Para el mes de septiembre, cuando se inician las siembras del segundo semestre del año en Brasil, los cultivadores lo harán con un novedoso insumo.
Se trata de una nueva variedad de soya genéticamente modificada (OGM) o transgénica, resultado de la investigación de la fundación Mato Grosso, que es financiada por los empresarios de este estado.
La particularidad de la semilla, bautizada como Inox, es su resistencia al ataque del hongo que ocasiona la llamada roya de la soya, que está comenzando a crear resistencia a los fungicidas que se aplican para tratarlo.
Ese comportamiento fue, precisamente, el que obligó a alterar genéticamente a esta especie vegetal, pues se estima que los soyeros brasileños hacen hasta cuatro aplicaciones de fungicidas durante el ciclo de cultivo (entre 110 y 120 días, dependiendo de la variedad).
“Ahora, con esta variedad el productor podrá ahorrar hasta una aplicación de fungicida por hectárea”, dijo Sergio Suzuki, investigador de la Fundación Mato Grosso.
En cifras, esto representará a los agricultores de ese estado un ahorro de hasta 100 millones de dólares anuales.
“También ganará el medio ambiente con nuestra tecnología, pues se disminuirá el uso de plaguicidas durante el proceso productivo”, anotó Hugo de Carvalho, presidente de la fundación Mato Grosso.
Para lograr esta nueva variedad transgénica Inox, que demandó más de tres años de investigación y desarrollo, los investigadores le insertaron un gen de otra variedad de soya que (de forma natural) es resistente al ataque del hongo.
Entre septiembre y octubre la fundación comenzará las siembras con esta soya transgénica, en cerca de 150.000 hectáreas, y para la siguiente temporada (2010) se tienen previsto ampliar el área a un máximo de seis millones de hectáreas.
En cuanto a la siembra de especies transgénicas en Brasil, sólo hasta el año 2003 se iniciaron las cosechas legales, aprobadas por el Gobierno, que desde hacía ya varios años estaba presionado por las organizaciones de agricultores (a favor), por la realidad misma de los campos de cultivo (sembrados con OGM) y hasta por las organizaciones no-gubernamentales (en contra).
Hoy, el área con cultivos transgénicos es ese país suramericano ocupan un total de 15,8 millones de hectáreas, con especies como soya, maíz y algodón y, en menor proporción-, caña azucarera y yuca.
La Fundación Mato Grosso fue creada en 1993 por un grupo de 23 productores de esta zona del Brasil, entre los que se destacan Blairo Maggi (Grupo Maggi) y Sergio Marchett y Julio Cambruzzi (Mónica Semillas).
www.fundacaomt.com.br .
Brasil, el segundo en Latinoamérica.
En 2008 el país sembró 15,8 millones de hectáreas de cultivos genéticamente modificados como soya, maíz y algodón y, en menor proporción, caña azucarera y yuca y ocupa la tercera posición mundial en cuanto al número de hectáreas sembradas con cultivos transgénicos. El país es el segundo productor mundial de soya, el tercero en maíz y el sexto productor de algodón
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