El cambio no es en la lengua Señor Director: Totalmente de acuerdo con el editorial ‘Género extremo’ (13-06-09): los derechos conculcados a las mujeres no se restablecen a través de un inocuo acuerdo de la ciudad, sino con la materialización efectiva de los mismos. No es con un uso forzado del lenguaje como se debe seguir avanzando en equidad e igualdad.
Por esa vía solo se logrará la confusión y la degradación del uso del idioma y se terminará por ver como arcaizantes los adecuados usos del mismo. ¿No habrá al entender de la “concejala” temas de ciudad más importantes y serios que atender? Diego F. Herrera Bogotá * * * * Señor Director: Es una deformación del idioma estar diciendo las y los, si cuando se dice, por ejemplo, todos los hombres del mundo, hombre se utiliza como neutro que abarca a mujeres y hombres u hombres y mujeres. Porque, entonces, se plantea un problema adicional: ¿qué se dice primero: mujeres u hombres? Para qué sirve todo eso si no es para poner el acento en la forma y no en el fondo del problema.
Emma Flood
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