Washington/AFP. El mercado de las obligaciones estadounidense alcanzó ayer un punto crítico, al registrar un déficit público que se ahonda por emisiones de deuda colosales, que hacen que este tipo de inversión, normalmente muy segura, sea cada vez más riesgosa.
El Tesoro todavía se las arregla para encontrar compradores de sus obligaciones a 10 años, pero a un precio decepcionante.
El rendimiento más elevado, a partir del cual es aceptada una oferta, subió a 3,99 por ciento, el más alto desde principios de agosto pasado, antes de que la crisis financiera hiciera que los compradores se arrojaran sobre la deuda pública de E.U.
“Podemos decir que los inversores reaccionaron a la (última) oferta con gestos de cansancio”, comentó John Jansen, un especialista en el mercado, y ex funcionario de la Reserva Federal (FED).
Al mismo tiempo, el rendimiento de la obligación a 10 años sobre el mercado secundario subió acentuadamente, mostrando la inquietud de los poseedores de esta deuda. Llegó hasta 3,998 por ciento, “muy cerca de la barrera del 4 por cierto que fue considerada por mucho tiempo como un nivel de alerta para la FED”, según analistas de Briefing.com.
En diciembre había caído a una marca histórica de 2,08 por ciento, y a finales de abril, todavía estaba bajo el 3 por ciento.
Con un déficit público que revienta todos los techos (992.000 millones de dólares en los ocho primeros meses del ejercicio presupuestario, entre octubre y mayo), el mercado se aventuró este año en aguas desconocidas.
Así parece poco probable un alza de las tasas de la FED, aunque se menciona en los mercados. Un aumento pondría en jaque todo el edificio de la política monetaria de la FED
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