El virus de la nueva influenza no entiende de polÃtica o de fronteras y, pese a hipótesis según las cuales fue creado por interesados en beneficiar a las farmacéuticas e incluso para desviar la atención de la crisis económica, la realidad es innegable: su avance en el planeta sigue imparable. En cuestión de semanas ha logrado infectar a cerca de 29.000 personas en 74 paÃses y causado la muerte de 150 pacientes. La rápida y sostenida expansión del virus AH1N1 llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar la primera pandemia global en más de cuatro décadas. La encargada del anuncio fue la propia directora del organismo, Margaret Chan, quien rápidamente aclaró que eso no implica que el virus se haya hecho más grave, que haya más muertes por su causa o que la enfermedad sea más severa.
Resulta lógico que la gente, que ha empezado a percibir a la nueva influenza como una gripa más, pregunte entonces por qué tanta alarma. A los escépticos, que para colmo desestiman las medidas de prevención y cuidado que se recomiendan, hay que aclararles que hay motivos para mantenerse en guardia.
Las autoridades de salud están preocupadas, en esencia, por dos aspectos. El primero es el comportamiento histórico de las pandemias de influenza (la Gripa de Hong Kong, en 1968, fue la última y dejó entre uno y tres millones de muertos): de acuerdo con la OMS, estas se presentan en oleadas, y las segundas tienden a ser más severas.
El segundo plantea un escenario que podrÃa llegar a ser catastrófico. Se teme que el AH1N1 logre combinarse en Asia (adonde llegó hace varias semanas) con la más peligrosa cepa del virus de la gripa aviar: la H5N1. El resultado puede ser una gripa normal o una mortal, que se diseminarÃa rápidamente y que matarÃa a millones antes de ser contenida con medidas epidemiológicas y vacunas. Con la declaratoria de pandemia, los organismos de salud buscan que los paÃses y sus poblaciones estén preparados para enfrentar, de la mejor manera, cualquiera de estos escenarios. Y si hay algo claro en este momento es que es imposible predecir si este virus seguirá siendo relativamente leve, si mutará hacia una variedad más mortÃfera o si afectará más a un sector de la población que a otro. Para la muestra está que, contrario a lo que ocurre con la influenza estacional, el AH1N1 ataca especialmente a menores de 40 años, que tienden a manejar las gripas por su cuenta aun cuando inmunológicamente están menos protegidos contra los virus que los adultos mayores, que han vivido más. Es importante entender que, en un escenario de pandemia, no solo se pone a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de salud sino la solidaridad de los seres humanos, que es, quizá, una de las más valiosas herramientas preventivas.
El caso de la fallecida Francy Arias, de 24 años, y de su familia –que nunca estuvieron en contacto con casos confirmados de nueva influenza y tampoco viajaron a las zonas de riesgo– indica que el virus circula de manera autóctona. Usar tapabocas cuando se tiene gripa, cubrirse nariz y boca cuando se estornuda o se tose, lavarse las manos frecuentemente y aislarse en casa cuando la situación lo amerite son medidas necesarias y efectivas para contener el virus.
Oficialmente, en Colombia hay 35 casos confirmados de la enfermedad, pero vale decir que estos han sido detectados sólo entre quienes consultan. SerÃa peligroso perder de vista la advertencia de expertos en el tema según los cuales, en materia de influenza, por cada diagnóstico de la enfermedad puede haber hasta 3.000 infectados potenciales. Y el asunto es que cualquiera de nosotros podrÃa serlo o ya lo fuimos
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