PAULA GAITAN

PAULA GAITAN

La ventaja de que siempre le hayan respetado su independencia... Por eso, ha hecho su vida. Por eso, fue su decisión el que haya decidido compartirla con otros. No una imposición. Sus padres entendieron lo que es vivir. El era el poeta colombiano Jorge Gaitán Durán; ella, Dina Moscovici, una conocida brasilera del mundo del teatro.

06 de marzo 1991 , 12:00 a.m.

Paula Gaitán nació en París, hace 38 años, porque ellos estaban estudiando allá. La bautizaron así, pues nació el día en que murió Paul Eluard.

En Colombia, siendo una niña, conoció de cerca el boom latinoamericano. A los 15 años, escribió sus primeras poesías. Su madre, ya vuida, viajó al Brasil, donde se volvió a casar.

Gaitán ya había estudiado bellas artes en los Andes y filosofía en la Nacional. Hizo algo de escenografías. Pero, fue en Brasil donde entró en el primer plano de la cinematografía al encontrarse con el cineasta Glauber Rocha. Trabajó y se casó con él. Primero, hizo videos y asistencia de dirección; luego, películas.

Estas están trabajadas con mucha imagen y sonido. Ella sabe que la palabra es importante, pero que el cine se está, por el exceso del diálogo, volviendo menos visual. Según dice, las imágenes se tienen que explicar por sí solas... Lo estético es lo básico. Lo demás, lo simplemente académico, es secundario.

Está de paso por Colombia, país en el cual se nacionalizó y donde seguramente, algún día, desempaque todas sus cosas, sus tres hijos y su segundo marido --el primero falleció--, Daniel Senise.

Por lo pronto, estará en el Salón Internacional del Cine, del veinte al treinta de marzo, con tres de sus últimas realizaciones: Cielo, su primer largo metraje, el cual fue llevado a cabo en el Alto Xingu con el tema de la inmortalidad y que se ha ganado cantidades de premios; Ligiapape, sobre la artista plástica neoconcreta Ligia Pape, y Ojo de Agua, un video poema sobre una serie de momentos que vivió en los ochenta. Su trabajo es muy experimental.

Gaitán también está preparando su primer largo metraje de ficción. Será sobre un poema dramatizado: El marinero, de Fernando Pessoa.

Parece así una gitana que, donde quiera que viaja, lleva a toda la familia. Así demuestra a sus hijos que la vida es muy corta y que tienen que irse acostumbrando a que, en el mundo, hay cada vez más integración de las razas.

Ya, por lo menos, están acostumbrados a una vida menos formal en Rio. Por ello, su casa permanece llena de amigos (críticos, artistas...) y de sus hijos. Los sábados hace, además, de cocinera: les prepara feijoadas, fríjoles brasileros y ensalada, su plato fuerte.