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Egocentrismo Puro...

En fútbol, lo barato o caro se ve al final del contrato. Si Cristiano Ronaldo marca 200 goles en el Real Madrid y le da cinco campeonatos locales, dos Champions y un Mundial de Clubes, los 131'961.000 dólares que costó su fichaje habrán resultado una bicoca.

Manchester United ya hizo el negocio del siglo: adquirió su ficha por 18 millones de dólares y la revende por 132. Y en las cinco temporadas que estuvo en Inglaterra le sacó el jugo: celebró sus 92 goles en 238 partidos, que contribuyeron a ganar tres Ligas, una 'Champions', un Mundial de Clubes, dos Copas de Liga y una Copa Inglesa, sin contar supercopas y otras minucias.

Alex Ferguson fue simple y directo, como siempre: “Él quería marcharse y ya no había cómo detenerlo. El mérito fue haberlo tenido tanto tiempo”. Al final de la historia, tal vez el Manchester le interprete a Cristiano la canción de Julio Iglesias: “Lo mejor de tu vida me lo he quedado yo...”.

Lo mismo podría decir el Milán, que pagó 8,5 millones de dólares al Sao Paulo por Kaká y seis años después lo traspasa en 89’646.353. Kaká deja el recuerdo de sus 95 goles, 270 partidos, un scudetto, una Champions y la estela de su talento, su inteligencia y profesionalismo. La diferencia con el pase del portugués es que Kaká no presionaba para irse. El Milán, rifando grandeza, se lo entrega al club español.

El mundo se rasga las vestiduras por las cifras casi obscenas pagadas por el Madrid, y sobre todo por su prepotencia compradora, que generan algunas reflexiones. Pero no hay que desesperar: el tiempo juzgará si este amontonamiento de estrellas es una acertada operación deportiva o una feliz maniobra financiera, o ambas, o ninguna.

En primer lugar, hay que distinguir en estos casos valor y costo. Ambos jugadores son sensacionales y valen lo que cuestan. “No es real”, se critica. Sí, lo es. El precio real es el que paga el mercado. Y había comprador para ellos. Es justo que el United se quede con los 132 millones después de haber descubierto y potenciado a Cristiano. Igual, el Milán.

Lo insano para el fútbol es que el Madrid anuncie que hará un negocio fantástico con ambos. El fútbol es un deporte para competir, agradar, vencer, conquistar gloria, no una herramienta para negocios financieros. Si éste pasa a ser el objetivo, algo está muy mal

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
16 de junio de 2009
Autor
Jorge Barraza

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