Los jóvenes suramericanos son más escolarizados y menos religiosos que sus padres, pero comparten con ellos posiciones en temas morales y éticos polémicos.
Asà lo determinó un estudio en seis paÃses de la región, coordinado por el Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicos (Ibase).
Las mayores diferencias entre las dos generaciones están en el nivel escolar, mientras el porcentaje de jóvenes que completó la educación secundaria en los seis paÃses varÃa del 56 por ciento en Argentina al 41 por ciento en Paraguay, el de adultos fue prácticamente la mitad, desde el 34 por ciento en Argentina hasta el 12 por ciento en Paraguay.
Igualmente, fue identificada una brecha generacional en la religiosidad, ya que los jóvenes que dijeron no profesar ninguna fe están entre el 49 por ciento en Uruguay y el 4 por ciento en Paraguay, mientras en el grupo de mayores los que se declararon sin religión representan el 35 y el 2 por ciento, respectivamente, en los mismos paÃses.
Pero ambas generaciones coinciden en señalar la violencia y la baja calidad de la educación como las mayores amenazas para el futuro. La violencia apareció en primer lugar en Brasil (45 por ciento de los jóvenes y 46 por ciento de los adultos), Paraguay (45 por ciento en los dos grupos) y en Uruguay (42 por ciento y 39 por ciento).
La baja calidad de la educación fue más señalada en Argentina (37,5 por ciento de los jóvenes y 47,5 por ciento de los adultos), Chile (45 por ciento y 44 por ciento) y Bolivia (36 y 40 por ciento).
Uruguay es el paÃs en el que más apoyo se registró a la legalización del aborto, opinión compartida por jóvenes (56 por ciento) y adultos (53 por ciento), en tanto que en Paraguay se registró el menor apoyo (jóvenes 15 y adultos 11 por ciento).
La legalización del consumo de marihuana tiene más respaldo en Uruguay (45 por ciento de los jóvenes y 27,5 por ciento de los adultos), Chile (37 por ciento y 22 por ciento, respectivamente) y Argentina (23 y 17 por ciento), que en Brasil (22 y 15,5 por ciento), Bolivia (7 y 7 por ciento) y Paraguay (6 y 7 por ciento).
La pena de muerte tiene un amplio apoyo en Chile (56 por ciento de los jóvenes y 61 por ciento de los adultos) y en Argentina (45 y 48 por ciento) y el menor apoyo se registró en Paraguay (30 y 32 por ciento).
Mientras el 84 por ciento de los jóvenes uruguayos acepta que homosexuales sean profesores de menores, entre los adultos el porcentaje es del 71 por ciento.
En Brasil esa posibilidad es aceptada por el 80 por ciento de los jóvenes y el 74 por ciento de los adultos, mientras en Argentina la proporción es del 63 por ciento de los jóvenes y el 58 por ciento de los adultos, y en Chile, del 56 por ciento y el 44 por ciento, respectivamente.
La corrupción es considerada la mayor amenaza a la democracia por el 64 por ciento de los jóvenes y 65 por ciento de los adultos en Argentina; también por el 56 por ciento de jóvenes y el 54 por ciento de adultos en Brasil, y por el 49 por ciento de los dos grupos en Chile.
Finalmente, frente al futuro, son mucho más optimistas los jóvenes
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