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| Actualizado hace 1 hora 4 minutos

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El ahorro de los pobres se vuelve atractivo para la banca

Cada vez que ocurre un desastre natural o un incluso un acto de violencia en el país, por lo general una o más personas pobres se ven afectadas y la convicción de que una situación de esas los puede tocar en cualquier momento, convierte a los colombianos de clases populares en los más ahorradores.

Si bien no pueden acumular grandes sumas de dinero cada mes, ni tampoco utilizan los mecanismos financieros tradicionales, permanentemente están guardando una parte de su patrimonio para que les sirva de respaldo en caso de una calamidad, dado que ellos no tienen una tarjeta de crédito que los saque del apuro, ni un familiar o amigo cercano que pueda darles la mano.

Y justamente esa capacidad de ahorro, poca pero constante, es uno de los atractivos de la nueva tendencia de microfinanzas que está viviendo el país y a la cual están entrando bancos comerciales -que antes ni siquiera contemplaban a los pobres como posibles clientes- y ONG especializadas en microfinanzas que ahora se quieren convertir en bancos para poder captar ahorro.

Ese es el caso de Procredit, entidad que comenzó dando préstamos mientras obtenía la autorización de la Superintendencia Financiera para convertirse en banco. Lo consiguió en diciembre del 2007 y en septiembre del siguiente año arrancó con cuentas de ahorro, sin cuota de manejo y CDT. En diciembre pasado ya tenía 10.135 cuentas con un saldo de 2.935 millones de pesos y en mayo de este año ya iba en 20.000 cuentas.

“Ofrecemos estas cuentas con talonario o firma digital y las personas no tienen exigencia de un monto mínimo de apertura, ni de saldo. La idea es que no les cueste nada y que además sean fáciles de entender. Se les explica que tienen derecho a la exención del cuatro por mil y hoy el saldo promedio de cada cuenta es de 150.000 pesos”, dice Manuel Buriticá, presidente de Procredit, firma cuyo principal accionista es un grupo alemán del mismo nombre, que trabaja microfinanzas en 22 países.

“Manejamos estas cuentas porque con ellas buscamos tumbar las barreas de acceso que tienen las personas de menores ingresos al sistema financiero.

Buscamos que tengan confianza y poder crear con ellos relaciones de largo plazo. Claro que en este momento no son cuentas rentables, pero con ellas ganamos clientes”, precisa Buriticá.

Por su parte, Carlos Moya, director del programa de la Banca de las Oportunidades, sostiene que aunque no tienen cifras sobre la capacidad de ahorro de los pobres, lo cierto es que ellos por su vulnerabilidad son los colombianos más juiciosos a la hora de guardar dinero para el futuro.

“Frecuentemente lo hacen con modalidades no monetarias (como la compra de electrodomésticos que pueden vender o empeñar en caso de urgencia, así como en materiales de construcción) o monetarias, pero fuera del sistema financiero”, sostiene, al tiempo que explica que para formalizar ese ahorro en el Gobierno están promoviendo las cuentas dirigidas a este grupo de la población y que el primer objetivo son los 2 millones de hogares que pertenecen al programa Familias en Acción. De ellos, 472.776 ya tiene cuenta de ahorros en el Banco Agrario, que fue el que ganó la licitación para llevar a cabo este proceso.

Eulalia Arboleda, presidenta del BCSC, una de las entidades que lleva más tiempo atendiendo a las clases populares, coincide en que este grupo de la población sí está interesado en ahorrar, pero que a veces se aleja de los bancos por impuestos como el cuatro por mil, pues la mayoría no tiene la claridad en cuanto a que por los bajos montos que manejan tienen derecho a estar exentos de ese gravamen (ese beneficio aplica para una cuenta de ahorro por persona y para retiros inferiores a los 7,1 millones de pesos).

El BCSC, que nació de la unión de la Caja Social y Colmena, es la entidad que tiene más cuentas con saldos inferiores a 5 millones de pesos y su presidenta aclara que más que los intereses que reconocen dichas cuentas -que son muy bajos en todo el sistema financiero- lo que les importa a sus clientes es tener este medio para poder hacer pagos electrónicos, así como para contar con dinero disponible.

“Sin embargo, la mayoría de las personas de bajos ingresos recurre más a las cuentas que a los CDT cuando quieren ahorrar”, dice Arboleda y eso lo ratifica el presidente de Procredit y explica que por eso su entidad ofrece la posibilidad de abrir CDT a un año desde 100.000 pesos en adelante.

“Muchos de nuestros clientes lo hacen con esos montos bajos porque nos dicen que siempre habían querido abrir un CDT, pero que no lo habían hecho antes por las sumas mínimas que les exigían”, precisa Buriticá.

Tras las remesas Otra entidad financiera que decidió entrar al negocio de las cuentas de ahorro populares es la compañía de financiamiento comercial Giros y Finanzas, que antes era una casa de cambio. Por eso dentro de sus servicios tiene el pago de remesas del exterior.

Debido a su experiencia en ese campo, notó que muchos de los receptores de giros familiares tenían pequeños saldos que podían guardar, pero que no lo hacían porque no tenían acceso al sistema financiero. Fue así como crearon unas cuentas, que denominan ‘ahorra fácil’, las cuales no usan tarjetas débito, ni talonario, si no la huella de los cuentahabientes, con lo que redujeron los costos.

‘‘La mayoría de las personas de bajos ingresos recurre más a las cuentas que a los Certificados de Depósito a Término (CDT), cuando quieren ahorrar”.

Eulalia Arboleda, presidenta de la entidad financiera BCSC.

QUEDA SUFICIENTE ESPACIO PARA QUE ENTREN NUEVOS JUGADORES El año pasado en el país se estrenaron dos bancos de microfinanzas, Procredit y Bancamía. El primero ya ofrece productos de ahorro y se espera que el segundo comience pronto.

Así mismo, el Banco Mundial de la Mujer de Cali planea convertirse en banco y el Grupo Aval abrirá una entidad con estas mismas características.

Precisamente hoy, el presidente de ese conglomerado, Luis Carlos Sarmiento Angulo, firmará un acuerdo con el premio Nóbel de Paz y creador del banco de los pobres, Muhammad Yunus, para avanzar en este campo. Quienes ya trabajan en microfinanzas no se sienten amenazados por más competidores y consideran que hay espacio para todos. Según Asobancaria, a septiembre del año pasado 8,89 millones de personas adultas tenía al menos una cuenta de ahorro, lo que indica que el 68,8 por ciento de los colombianos mayores de edad no tenía acceso al sistema financiero

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
8 de junio de 2009
Autor
LAURA CHARRY

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