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EL CARRO ME HUELE MAL

Pocas cosas son tan insufribles como un mal olor y, peor aún, que se presente dentro del automóvil.

Resulta que el habitáculo, por ser una caja prácticamente sellada, es propensa a retener los olores más de lo acostumbrado, sean éstos buenos o malos.

Otro factor que contribuye a que los olores se impregnen es la alfombra y los tapetes que hacen parte del tapizado; cuando algún líquido cae sobre ellos, difícilmente se puede retirar.

Cuando algo se riega dentro de la cabina, hay que declarar el estado de alerta, pues una mancha puede arruinar el tapizado o un mal olor puede obligar al propietario a abordar el bus ejecutivo.

Con cierta frecuencia las amas de casa se quejan de que el empaque de la leche está mal sellado y, en consecuencia, su contenido se derrama sobre el tapete.

En este evento hay que lavar muy bien el tapizado y dejar, en lo posible, las ventanas abajo para que la cabina se ventile. El mismo procedimiento se aplica para las demás sustancias, sean líquidas, sólidas o gaseosas, como el horroroso humo del cigarrillo.

Existen otros olores que provienen del funcionamiento del automóvil y son letales para el organismo.

Por ejemplo, un fuerte olor a gasolina en la cabina, además de ser molesto, produce mareo y es peligrosísimo cuando se está al volante.

Para solucionar esta anomalía es necesario auscultar todo el sistema de alimentación de combustible en búsqueda de alguna fuga, generalmente ubicada en las juntas entre mangueras. También puede deberse a que el desfogue del tanque está obstruido.

O bien, revisar que no haya perforaciones en la lámina que separa la cabina del alojamiento del motor o del baúl.

Por otra parte, el olor a gases de escape es otra de las razones por las que se debe hacer un correcto mantenimiento preventivo al automóvil. Cuando la tubería o el tarro presentan perforaciones, es seguro que los gases se filtran a la cabina, con la consecuente intoxicación y peligro de accidente.

La única salida a este difícil problema es la visita a un taller especializado en sistemas de escape, en donde únicamente instalen equipo original u homologado.

Por último, las filtraciones de agua del exterior por el empaque del vidrio panorámico o por las puertas hacen que la alfombra se pudra y emane el característico y fétido olor.

De presentarse, hágala lavar inmediatamente, mientras contrata al duro en empaques y sellamiento de carrocerías.

De todas formas, antes de invertir en un ambientador para disfrazar los olores, hay que buscar el origen del problema. Consulte a su mecánico de confianza.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Vehículos
Fecha de publicación
24 de febrero de 1996
Autor
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