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EL CAMURO, LA ESCOBA NUEVA QUE BARRE BIEN

Pacho , un camuro que es una mezcla de cabro y oveja, era la cena de Navidad de la familia Amaya Rincón. Sin embargo, le perdonaron la vida cuando lo descubrieron devorando maleza, sábanas y basuras, porque a lo mejor tenía otra utilidad.

De esta forma, Pacho se convirtió en el pionero de una curiosa empresa de reciclaje de basuras en San Vicente de Chucurí, municipio del Magdalena medio santandereano. En esta labor, un año después, lo acompañan 69 camuros más.

Mauricio, el hijo menor de la familia Amaya, llevó al animal a la casa porque le gustó. Pero cuando el nuevo habitante comenzó a devorarlo todo, él no supo en donde meterse para huir del regaño de sus padres. En tan sólo 72 horas Pacho había realizado grandes estragos.

Las matas del jardín se convirtieron en el Florero de Llorente. Fue lo primero que se comió y lo que causó, al ser descubierto, más revuelo en la casa.

Después de las matas, siguió con las cáscaras de las frutas y algunas verduras y hortalizas que estaban en un tanque. Como si fuera poco, remató con parte de la ropa de Blanca Cecilia, la menor de las mujeres.

Por culpa del insaciable apetito de Pacho , hasta los vecinos resultaron afectados y propusieron convertir ese animal en una asado.

Mauricio, bastante preocupado, comentó su situación en una reunión del Consejo Verde, del cual hacía parte. El director del Consejo, Ricardo Rodríguez Uribe, casualmente estaba impulsando un programa de manejo integral de basuras.

Al día siguiente fue a la casa de los Amaya Rincón y junto con Mauricio llegaron a la conclusión de que los camuros podrían ser el punto inicial de un plan ecológico en San Vicente de Chucurí. Fue así como Pacho se salvó de su paso por la olla.

Ese mismo día mudaron a Pacho a la casa de Ricardo Rodríguez, donde estuvo haciendo de las suyas durante dos semanas, tiempo durante el cual los miembros del Consejo Verde terminaron el plan piloto de manejo de basuras que contaba con el aval y el apoyo de las autoridades municipales.

Se crece la familia El Consejo Verde escogió una cuadra del barrio Buenos Aires, uno de los más grandes del municipio, y compró nueve animales más que le harían compañía a Pacho en la finca Filadelfia, adecuada para el programa.

En diciembre de 1994 los resultados eran óptimos, pues los camuros comían bastante y era necesario ampliar el proyecto , explica Rodríguez.

Y añade: cuando la alcaldía comprobó la efectividad ecológica de los camuros, en costos y cantidad de basura tratada, asignó una partida de ocho millones de pesos para que se aplicara en todo el barrio .

Sólo en abril de 1995 se pudo cumplir la entrega de los dineros e inmediatamente el Consejo Verde implementó el resto del programa, que incluye una fase de reciclaje, educación a la comunidad, manejo de basura con lombrices, una etapa de compostaje y venta de abono orgánico.

Se adquirieron 60 camuros más, se contrataron cinco personas que se encargan de la promoción y educación ecológica por el barrio y el transporte de los residuos en una camioneta hasta una finca, adecuada para ello.

Según los cálculos del Consejo Verde, las 279 familias del barrio Buenos Aires producen un promedio de 698 kilogramos de basura diaria (20.940 kilos mensuales), de la cual el 45 por ciento es orgánica, el 40 por ciento reciclable y el 15 por ciento es remitido al relleno sanitario.

Una vez situada la basura en Filadelfia, los operarios hacen la separación de la misma y alimentan a los camuros. Ellos consumen cinco kilos de cáscaras de frutas, verduras y hortalizas, además de algunos desperdicios de comidas y el forraje de los pastos y matas.

Los animales se alimentan con el 80 por ciento de la basura orgánica que se produce mensualmente en el barrio, unos 7.600 kilos, según cifras de Rodríguez Uribe.

Con los 600 kilos de estiércol producido mensualmente por los camuros y con 760 kilos de basura orgánica se alimenta a las lombrices del tipo rojo californiano, ubicadas en unas piletas especiales, las cuales cada 30 días producen 816 kilos de abono o lombrinaza, con el cual se mejoran los suelos.

El programa cuenta con la fase de compostaje, donde se busca descomponer 3.030 kilos de basura al mes para producir abono orgánico en pilas especiales donde se le da un tratamiento especial con cal y aserrín para evitar malos olores. Estos abonos se comercializan en el mismo municipio.

Más fondos Según Ricardo Rodríguez, el manejo de las basuras a través de los animales es bastante económico pues no demanda mayores gastos y cuidados. Los camuros tienen una gran facilidad para reproducirse y su carne es apetecida en la región, lo cual produce una entrada adicional de 400.000 pesos al programa.

El plan generó cinco empleos directos y más de 20 indirectos; el barrio Buenos Aires se convirtió en un centro piloto de manejo ecológico, y el problema de las basuras y las zonas verdes se ha solucionado con la educación ambiental.

De acuerdo a las proyecciones, inicialmente el plan de manejo integral de basuras se extendería a cuatro barrios donde habitan 700 familias más, para lo cual se cursó un proyecto a la administración municipal por 46 millones de pesos.

Con ese dinero se aumentará el lote de camuros y lombrices, se comprará maquinaria para el transporte y para picar la comida que se les suministra y se ampliará la planta de operarios.

Sin embargo el municipio no dispone de esa suma y es necesario requerir la ayuda del Departamento, para que Pacho y sus 69 compañeros puedan mejorar su trabajo de mantener aseado al municipio, reciclar las basuras y producir el abono que requiere el agro en San Vicente de Chucurí.

Despensa santandereana San Vicente de Chucurí está ubicado sobre las montañas de la cordillera oriental a tres horas y media desde Bucaramanga, por carreteras que aún no están pavimentadas.

Tiene unos 15.000 habitantes en el casco urbano y es la despensa agrícola de Santander.

Durante los últimos 20 años ha estado asediado por los grupos guerrilleros del Eln y las Farc.

Sus habitantes son trabajadores del agro que producen cacao, cítricos, café, aguacates y ganadería de leche.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
21 de enero de 1996
Autor
JORGE LUIS DURAN PASTRANA. Enviado Especial de EL TIEMPO

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