CRISIS CAFETERA, PROBLEMA DE FONDO

CRISIS CAFETERA, PROBLEMA DE FONDO

La revaluación del peso, la broca, los mayores costos de producción, la disminución de las cosechas y la caída en los precios internacionales del grano tienen a los cafeteros al borde del abismo.

19 de julio 1995 , 12:00 a.m.

Esos factores, entre otros, son los que han ocasionado una fuerte caída en la productividad y la rentabilidad del negocio.

Así resumen expertos en política cafetera la situación de los cultivadores y de su mayor activo: El Fondo Nacional del Café, que se ha constituido en la columna vertebral del sector.

La discusión sobre el fondo se ha polarizado. Hay quienes dicen que hay que cuidarlo para atender otras crisis, en tanto que otros piden que se utilicen sus recursos para ayudarles a los cultivadores.

La Federación, que maneja esta cuenta que pertenece a los productores, se empeña en preservarlo y evitar su desmantelamiento; mientras tanto, un grupo importante de caficultores insiste en la necesidad de vender los activos que posee para que les mejoren sus ingresos.

Pero qué es el Fondo? y cual ha sido su labor en más de 55 años de existencia? Un experto en el tema cafetero respondió que el Fondo Nacional del Café no es más que la institución que adquiere todo el grano que los demás (particulares) no le compran a los cafeteros. No hay otro producto del sector agropecuario con un ente similar.

Si en un año, por ejemplo, la cosecha es de 14 millones de sacos y los particulares compran 6 millones para exportar, entonces el Fondo adquiere los 8 millones restantes. Si la exportación es de 6 millones, entonces quedan 2 millones de sacos que se acumulan y entran a formar parte de los recursos del Fondo. Las cosechas se les pagan a los productores, con recursos que ellos han ahorrado.

En la medida en que la producción aumenta o las exportaciones disminuyan, el Fondo va acumulando café, para poder garantizar la compra de la cosecha a un precio de sustentación.

Cuando el Fondo no ha tenido recursos, se ha endeudado en el exterior para garantizar las compras. Actualmente, el Fondo no solo tiene importantes obligaciones en el exterior, sino que entre sus activos cuenta con más de cinco millones de sacos de inventarios.

Además, tiene a su cargo el pago de la deuda de los Títulos de Apoyo Cafetero (TAC), que se crearon para mejorar el precio sin tener que desembolsar todo el dinero en efectivo.

Revaluación, un golpe El proceso de revaluación del peso que se generó con la apertura de la economía resultó ser un golpe mortal para la actividad cafetera.

Mientras que la menor tasa de cambio representó ingresos inferiores para los cultivadores, el costo de vida siguió creciendo como en otros años. El costo de la mano de obra y los insumos se encarecieron para todos, así sus ingresos se hubieran estancado por la crisis de los primeros años de esta década.

Durante cuatro años, los caficultores vieron entonces reducir poco a poco sus ingresos y limitaron al máximo sus inversiones en productividad y renovación de cafetales. No tenían capacidad para hacerlo. Esto no solo deterioró la producción y la calidad del grano, sino que facilitó la expansión de la broca, desde 1989.

Incluso, la crisis y el boom de la construcción llevó a muchos campesinos a las ciudades, lo cual encareció más la mano de obra.

En medio de la dura crisis que se generó desde el rompimiento del pacto mundial Cafetero, el 3 de julio de 1989, apareció una luz en el camino. En 1994 viene la helada de Brasil y el precio internacional comienza a repuntar. El precio interno aumentó de 130.000 a 230.000 pesos por carga en dos meses.

Entre junio de 1994 y hasta marzo de 1995 los cafeteros viven una buena época producen café y miran un poco más sus plantaciones e inician la recuperación de los cultivos, mejorando su rentabilidad.

El Fondo Nacional del Café comienza a guardar recursos que necesita para pagar sus deudas y para tener para la próxima destorcida.

Pero la felicidad no duró mucho. Después del primer trimestre de este año, el precio comienza a bajar a niveles de 1,81 dólares, luego de estar en 2,20 dólares, es decir 40 centavos. Hasta ese momento se mantiene cierta rentabilidad, pero la caída del precio prosigue.

Menos precio, menos cosecha y más broca. Ya se habla de 500.000 hectáreas invadidas de la plaga. Adicionalmente, se enfrenta un nuevo problema, el caficultor se queda sin plata y debe escoger entre pagar sus obligaciones al banco o mantener su plantación.

Estudios de la Federación revelan lo que muchos ya pronosticaban, la rentabilidad estaba de nuevo en su mínima expresión, fruto, como ya se dijo, de la revaluación, el alto costo de la producción y el bajo precio internacional, por la especulación que hacen los compradores en las bolsas.

Paquete de ayuda Ante esa crisis de rentabilidad se toman dos medidas para combatir la broca: El Fondo destina un auxilio de 80.000 pesos por hectárea afectada y 500.000 pesos por hectárea renovada.

Se revaloriza el TAC para que cancelen sus deudas y se reciben a un valor de 25 por ciento superior a su costo real para deudas de hasta tres millones de pesos. El alivio máximo fue de 2,5 millones de pesos para deudas superiores.

Se aprueba también una prima de 10.000 pesos por carga y se paga hasta el 65 por ciento del valor sobre el café brocado. Todo sale de los recursos que tiene el Fondo.

El problema es que ahora el precio no se ha podido recuperar y el propio presidente Ernesto Samper ha dicho que sería irresponsable gastar en uno o dos años los recursos que tiene el Fondo Nacional del Café.

Aunque no se han dado a conocer cifras precisas sobre lo que vale el Fondo, hasta hace poco se hablaba de 1.200 millones de dólares, es decir un billón de pesos de hoy.

Según cálculos de la Federación de Cafeteros, lo que están pidiendo los organizadores del paro equivale, aproximadamente, a 420.000 millones de pesos. Por tanto, si se aceptaran todas las exigencias, en un año se gastaría una tercera parte del Fondo.

Cómo se reparten los ingresos por café? Cada que se habla del precio del café, siempre se dice que a los productores se les debe entregar todo lo que se obtiene en el mercado internacional. Pero eso no es posible.

La Federación Nacional de Cafeteros le paga hoy al cultivador el equivalente a 1,14 dólares por libra.

Para cubrir costos internos y externos, como consecución de las empresas navieras, transporte al puerto y para el pago de la comisión para quien ayuda a colocar el café en los mercados internacionales, se pagan 20 centavos de dólar por libra.

Se dedican otros 16 centavos para pagar las deudas a los caficultores, principalmente las contraídas con los TAC.

Para financiar el plan de mercadeo, promoción y publicidad, hay que destinar otros 5 centavos por cada libra.

Para la administración del Fondo Nacional y de los inventarios se toman 4 centavos de dólar, mientras que para obras en zonas cafeteras, que obliga la ley 9 de 1991, se destinan otros 5 centavos.

La Federación definió igualmente aportar 2 centavos para investigación científica.

De esta manera, en las actuales circunstancias, para obtener un centavo de ganancia por libra en el mercado de Nueva York, es necesario negociarlo a 1,67 dólares.

De ahí para abajo es pérdida y el costo es asumido por el Fondo Nacional del Café. Por ejemplo, ayer se negoció a 1,56, lo cual quiere decir que el Fondo pierde 10 centavos por libra.

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