno de los pilares del nuevo esquema de seguridad social, cuyo propósito es el de darle cubrimiento en salud al 100 por ciento de la población colombiana, es que todo el mundo pueda tener acceso a los medicamentos.

Aunque Colombia comparativamente no tiene precios tan altos en los medicamentos (en Latinoamérica solo está por encima de Venezuela, y frente a los países desarrollados está muy por debajo), no existe una racionalización en el manejo de los medicamentos. Y los genéricos son la solución.

Así, con la lista de medicamentos esenciales en denominación genérica que establece la ley, se racionaliza y controla el desmedido aumento de nuevos productos que salen al mercado sin aportar una mayor contribución como cura o paliativo a las enfermedades.

Y sobre todo se establece el que hayan opciones de precios para que la gente pueda escoger. Al respecto, Francisco Rossi, asesor en medicamentos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), opina que una política como ésta no solo les da espacio a los fabricantes, sino que también inicia una discusión hasta ahora inexistente entre el médico y su paciente: el precio de los medicamentos, antes de hacer una prescripción .

Y de la calidad qué? El principal argumento que han esgrimido los laboratorios de marca en contra de los genéricos es que su calidad es dudosa o menor .

Pero, la calidad de un medicamento depende no de que sea de marca o genérico, sino de la responsabilidad de quién está detrás de esa producción , opina Alberto Bravo, director ejecutivo de la Asociación de Industrias Farmacéuticas Colombianas (Asinfar).

Los defensores de la política de genéricos expresan que no hay grados de calidad en los medicamentos, sino unas exigencias que son muy rígidas y que cualquier producto que haya en el mercado debe tenerlas.

La industria farmacéutica trabaja con criterios sumamente estrictos que aplican al fabricar . opina Rossi.

Entonces, hay laboratorios que, independiente de que produzcan con marca a con denominación genérica, tienen procesos óptimos y otros cuya calidad es dudosa .

Es allí donde el Gobierno juega un papel fundamental, como regulador de políticas y fiscalizador de los procesos de control de calidad que desarrolle la industria.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
29 de julio de 1995
Autor
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