WILLIAM OTERO REGINO ESPECIAL PARA EL TIEMPO* Agrieras (o acidez), dolor o ardor intenso en el pecho (pirosis), vómito y dolor o sensación de atoramiento al tragar: estos son los síntomas más comunes del llamado reflujo gastroesofágico, una condición que puede afectar a entre el 10 y el 20 por ciento de la gente.
Esta enfermedad se produce cuando el contenido del estómago se devuelve hacia el esófago e incluso hasta la boca y el aparato respiratorio.
Cabe aclarar que el reflujo es una situación normal, que se produce en las personas sanas, incluyendo bebés, niños, adolescentes y adultos; eso sí, estos episodios normales son breves y no producen molestias ni complicaciones, de hecho pasan desapercibidos.
Caso contrario es el de las personas a las que esta condición se les convierte en enfermedad. Cuando eso ocurre los episodios de reflujo producen molestias como las mencionadas, que afectan la calidad de vida. Se considera que este mal existe cuando estos episodios se presentan más de dos veces a la semana.
¿Por qué se produce? Cuando se ingieren los alimentos estos pasan de la boca y la faringe hacia el esófago. Por este órgano, que se contrae con movimientos peristálticos, son llevados al estómago para empezar la digestión.
El esófago tiene varias capas: la mucosa, la submucosa y la capa muscular.
En el extremo inferior del esófago, en donde se une con el estómago, hay un anillo circular muscular llamado esfínter esofágico inferior, que evita que el contenido del estómago se devuelva, incluso cuando se hacen esfuerzos, como toser, reírse o agacharse. Este esfínter se abre cuando se degluten los alimentos para que estos puedan pasar al estómago y de nuevo se cierra para evitar que se devuelvan.
El esfínter se relaja de manera transitoria y espontánea (es decir sin una deglución previa) cuando se distiende el estómago y se produce el eructo, como también los episodios normales de reflujo, sobretodo tras las comidas.
Pero en quienes padecen la enfermedad estas aperturas son más frecuentes y más largas; por eso se produce el reflujo del contenido del estómago.
Dependiendo de la frecuencia de estas ‘aperturas’, así mismo será la frecuencia de los síntomas.
¿Qué es la hernia hiatal? Se estima que la mitad de los adultos no solo la tienen, sino que no requieren ningún tratamiento. La hernia hiatal se produce cuando un pequeña porción de estómago, de 2 a 3 centímetros, se sube hacia el tórax, cosa que puede empeorar el reflujo. Hay que aclarar que esta hernia no es sinónimo de reflujo, pues la mayoría de quienes la tienen no sufren de reflujo; y la mayoría de los que padecen este no tienen hernia hiatal.
¿Es cierto que la Helicobacter pylori produce reflujo? Curiosamente esta bacteria, que causa gastritis crónica, úlceras y hasta cáncer gástrico, no produce reflujo; por el contrario, protege contra esta dolencia, porque al inflamar la mucosa del estómago y producir gastritis crónica y atrofia, este órgano disminuye su producción de ácido clorhídrico; es decir que este, que es el principal componente para la enfermedad por reflujo, no está presente.
¿Cómo se trata la enfermedad? Cuando aparecen los síntomas se debe consultar un especialista; en los adultos es recomendable hacer endoscopia digestiva alta para descartar complicaciones en el esófago.
Con medicamentos que bloquean la producción del ácido; la idea es que cuando se produce el reflujo, este no contenga el ácido. El tratamiento es largo, incluso puede ser de por vida, por ser una enfermedad crónica.
¿Y la cirugía? Rara vez es necesaria, excepto cuando la persona es alérgica a los medicamentos o cuando hay grandes hernias hiatales que producen reflujos de grandes volúmenes; también se indica cuando las molestias persisten, a pesar del tratamiento. El 60 por ciento de los operados pueden necesitar nuevamente los medicamentos que suprimen el ácido después de cinco o seis años de la intervención.
* MD INTERNISTA, GASTROENTERÓLOGO, EPIDEMIÓLOGO, COORDINADOR DE LA UNIDAD DE GASTROENTEROLOGÍA DE LA U. NACIONAL
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