No deja de ser irónico que el tan anhelado ‘grado de inversión’, que el paÃs persiguió durante años, haya llegado justo cuando el mundo atraviesa su peor crisis económica en más de seis décadas. Pero asà sucedió ayer cuando la calificadora de riesgo canadiense Dominion Bond Rating Service (DBRS), que es una de las cuatro que evalúa la deuda colombiana, decidió subir la nota de los papeles emitidos por el paÃs desde BB hasta BBB.
En términos prácticos, ello implica que los llamados inversionistas institucionales, como fondos de pensiones o compañÃas de seguros, incluyan a los tÃtulos del Gobierno dentro de su portafolio. Eso deberÃa conducir a que los precios de tales bonos aumenten y que, en el futuro, a la TesorerÃa de la nación le resulte más barato endeudarse en el exterior.
No obstante, la señal más fuerte es la de la confianza. Sin desconocer la gravedad de la crisis, el mensaje es que la economÃa colombiana es fuerte y que las perspectivas son buenas. De acuerdo con DBRS, las mejoras en la seguridad pública están creando las condiciones para que haya crecimiento en el mediano plazo, apoyado en buena parte por altos niveles de inversión.
También hay un mensaje de tranquilidad hacia el futuro a pesar de la turbulencia polÃtica en torno a la posible reelección del Presidente. Por último, el manejo prudente de la deuda externa tuvo que ver en el veredicto.
Ahora la expectativa es que las tres firmas que faltan, las conocidas Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s, hagan lo propio. Si eso ocurre, es indudable que las posibilidades de dejar rápido las aguas traicioneras estarÃa mucho más cercana que antes
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