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LAS CAUSAS DEL DESEMPLEO

Desde 1990 no se presentaba una situación tan adversa para el mercado laboral, ni tampoco se habían conjugado tantos factores negativos: caída en la construcción, crisis cafetera, ola de concordatos, aplazamiento de ensanches y una migración fuerte del campo a la ciudad.

Entre diciembre de 1994 y diciembre de 1995, 169.000 personas entraron al mercado laboral en las siete áreas metropolitanas más importantes del país. Pero solo 66.000 encontraron algo que hacer. 103.000 quedaron en el asfalto. Así se completó un total de 535.318 desempleados.

Hasta ahora no hay un estudio oficial sobre las circunstancias que provocaron la peor tasa de desocupación en los últimos cinco años para el 54 por ciento de las ciudades objeto de la encuesta del Dane.

Sin embargo, un sondeo hecho por Portafolio con autoridades locales, empresarios, cámaras de comercio y gremios de la producción en once ciudades encuestadas por el Departamento Nacional de Estadísticas, indica que la desaceleración de la economía y la crisis en algunos sectores, fueron las causas del incremento en la tasa de desempleo.

Lo peor es que el panorama no es claro en el 96, según lo reconoce el propio ministro de Hacienda, y las perspectivas de los industriales plasmadas en la encuesta empresarial de Fedesarrollo.

La crisis política que se vivió en el 95, con mayor rigor a partir del segundo semestre, restó dinamismo a la economía. Fueron aplazados nuevos proyectos de inversión y ensanche. Y definitivamente el sometimiento de los cabecillas del cartel de Cali a la justicia arrasó con muchos empleos que se originaban en el sector de la construcción.

Según las cifras del Dane, el desempleo no es un fenómeno exclusivo de algunas capitales. Se extendió por todo el país.

Diez de las ciudades encuestadas por el Dane presentaron tasas de desempleo superiores al promedio nacional que se ubicó en 9.5.

Paradójicamente, Bogotá fue la ciudad con menor nivel de desempleo (7.7), pese a que participa con el 46.5 por ciento de la fuerza laboral del país.

En la capital de la República están 200.318 desocupados de los 535.318 que tiene el país, en las siete principales áreas metropolitanas.

En el otro polo está Montería que alcanzó la tasa más alta con 13.9.

Cali A los caleños no los sorprendió la cifra de desempleo. El mercado laboral se vio seriamente afectado en el 95 por la crisis económica que vivió la capital del Valle, a raiz de la lucha que se libró en esa ciudad contra los capos del narcotráfico.

Cali se ubicó como la sexta ciudad del país con mayor desempleo durante el último año. Esta fue la cifra más elevada desde diciembre del 89 y significó un aumento de 4.2 puntos entre 1994 y 1995.

Para llegar a este panorama laboral se conjugaron varios elementos: la industria tuvo uno de sus peores años, al punto de que 32 empresas se declararon en concordato, reduciendo en varios casos la planta de personal, cerca de 160 establecimientos de comercio cerraron sus puertas y el sector agrario no se recuperó, especialmente por el lado del café.

La población económicamente activa (PEA) ó fuerza laboral de Cali y su área metropolitana bajó en 13.000 personas, lo que corresponde a una disminución de 45.000 ocupados y el aumento de 32.000 desocupados.

El total de desocupados ascendió a 87.362, frente a una fuerza laboral de 789.179 personas.

Medellín La capital antioqueña volvió a registrar uno de los más altos índices de desempleo del país.

El mercado laboral que había comenzado a recuperase a partir de 1993, y tras siete años de registrar tasas de desempleo superiores al 11.8 por ciento, superando los promedios nacional, se trepó nuevamente, convirtiéndose en el cuarto más alto del país.

Los factores que llevaron a aumentar el nivel de desocupación se encuentran princpalmente en la problemática de la industria. El año pasado alrededor de 20 empresas entre grandes y medianas entraron en concordato. Esto sin contar las más pequeñas que afrontaron serias dificultades y tuvieron que acudir ante los jueces acosadas por las dificultades de de pago a sus acreedores.

La industria textil, de confección y del calzado disminuyeron puestos de trabajo durante el año.

Esta crítica situación de la indsutria antioqueña no permitió que el mercado absorbiera las 38.000 nuevas personas entraron a la fuerza laboral. De estas dos mil está ocupadas y 36.000 aumentaron el ejército y de desempleados que en el solo medellin ya alcanza la cifra de 86.208 personas, frente a una población económicamente activa de 725.325 personas.

Si se tiene en cuenta todo el Valle de Aburrá los desocupados asciende a 118.745 personas.

Para el presidente de la Cárama de Comercio de Medellín, Francisco Piedrahita la ciudad aún tiene una alta dependencia del empleo industria. Adicionalmente, la construcción comenzó a descender el año pasado, no contribuyendo con nuevos puestos de trabajo.

De otro lado, Piedrahita señala que la crisis cafetera, empujó mano de obra a la capital antioqueña agravando la situación.

Manizales En la ciudad de Manizales se conjugaron tres factores que afectaron el mercado laboral.

