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‘Fugas’ de tinta en las cárceles del país

“Cada vez que paso por la Calle Brooklyn, puede ser tres veces por semana, siento una sensación extraña por saber qué venden en esa tienda tan atractiva, llena de luces vivaces y con el eslogan publicitario ‘compre uno y lleve dos de lo que sea’.

Me siento como un boyerista, pues mi fijación ha llegado al extremo de tener pensamientos morbosos al ver tantas mujeres divinas con atavíos seductores (sic)”.

Con esta narración, de una situación imaginaria, Víctor Emilio Arroyo, interno de la Cárcel del Distrito Judicial de Bucaramanga, comienza la historia que tituló La tienda Brooklyn y que fue incluida en el libro Fugas de tinta, crónicas, cuentos y relatos escritos desde la cárcel, junto a 19 relatos más de presos en las prisiones de Barranquilla, Acacías (Meta), Medellín, Cali y Palmira.

El libro, de 160 páginas, fue presentado ayer en la capital santandereana, donde en el reclusorio local se reunieron escritores, internos y funcionarios del Ministerio de Cultura e Instituto Nacional Penitenciario (Inpec).

Arroyo, que lleva seis años detenido tras ser condenado por delito informático (clonación de tarjetas de crédito), vistió su mejor ropa para intervenir en un conversatorio con los escritores Nahum Mont, Federico Diaz-Granados, Harold Kremer, Antonio García y Pilar Lozano, que asesoraron el trabajo con apoyo de la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa (Renata).

En un inusual escenario, la cancha de fútbol de la Cárcel del Distrito, Arroyo narró las vivencias que se registran a diario en el penal de 2.016 presos y que lo inspiraron para escribir la historia que aparece en Fugas de Tinta.

De acuerdo con la presentación que ayer se hizo del libro, las demás historias contienen cuentos, novelas, obras dramáticas y ensayos, algunos basados en las narraciones orales que circulan ‘libremente’ por las celdas y pasillos de las penitenciarias y que sus autores no las habían convertido en relatos literarios.

Bibliotecas para los internos Junto a los literatos, poetas, compañeros de celda y funcionarios Arroyo fue testigo de la entrega de 760 libros que el Ministerio de Cultura, a través del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas, hizo a la cárcel de Bucaramanga con una inversión que superó los 40 millones de pesos.

Luz Adriana Martínez, coordinadora del proyecto Bibliotecas en Establecimientos de Reclusión, dijo que serán 14 las prisiones beneficiadas en el país con este programa, donde además de los textos se entrega un computador con un software que facilita la búsqueda de libros, estadísticas, préstamos e inventario.

“El programa de bibliotecas para los municipios se diversificó a las cárceles, indígenas, Fuerzas Armadas y protección de testigos de la Fiscalía. En las 14 prisiones se invertirán 400 millones de pesos”, dijo Martínez.

En la librería, que estrenó mesas y sillas también, Arroyo y dos internos más serán los bibliotecarios.

Junto con Armando Ditta y Walter Enrique Caicedo, sindicados de paramilitarismo y tentativa de extorsión, respectivamente, el también profesor de centenares de presos coordinará las lecturas de los nuevos libros, entre los que se encuentran enciclopedias, novelas, atlas y textos de cocina y belleza que a través de una encuesta fueron solicitados por los prisioneros.

“Hay que leer primero el de Fugas de tinta que en las cárceles será todo un best seller”, dijeron varios internos al término de la actividad que se desarrolló ayer.

‘ ‘ He estado en distintos patios escuchando relatos de compañeros que extrañan circunstancias que para los de afuera pasan desapercibidas”.

Víctor Arroyo, interno que saldrá libre en 8 meses

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
25 de septiembre de 2009
Autor
FÉLIX LEONARDO QUINTERO CORRESPONSAL EL TIEMPO

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