La Organización Central para la Basura Radiactiva (Covra), en Holanda, decidió familiarizar a las personas con los residuos radiactivos abriendo un museo sobre el tema.
El objetivo de Covra es demostrar a la población que es posible manejar esos desechos de forma responsable y segura, informó BBC Mundo.
El museo está situado en el puerto de Vlissingen, al sur de Holanda y en la desembocadura del rÃo Escalda, y es administrado por esta entidad, receptora de todos los desechos radiactivos que se producen en Holanda.
Diseñado por el artista holandés William Verstraeten, es un búnker de color naranja, con 46 metros de ancho, 91 metros de largo. Está contruÃdo para soportar terremotos, inundaciones, tornados y hasta impactos de misiles.
En su interior, los asistentes, quienes deben hacer cita previa, se encuentran en la primera parte del recorrido con las bodegas donde se almacenan desechos radiactivos, que pueden contenerse dentro de botes de acero llenos de plomo y concreto, y alrededor de los cuales se observan además, piezas de museos, como herramientas primitivas o estatuas de la Edad Media.
Luego, viene la zona de alta seguridad donde se almacenan materiales de enorme peligrosidad, los cuales, en caso de liberarse pueden aniquilar a una persona en segundos. El museo funciona también como galerÃa de arte y espacio cultural para la comunidad aledaña
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