Cerrar

  • ¿Necesita Dinero?

Publicidad

ElTIEMPO.COM

Archivo

Patrocinado por:

Paulina De La Rosa, Reinsertada De Las Auc, Es Una De Las Escritoras Dejó Los Fusiles Y La Selva

PARA EL TIEMPO Luz Paulina de la Rosa Bravo quiere que el país entienda las razones que la llevaron a la guerra. Para lograrlo, cambió el fusil, las botas y el uniforme militar que la acompañaron durante diez años en los que perteneció al bloque Norte de las Auc, por un cuaderno y un lápiz. La ex combatiente acaba de publicar el relato sobre cómo se unió al conflicto en un libro llamado Retomo la palabra.

La obra literaria se publicó a principios de mayo y es un proyecto de la Alta Consejería para la Reintegración (ACR), y el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc).

La iniciativa reunió en varios talleres de escritura, desde mediados del 2008, a 38 ex combatientes en 5 zonas del país para que narraran su historia antes, durante y después de hacer parte del conflicto.

“Es un libro que nos ayuda a construir memoria, que nos muestra a los hombres y mujeres combatientes con nombres, apellidos y cara”, dice Mariana Schmidt, quien dictó los talleres para el Cerlalc.

Escribiendo en la selva Tres años después de haberse unido al frente ‘Mártires del Cesar’ de las Auc, Luz Paulina compró en un pueblito que no recuerda una libreta que la acompañó por 7 años.

En ella, una vez escribió la historia de un joven del Urabá que pertenecía a las Farc y que se rindió en un combate con ellos. Un tiempo después de tenerlo retenido, aceptaron que se uniera a las Auc y lo apodaron el ‘Guerrillo’. “Si me voy de aquí, me mata la guerrilla. La vida mía es quedarme aquí y morirme en un combate”, le contó el ‘Guerrillo’ a Luz Paulina, en alguna de sus historias.

La historia de la guerrera Según se cuenta en el relato Dios mío, no me dejes volver atrás, publicado en Retomo la Palabra, Luz Paulina terminó cargando un fusil cuando tenía 30 años porque, cansada de los maltratos de su esposo, un día lo abandonó y se llevó a sus tres hijos.

“Pero conté con tan mala suerte que, cuando llegué al caserío más cercano, me encontré con la guerrilla. Me preguntaron para dónde iba y yo les dije que para mi tierra, que ya no quería aguantar más humillaciones; entonces el comandante me dijo: Aquí las cosas no se hacen como usted quiere sino como yo digo; por lo tanto usted no puede salir de aquí hasta que su esposo venga” narra De la Rosa, quien vivía para esa época, en 1995, en las selvas del sur de Bolívar.

El marido de Luz Paulina, descrito en la historia como un hombre tomador y mujeriego, fue varios días al campamento guerrillero para pedirle que le entregara a los niños. Ante la negativa de la mujer, el rapto y las visitas se extendieron por una semana.

El Ejército entró al campamento un miércoles lluvioso, y después de los combates, los soldados ayudaron a Luz Paulina a salir de la zona. Entonces ella, como era su meta inicial, viajó hasta Valledupar.

“Te vas para arriba, para la sierra, vamos a trabajar con los paracos, allá pagan bien y te ayudan con tus hijos”, le dijo un conocido, en Valledupar, mientras pasaba por una pésima situación económica. Y ella, que ya no podía mantener a su familia, contestó “Qué carajo, pa’ las que sea, qué carajo”.

Estando en las autodefensas, Luz Paulina tenía un cargo llamado ‘el poste’.

Debía estar en cerros, o lugares apartados, para comunicarle a sus compañeros quién entraba o salía de ciertas comunidades bajo el control del grupo.

El momento más difícil que vivió en la selva fue un día, hace cinco años, cuando en el corregimiento de la Mesa, en el Cesar, mataron a uno de sus comandantes. “El Ejército nos correteó duro, hubo otros compañeros que murieron. Ese día yo pensé que no saldría viva” cuenta.

“Me fascinaría tener un computador, con una impresora, para poder escribir todos mis cuentos, todas mis historias” dice Luz Paulina, quien continuando los talleres de escritura, ahora toma uno de periodismo y escribe en el periódico comunitario de su barrio.

“Ahorita es que yo he conocido la felicidad, es que he vuelto a vivir”, concluye la ex combatiente, refiriéndose al camino que, a sus 43 años, apenas comienza.

Agustín Bustamante.

Yo siempre había soñado con escribir. Cuando estaba en el monte cargaba un cuadernito y estaba pendiente de todo lo que pasaba a mi alrededor”.

Luz Paulina De la Rosa, desmovilizada de las Auc

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
15 de junio de 2009
Autor
Alberto Mario Suárez D

Publicidad

FlechaNuestra red de portales

COPYRIGHT © 2010 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.

GDA Miembro de GDA. Grupo de Diarios América