La crisis del café, las dificultades de la industria caldense y la caída en la construcción arrojaron a más manizalitas a la calle en busca de trabajo.

Para Germán Betancurt Arango, presidente Cámara de Comercio de Manizales, la disminución de los ingresos cafeteros, afectó la economía de la región.

También resultó afectada la actividad constructora gran generadora de mano de obra no calificada.

La edificación disminuyó dado la saturación en los niveles de clase media y media alta. Algunos proyectos se suspendieron y otos sencillamente no comenzaron, afirmó el presidente de la Cárama de Comercio.

También las obras públicas tuvieron dificultadas en Manizales.

La caída en la construcción lesionó bastante el empleo, porque este sector abosborbe la mano de obra que bota el sector cafetero en crisis.

La crisis del café repercutió en el comercio pues no había dinero para las compras y por consiguiente la indsutria terminó también golpeada.

Con menor inversión y con dificultades de cartera las empresas del comercio y la industria recortaron personal.

Aunque pocas empresas entraron en concordato, si hay asomos de dificultades.

La crisis de la industira del fósforo mandó a 500 personas a la calle. Empesas como Vulcano y El Rey eran importante generadoras de empleo.

La confección intensiva en mano de obra también estuvo golpeada, entre ellas la empresa Arrow.

Pereira El desempleo viene creciendo desde 1993 en la ciudad de Pereira. En el último año la tasa de desocupación aumentó 1.1 puntos.

La crisis cafetera viene presionando el crecimiento del empleo.

Según César Alberto Salazar, presidente de la Cárama de Comercio de Pereira, al café se le agregó una caída en la construcción, lo que impide cualquier recuperación del empleo.

Adicionalmente, a partir del segundo semestre del 94, la confección en Pereira entró en dificultades y no logró recuperarse el año pasado.

Para Salazar, otro factor que contribuyó a elevar el desempleo fue el terromoto ocurrido en Pereira el apo pasado.

Este hecho hizo que se paralizara buen parte de la ciudad y se resintieran muchos negocios. Hubo depresión y la inversión se frenó.

En el sector industrial, aunque no hay registros de concordatos, tampo hubo crecimiento que diera oportunidades de nuevos empleos.

En Pereira entre 1994 y 1995 la tasa global de participación o sea los que estuvieron buscando empleo bajó del 60.2 al 58.7 por ciento.

La fuerza laboral también bajó en 1.000 personas. Durante el período disminuyeron 3.000 ocupados y aumentó en dos mil los desocupados.

Montería: Posiblemente una de las ciudades más golpeadas por el fenómeno del desempleo es la capital de Córdoba, que en los últimos dos años ha registrado cifras muy elevadas: creció dos puntos en diciembre del 95 y en el período precedente había aumentado en 2.6 el número de cesantes.

Esta situación se explica por el fenómeno de violencia que vive la región.

El problema de orden público que se registra en la zona bananera, en donde se emplea buena parte de la mano de obra de Córdoba y de otros departamentos de la Costa Atlántica, ha propiciado el retorno de un gran número de familias hacia Montería.

Como este departamento no tiene mayor desarrollo industrial, quienes han regresado de la zona bananera no encuentra empleo y tiene que dedicarse a desarrollar actividades informales.

Pero no sólo ha crecido la mano de obra cesante que regresó de la zona bananera. También los habitantes del Alto Sinú y de Tierra Alta han comenzado a concentrarse en la capital del departamento por los problemas de guerrilla que se registran en estas zonas.

Bucaramanga La capital de Santander fue la única ciudad que mostró un leve descenso en el índice de desempleo. Sin embargo, esta situación no se explica por un mayor crecimiento en el número de puestos de trabajo, sino más bien obedece a la metodología aplicada por el Dane para medir el desempleo.

Mientras en diciembre del 94 el porcentaje dispuesto a trabajar fue del 67.3 por ciento del total de la población económicamente activa, en el mismo periodo del 95 un menor porcentaje, el 65.6 por ciento expresó su intención de emplearse.

El menor interés de por salir a buscar empleo se podría atribuir a las dificultades económicas que enfrenta la región por el cierre de empresas y los concordatos registrados especialmente en actividades de confecciones y cuero y calzado.

Sólo en 1995 entraron 13 empresas a concordato y se estima que un número similar cerró sus puertas.

Cúcuta A la recesión de la economía venezolana se atribuye en buena parte el crecimiento del desempleo en Cúcuta, que aumentó en 2.5 puntos.

El problema de la economía vecina dio origen a la cancelación de 789 sociedades durante el año pasado. En el caso de los establecimientos comerciales, la disminución notoria ya que de 6.641 establecimientos inscritos en la Cámara de Comercio a diciembre del 1994, la cifra bajó a 5.689 el año pasado.

A la disminución en las fuentes de empleo se suma el menor movimiento comercial de la frontera originado por el deterioro en la economía venezolana.

En años anteriores, el flujo turístico y comercial con el vecino país era mayor ya que la capacidad de compra de los venezolanos era relativamente estable. Sin embargo, el año pasado, tras reducirse a 15.000 bolívares el salario mínimo en Venezuela, el poder adquisitivo de los vecinos cayó sustancialmente, afectando a la economía fronteriza.

