REDACCIÓN POLÍTICA En el rostro del profesor Gustavo Moncayo se dibujan ya las huellas de la fatiga.
Asegura que después de 12 años del secuestro de su hijo, el sargento Pablo Emilio Moncayo, no sabe cómo pedirles al Gobierno y a las Farc que le permitan el regreso a casa.
En diálogo con EL TIEMPO, el llamado ‘caminante por la paz’ lamentó tener que vivir como “un desplazado”.
¿Es verdad que ha pensado en suicidarse porque la libertad de los secuestrados en poder de las Farc está estancada? El ‘profe’ Moncayo vale más vivo que enfermo o muerto. Es más, sé que este dolor ha hecho que se haya convertido en un ícono de las personas que padecen esta situación.
¿Qué significan 12 años de su hijo con la selv a por cárcel? Mi hijo casi había cumplido los 19 cuando se lo llevaron las Farc. En febrero entrante él va a cumplir 31 años. Son los mejores años de la vida de un ser humano consumidos.
¿Cómo ha vivido el cautiverio de Pablo Emilio? Desde que se lo llevaron he portado una camiseta con su cara siempre visible, y el pasado 21 de octubre cumplí tres años con las cadenas. Son cuatro gobiernos con los que hemos tenido diálog os . Qué imagen tiene en este momento de su hijo? Vemos en él a una persona muy motivada por su posible liberación, deseando volver a encontrarse con la familia, con una lucidez demasiado grande, y como él dice, citando la oración de Almafuerte: “No te sientas vencido ni aún vencido. Siéntete como el clavo que aun enmohecido sigue siendo clavo.
Siéntete como el robledal que así necesite agua nunca la implora…” ¿Qué les dice a quienes piensan que usted se aprovecha de su situación? ¿Creen que voy a aprovecharme del dolor de mi hijo para hacer ‘pantalla’? Cómo quisiera hacerles entender al Gobierno y a la guerrilla que quiero la libertad de mi hijo, que estoy cansado de esto, de vivir así, por decirlo de alguna forma, de la mendicidad.
¿Por qué se equivocan al juzgarlo? Ellos desconocen el sufrimiento que esto implica. Soy un desplazado de la violencia. Tengo mi hogar, mi casa, mi esposa y mis hijas, pero también un hijo secuestrado. No me puedo quedar sentado con la expectativa de que alguien mueva esto.
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.