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Michelle Bachelet, en la gloria

PARA EL TIEMPO ¿Quién no se rinde ante la cálida sonrisa cómplice de una mujer? Esta es la gran prueba por la que pasan los chilenos.

En diciembre del 2005, cuando Michelle Bachelet Jeria (58 años) había sido elegida como la primera mujer Presidenta de la República, un comentarista de televisión afirmó que ella “no daba el ancho”. Es decir, que podía ser simpática, cariñosa y sonriente, pero carecía de don de mando y de una cualidad esencial para un gobernante: autoridad.

El socialista Ricardo Lagos (2000-2006) terminaba su período presidencial de seis años envuelto en un aura de alta popularidad: 74 por ciento, dato nunca visto en Chile.

Sin embargo, la señora Bachelet, socialista, divorciada, madre soltera, ex presa política, consigue hoy, al término de su mandato, más de un 80 por ciento de popularidad y sólo un 13 por ciento que no está de acuerdo con ella.

Insólito y paradójico porcentaje. Muchos creen que a principios del 2005, cuando se perfilaba su candidatura presidencial y las encuestas comenzaban a favorecerla, el propio Lagos y los demás barones de la política chilena optaron por modificar la Constitución y rebajar la duración del período presidencial de seis a cuatro años.

Así, los chilenos iban a librarse antes del que pudiera ser el desastroso liderazgo de una mujer.

Hoy día, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, derechistas e izquierdistas, aseguran que Michelle Bachelet debería seguir siendo Presidenta.

Pero ante el pedido de que postule a su reelección, se han encontrado con la categórica negativa de la Presidenta: “Creo que en la vida como en la política hay que ser ética y estética. Jamás cambiaría yo una situación para beneficio personal”, declaró al diario español El País.

No en beneficio propio Bachelet puntualizó: “Creo de verdad que no es una buena política que las personas arreglen las legislaciones, el mundo político, la autoridad a su tamaño. Los cambios en las leyes, en las instituciones tienen que ser para mejorar el país, no las situaciones personales”.

Según la última encuesta de la empresa Adimark, el 94 por ciento de los chilenos dicen que la respetan; el 95 por ciento que la quieren y el 88 por ciento que le creen. Los más pobres aprueban su Presidencia en un 83 por ciento. El 85 por ciento de las mujeres aprueban a la Presidenta, y lo mismo dice el 76 por ciento de los hombres.

El abogado Hernán Felipe Errázuriz, ex canciller de Augusto Pinochet y ahora partidario del candidato presidencial de derecha Sebastián Piñera, asegura: “A mí la Presidenta me cae fantástico. Es acogedora, simpática, cálida.

Nadie de mi sector puede ignorar su simpatía y su voluntad de encarar los problemas. En su gobierno se ha avanzado hacia un estado de bienestar, y todo el mundo lo reconoce”.

Estas cualidades pueden estar en la base de su popularidad. Tanto, que incluso sus más decididos opositores –comenzando por el empresario Sebastián Piñera– han modificado sus discursos para prometer que continuarán, y en algunos casos profundizarán, las mismas políticas aplicadas por la Presidenta.

La clave del éxito de Bachelet consiste en que mantuvo ordenadas las cuentas fiscales y se negó durante los primeros dos años de su gobierno a gastar los ingresos extraordinarios por los altos precios del cobre, principal producto de exportación de Chile.

Pero cuando arreció la crisis económica mundial y el precio de las exportaciones chilenas bajó, la Presidenta legalizó pensiones alimenticias para todas las mujeres jefas de hogar, dispuso el pago de pensiones de vejez mínimas garantizadas para los mayores de 60 años, aunque no hubieran trabajado a lo largo de su vida, aumentó fuertemente las enfermedades cubiertas por el plan de salud Auge, aceleró la construcción de viviendas económicas, más grandes que las tradicionales y con posibilidades de ampliación.

Miles de millones de dólares se han invertido para combatir la pobreza, al tiempo que se ha triplicado el número de guarderías gratuitas, se han multiplicado las becas. Esto y mucho más fueron las claves de su éxito.

AFP.

88 por ciento es el nivel de credibilidad que tiene la Presidenta entre los ciudadanos de su país, según la última encuesta realizada.

Creo de verdad que no es una buena política que las personas arreglen las legislaciones, el mundo político, la autoridad a su tamaño...”.

Michelle Bachelet, presidenta de Chile, a punto de finalizar mandato

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
8 de noviembre de 2009
Autor
LEONARDO CÁCERES

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