Pasto: desempleo irreal El aumento de dos puntos (del 9.8 al 11.8 por ciento) en la tasa de desempleo en Nariño entre diciembre del 94 y del 95, tiene varias explicaciones para las autoridades económicas y los gremios nariñenses.

El estancamiento en la construcción; la baja demanda en el comercio por parte de compradores ecuatorianos a quienes se les cayó el poder adquisitivo; los problemas que enfrenta el agro nariñense (es el primer productor de trigo y cebada y redujo el número de hectáreas sembradas); las menores compras de empresarios del Valle del Cauca de los productos lácteos como efecto directo de la recesión económica valluna; y la reducción en las nóminas tanto a nivel departamental como municipal, explican la desocupación de 14.969 personas en la ciudad de Pasto.

La recesión económica de Nariño se ocasiona, además de los bajos niveles de producción, en el descenso en la capacidad de demanda de los consumidores y en la quiebra de varias empresas que tuvieron que licenciar personal.

De acuerdo con el DANE la población económicamente activa (PEA) de Pasto es de 126.346 personas (48 por ciento de la población total). En un año ingresaron 6.000 nuevas personas a la PEA, de las cuales 3.000 consiguieron puesto y otros 3.000 no.

En total, en pasto hay 14.969 desempleados, 72.529 inactivos y 111.377 ocupados. Para las autoridades económicas estas cifran no son muy reales pues el desempleo regional es mucho más alto (20 por ciento en promedio) en municipios como Ipiales y en los de la zona pacífica.

Barranquilla: Caso curioso En la Arenosa y su área metropolitana (incluye Soledad) el número de desocupados aumentó en 11.000 personas en el último trimestre del 95. Pero nadie tiene una explicación certera de este fenómeno pues la construcción aumentó en un 100 por ciento, la inversión neta en sociedades registró un comportamiento favorable, el sector industrial continúo su dinamismo y el comercio tuvo un buen año.

Sin embargo, las estadísticas del Dane indican que la tasa de desempleo subió del 8.8 al 10.2 por ciento. Para la seccional de Camacol pueden existir dos causas: un error estadístico y las migraciones que llegan del sur de la Costa.

Esa apreciación la comparte la Cámara de Comercio de Barranquilla, con un ingrediente adicional: la llegada de reinsertados de departamentos como Bolívar, Córdoba y Cesar.

En total la Arenosa tiene 57.702 desocupados frente a 46.401 de diciembre de 1994.

Ibagué: caso clínico El desempleo en Ibagué resultó ser uno de los peores del país: la tasa de desocupación pasó de 5.6 a más de 13 por ciento en el último año. Durante ese período solo se generaron 2.500 nuevos empleos, en tanto que los desempleados pasaron de 7.695 a 19.652, sobre una fuerza laboral de 146.544 personas.

Y aunque hubo sorpresa general por lo abultado de la cifra, la realidad económica que registra la capital tolimense denota un decaimiento de las principales actividades que sostienen el crecimiento de la región: el principal reflejo fue la caída relativa de la inversión privada que pasó de 125.000 millones en 1994 a solo 19.000 en 1995.

Aunque el departamento y especialmente su capital sigue siendo una potencia en la industria de confecciones, al cierre de 1995 los resultados apenas permiten mostrar mantenimiento de la situación financiera de las principales empresas. Los problemas surgidos en mercados como Venezuela y Ecuador han causado impacto negativo sobre la industria regional, pues esos dos países son importantes compradores. El año pasado tampoco fue de redención para la industria textil que durante cuatro años consecutivos ha generado pérdidas. Fibratolima, Texpinal y Fatextol registraron balances negativos, aunque se haya dado un aumento en las ventas.

A este panorama se suman los problemas que han afrontado distintos cultivos, base de la economía tolimense en muchos años. La crisis algodonera y cafetera han sido profundas.

Bogotá: víctima del coletazo Bogotá, el principal centro empleador del país, no fue ajena al crecimiento de la tasa de desocupación que se registró en el último trimestre del año. La ciudad sintió con rigor la desaceleración en el sector de la construcción, la disminución en las ventas del comercio y la difícil situación de muchas empresas.

De 35 compañías que entraron en concordato, en Bogotá 16 correspondieron a establecimientos comerciales. Y como se sabe este es un sector dinámico en la generación de puestos de trabajo. Bogotá recibió el impacto de la inestabilidad política a raíz del proceso 8.000 y la persecución contra el cartel de Cali, pues lo que se tiene identificado hasta ahora es que varios ensanches empresariales se aplazaron y por lo tanto la nueva oferta de empleo no pudo absorber la población adicional que entró a la fuerza laboral disponible.

La ciudad, con 5.264.589 habitantes, tiene una población Económicamente Activa calculada en 2.608.305 personas. Están ocupados 2,4 millones de personas, desocupados 200.318 e inactivos 1,4 millones.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
22 de enero de 1996
Autor
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