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‘En bicicleta se ve el mundo sin ventanas’

A David Rincón le han robado una bicicleta en la vida, de las tres que ha tenido. “Ella no me abandonó, otros la separaron de mí”, dice.

Este estudiante de licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad Distrital, de 23 años, anda en bicicleta desde que tenía 15 y su mamá le regaló la primera.

Andar en bicicleta se le volvió una costumbre. “Todos mis juegos con mis amigos eran en ella, me aficioné del todo”.

Hoy, va en su ‘caballito de acero’ a su trabajo, en la Fundación Ciudad Humana (se demora aproximadamente una hora en el recorrido), y a la universidad.

Tan aficionado como Rincón es Andrés Felipe Vergara, de 27 años, politólogo graduado y estudiante de derecho de la Universidad de los Andes.

“Cuando estaba en cuarto y no había ni un kilómetro de ciclorruta, se me ocurrió irme al colegio en bicicleta un día cualquiera. La empecé a utilizar en los paseos y en la calle, y en grado 11 me iba los sábados al servicio social y al pre Icfes”, cuenta.

A la Universidad se va casi a diario en ella. “Me demoro 45 minutos desde mi cuarto –vive en la carrera 7a. con calle 127– hasta el salón y soy absolutamente feliz. En cambio, cuando por algún motivo tengo que irme en carro, me tardo una hora y me estreso”.

Ambos son fanáticos de las ciclorrutas, pero sienten que en la ciudad estas, a pesar de existir y de “funcionar en lo macro”, como dice Vergara, “en lo micro no están del todo bien”.

Añoran épocas más humanas Para los dos, las ciclorrutas de Bogotá existen, hacen parte del paisaje, son muy utilizadas y sirven, “pero la cultura ciudadana que impulsaron alcaldes como Enrique Peñalosa y Antanas Mockus se ha perdido en las dos últimas alcaldías –las de Luis Eduardo Garzón y Samuel Moreno–”, dice Vergara.

Rincón afirma que hay muchos problemas de conectividad. “La de la avenida Boyacá es rarísima: hasta un punto va por el costado occidental y de la 80 al norte, por el oriental. Hay que atravesar la calle en medio del irrespeto de los conductores de carros, porque los ciclistas y los peatones no tenemos valor”, dice.

Un valor que sí tenían, según Vergara, en las épocas de Mockus y Peñalosa.

“Los dos, muchas veces, iban en la bicicleta llevando saco y corbata, y ambos volvieron esta ciudad más humana durante sus gobiernos”, dice.

Cuentan que la ciclorruta de la carrera 13 vive sucia e invadida de vendedores ambulantes, la de la 26 tiene muchos cortes y en algunos puntos de la avenida Boyacá, en el sur, hay postes en la mitad de este espacio.

Y otro aspecto: se han vuelto ‘pasaderos’ de los motociclistas, que las invaden en distintos sectores de la ciudad.

Las ciclorrutas que vienen Ángela Patricia Ahumada, ingeniera del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), entidad a cargo de los 354 kilómetros de ciclorrutas de la ciudad, manifiesta que la cultura ciudadana no se ha perdido en estos corredores.

“Tenemos 20 policías bachilleres que las cuidan”, dice.

Adicionalmente, cuenta que en el grupo 1 de las nuevas obras de valorización hay proyectado construir 5,4 kilómetros en la avenida Ciudad de Cali con avenida Centenario y adecuaciones en la calle 100 entre la avenida 19 y Autonorte, la calle 127 entre carreras 7a. y 19, y en las avenidas 68 y 100 entre la calle 80 y la Autopista Norte.

Mientras tanto, en el grupo 2 de las obras hay estudios y diseños para llegar a 14,6 kilómetros más de ciclorrutas.

Sobre los postes que hay en la mitad de algunas ciclorrutas, manifiesta que Codensa está en el trabajo de correrlos.

Vergara y Rincón, los dos caballeros andantes de Bogotá en bicicleta, afirman que aunque les da tristeza ver las ciclorrutas cada vez más inhumanas, se persignarán en cada cruce peligroso, pero que de sus ‘bicis’ no se bajan, “porque nos gusta ver el mundo sin ventanas”.

PRÁCTICA QUE VA EN AUMENTO Mientras en Francia, donde se inició el alquiler de bicicletas, este programa no ha sido tan exitoso, el uso de los ‘caballitos de acero’ en Bogotá ha ido en aumento.

Según datos del Instituto de Desarrollo Urbano del 2008, unas 83.000 personas usan diariamente la bicicleta como transporte.

Pero datos de la Fundación Pedalea tu Ciudad aseguran que son al menos 300 mil.

Andrés Vergara es uno de los fundadores de Ciclopaseos Nocturnos, que organiza recorridos cada 15 días por Bogotá, con la filosofía de que “andarla es amarla”.

Según Vergara, en el 2008, en los 30 ciclopaseos realizados, el promedio de asistencia de cada uno fue de 53 personas.

El grave problema que él le ve a andar en bicicleta en la ciudad es la falta de parqueaderos. “La gran mayoría de universidades tienen, pero en muchos lugares, los vigilantes, que son compañeros de uno en esta forma de moverse, son los primeros que impiden guardarla en el sitio”, dice.

8.700 millones de pesos tiene proyectado invertir el IDU entre el 2010 y el 2012, en intervenciones en las ciclorrutas construidas en la ciudad

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
21 de noviembre de 2009
Autor
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