Cerrar

  • ¿Necesita Dinero?

Publicidad

ElTIEMPO.COM

Archivo

Patrocinado por:

La Aclamada Película Francesa, Ganadora De La Palma De Oro, Entra Hoy A Cartelera Lo Que Pasa En El Salón, Al Cine

PAOLA VILLAMARÍN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO Mientras promocionaba en un programa radial su sexta película –Heading South, del 2005–, al director francés Laurent Cantet el azar le hizo un guiño al entregarle la clave para contar una historia sobre la educación en Francia, que tenía atravesada hacía tres años y con la que finalmente obtuvo la prestigiosa Palma de Oro en Cannes (2008).

Ese día, en ese mismo programa, otro invitado, el profesor François Bégaudeau, presentaba su libro Entre los muros, sobre su experiencia como maestro en una escuela secundaria de París.

“Me di cuenta de que todo el material documental que necesitaba para mi película estaba en ese libro y que François sí sabía lo que estaba pasando en los salones de clase”, dice Cantet, por vía telefónica desde París.

La cinta es La clase y es, según un crítico del diario español El Mundo, “una propuesta verdaderamente atípica, formalmente valiente”.

Cantet no solo le pidió los derechos de su libro a Bégaudeau, sino que lo involucró en el proyecto. El profesor de literatura es coguionista y protagonizó el filme. Así mismo, incluyó estudiantes reales, que reflejaran los dilemas de los jóvenes y los choques entre los inmigrantes que pueblan la Francia contemporánea.

¿Por qué incluir alumnos y profesores reales en el filme? Porque es difícil conocer lo que está pasando exactamente en una escuela; los únicos que lo saben son los estudiantes y profesores. Quería tener en cuenta su propia experiencia. Estuvimos juntos, practicamos y hablamos mucho.

¿Hay una tendencia creciente de filmar con gente real? Cada vez más, la gente quiere trabajar con no actores quizá porque los filmes son más cercanos a la realidad; como el mundo es cada vez más difícil de entender, la gente tiene más cosas qué decir. Además, hay un cansancio alrededor de ver siempre a los mismos actores. En mis películas trabajo con actores no profesionales, a veces mezclados con profesionales, pero siempre trato de contar con gente cuya vida sea cercana a lo que la película cuenta.

Trato de dar noticias sobre la sociedad y, por supuesto, de gente que vive lo que estoy tocando.

¿Cómo escogió a los estudiantes? No los escogí realmente. En octubre del 2006 abrimos un taller a todos los voluntarios de la escuela que estuvieran entre los 13 y los 15 años. Al comienzo, tuvimos 50 y después nos quedamos con los que estaban realmente interesados. Así que ellos fueron quienes decidieron ser parte de la película. Lo importante era darle a cada uno el papel adecuado, entre los 25 que teníamos.

¿Cómo se habituaron a la cámara los estudiantes? Nunca fue un problema para ellos. Quizá porque es una generación que está mucho más acostumbrada a la cámara que otras. Nunca tuvieron que ver a la cámara, así que era simple para ellos.

Durante esos talleres, ¿las cámaras estuvieron ahí? Sí. Para mí era interesante mantener una memoria de lo que estaba pasando y así enriquecer el guión. Teníamos una pequeña cámara y fue diferente a lo que tuvieron que enfrentar durante el rodaje, cuando contamos con tres cámaras grandes, dos booms (micrófonos grandes para captar el sonido ambiente) y mucha gente del equipo de producción. Sin embargo, ellos nunca tuvieron problema con eso. También creo que influyó el hecho de que rodamos escenas muy largas, de 20 o 25 minutos; después de un rato, ya nadie piensa en la cámara.

¿Cómo mantuvo el balance entre espontaneidad y planeación? Es muy difícil saberlo exactamente. La mayoría de la película es improvisada, aunque yo les decía a cada uno: ‘él suele decir esto’ o ‘ella reaccionaría de la siguiente forma’. Estaban improvisando, pero eran capaces de introducir todas las indicaciones que les había dado antes. Después de la primera toma, hablaba con ellos otra vez. Algunas veces hacíamos diez tomas y al final estábamos muy cerca del guión, pero dicho con sus propias palabras. Fue una improvisación dirigida.

¿Qué consecuencias ha tenido la película en Francia? Creó un debate real.

A los franceses les gusta hablar de educación. Esto ofrecía la oportunidad de hacerlo. Hubo una gran discusión entre profesores, algunos adoraron la película y reconocieron su situación y otros la rechazaron porque preferían una película que mostrara algo mejor.

Babilla Cine.

1,7.

millones de espectadores vieron ‘La clase’ en Francia. La película no solo obtuvo la Palma de Oro, sino que fue nominada al Oscar a mejor cinta extranjera.

‘.

‘.

La película fue como un juego de tenis, porque estaba interesado en .

el intercambio entre los estudiantes .

y el profesor”.

Laurent Cantet, director .

y guionista francés.

“Es un prodigio de montaje que recoge con elegante precisión los pormenores de una batalla dialéctica y vital sin solución. Se sitúa con oportuna ambigüedad en un sugerente punto de intersección entre el documental y la ficción”.

El Mundo (España).

“Cómo reconciliar las contradicciones inherentes al sistema francés: no excluir, pero ser firme; reconocer la diversidad, pero enseñar una cultura.

Cantet y Bégaudeau revelan las imperfecciones del sistema. Lo hacen delicadamente, a través de anécdotas reveladoras, y no juzgan a nadie”.

The Guardian (Inglaterra). “Una astuta e inteligente película sobre la identidad moderna de Francia y el intento de transformar a los jóvenes en ciudadanos a través del diálogo”. The New York Times (E.U.).

VISIONES SOBRE ‘LA CLASE’

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
12 de junio de 2009
Autor
, Paola Villamarín

Publicidad

FlechaNuestra red de portales

COPYRIGHT © 2010 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.

GDA Miembro de GDA. Grupo de Diarios América