Sometido a las fuertes presiones de la comunidad internacional, el primer ministro de Israel, el derechista Benjamín Netanyahu, dio ayer un histórico giro en sus posiciones para aceptar, por primera vez, la necesidad de que exista un Estado palestino.
No obstante, Netanyahu puso dos condiciones: que el futuro Estado palestino esté completamente desmilitarizado y que los dirigentes palestinos reconozcan a Israel como Estado del pueblo judío.
“Llamo a nuestros vecinos palestinos y a sus dirigentes a reanudar inmediatamente las negociaciones de paz, sin condiciones previas”, añadió el jefe del gobierno israelí.
La Casa Blanca aplaudió el pronunciamiento y recordó que el presidente Obama está comprometido con una solución de “dos Estados”: uno israelí y uno palestino. 1-6
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