AquÃ, hay que ser coherentes. A la Selección Colombia de fútbol se le pedÃa a gritos, en todas las voces y en todos los acentos, que ayer debÃa ganarle a Perú sin importar los cómos. Y lo hizo. Logró los tres puntos que le permiten seguir respirando en el camino al Mundial de Suráfrica-2010. Bien, eso era.
No haberle ganado al último de los últimos era ponerle la lápida al equipo que, gracias a su triunfo, aún respira. Eso es lo que realmente importa, eso es lo que realmente vale.
Porque en el fútbol los tÃtulos, en este caso las clasificaciones, se obtienen con puntos. Si esta fuera la selección de nado sincronizado, pues los jueces habrÃan sacado las paleticas de puntuación y seguro que le hubiesen dado el triunfo a Colombia sobre Argentina, por ejemplo.
Por eso lo valioso del partido de anoche. Seguimos tres puntos debajo de Ecuador, contra quien tendremos un partido definitivo en septiembre y de locales (en Bogotá, o MedellÃn), en la próxima jornada. Ahà seguimos con fe.
Claro que aún no se abre el arco del todo (lo que se falló anoche, ¡madre mÃa!) y que Perú nos apuró en el remate del partido es inocultable. Pero miren la tabla y ahà están las opciones. Ese es el gran valor del partido de ayer.
Los periodistas tenemos la obligación de mantener los ojos abiertos para decir que esto sigue muy difÃcil, que para ir al Mundial debe seguir una remontada de TRIUNFOS tenaz, pero tenemos el deber de no apagarles a los hinchas la llama de la esperanza: quedan 12 puntos por disputar y hay que lucharlos arriesgándolo todo.
La opción existe, es real y hay que aferrarse a ella. Coherencia: se pedÃa ganar y la Selección lo hizo. Lo demás es botar corriente
Publicidad
COPYRIGHT © 2010 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.