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No Es Fácil Ser Papá, Pero Puede Ser Muy Divertido El Eterno Modelo Proveedor Los Límites Y Normas No Sobran Les Gusta Participar En La Crianza

Si la mujer actual vive en constante conflicto frente a la forma de asumir sus diferentes roles -mamá, profesional, ejecutiva-, el hombre vive el suyo propio: cómo ser un papá más expresivo y participativos en la crianza de sus hijos.

Las generaciones entre los 30, 40 y 50 años fueron criados por mamás que vivieron un modelo de familia y pareja machista, pero que les dieron una información distinta y trataron de inculcarles una manera diferente de relacionarse con su esposa e hijos: más cariñosos, más juguetones, más cercanos y no ejercer tan solo el papel de proveedores y autoridad irrefutable. Lo malo es que no les dieron muchas pistas de cómo hacer eso.

“Ellos quieren participar, pero les cuesta trabajo. Lo mismo les pasa con sus parejas: tuvieron a una mamá de tiempo completo, pero les dijeron que se casaran con mujeres profesionales y trabajadoras”, dice la sicóloga Cecilia Zuleta.

Para la sicóloga María Elena López, los papás de hoy están más preocupados por ejercer mejor su papel, se interesan por la vida emocional de sus hijos (si están tristes, si están deprimidos, que les vaya bien en sus cosas), quieren estar a la vanguardia en ciertos temas para evitar que la brecha generacional sea tan grande (que los dejen por fuera) y están interesados en sus hijos sean buenos seres humanos.

Según Zuleta, también hay una ambivalencia, pues hoy día los papás son muy trabajadores, en parte para ofrecerles muchas oportunidades a sus hijos (estudio, comodidades, viajes), pero se olvidan de estar presentes en sus vidas.

Fotos Jupiter.

* Cómo ejercer la autoridad. Se debaten entre el papá autoritario que tuvieron y el ser el más amigo de sus hijos. Según las sicólogas, los hijos necesitan papás que sean papás: que fijen normas, que corrijan, que protejan, que acojan, y que sean amigables. Los amigos los consiguen en el colegio o en el barrio.

* Expresar emociones. Desde chiquitos les dijeron cosas como “no llore, sea machito”, pero al nacer un hijo las emociones se les ponen a flor de piel, y sufren entre guardárselas o expresarlas. De hecho quieren enseñarles a sus hijos con el ejemplo, pero les cuesta trabajo.

Los conflictos masculinos.

Hay papás que se esfuerzan por trabajar y trabajar para proveer a su familia de todo lo necesario. Su función principal es llevar la plata a la casa para cubrir las cuentas y los gastos fijos como el mercado, los servicios, los colegios y demás, y planear las inversiones y los gustos familiares.

Es el hombre de la casa y no se involucra mucho en la crianza, este es un tema femenino, es decir, de la mamá, de pronto la abuela y los profesores del colegio. Pero eso sí, regaña y pide cuentas a los otros cuando los niños han hecho algo mal. Para ello, regañar es la única forma de educar.

Opina poco y casi nunca interviene en las cosas que tienen que ver con la familia. No sabe poco lo que piensa realmente y es reservado.

Hay papás que creen que la libertad es básica en la formación de sus hijos y piensan que guiarlos en sus decisiones es prohibirles ciertas actividades es irrespetarles el espacio individual al que ellos tienen derecho.

Los tratan de ‘tu a tú’, como si fueran sus amigos de aventuras. Son super frescos con los permisos, laxos con los horarios, amplios con los planes, no hay ‘pero’ para nada “porque así aprenden de la vida”.

No ponen límites, no entran en discusiones y quieren estar bien con ellos todo el tiempo.

Aunque todos los niños necesitan independencia para crecer, también es cierto que requieren de la orientación, el apoyo y los consejos dados por la experiencia y el conocimiento de su padre.

Gran parte de los hombres de generaciones jóvenes traen incluido el chip del papá participativo, ese que cambia pañales, da tetero y lleva el niño al médico si su esposa no puede. Es aquel que no le da miedo quedarse solo con su hijo y sabe qué hacer. Es el papá que le gusta jugar con ellos, conoce los juegos electrónicos y se entretienen juntos, arman paseos ‘excluyendo’ a la mamá’.

En cuanto al colegio, van a las reuniones de padres, a la entrega de informes y a las actividades escolares de sus hijos.

Al tiempo saben poner límites, exigir y educar. Es un buen socio para la crianza de los hijos.

En caso de que sea un papá separado, no se limita ver a sus hijos cada 15 días. Busca momentos para compartir y no se margina de las celebraciones importantes.

A diferencia de las mamás que son más protectoras, ellos los incitan a salir al mundo.

Publicación
portafolio.com.co
Sección
Economía
Fecha de publicación
13 de junio de 2009
Autor

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