En adelante, cuando en las esquinas de Pereira un habitante de la calle estire la mano por una ayuda, no recibirá una moneda sino una tarjeta impresa. La idea es retirar el dinero en efectivo de las limosnas.
Es la estrategia de la Alcaldía de la capital risaraldense para evitar que la solidaridad con las personas en la indigencia siga alentando la mendicidad y con ella desde drogadicción hasta explotación sexual infantil y abuso de adultos mayores.
“Hay personas que en realidad las necesitan, pero en muchos casos esas monedas van a parar a los expendios de drogas”, afirma el alcalde, Israel Londoño. Se estima que en Pereira hay mil habitantes de la calle. Otras 674 personas habitan en inquilinatos que cobran entre 2.000 y 3.000 pesos diarios.
Estas personas obtendrán un bono redimible en la Unidad Permanente de Vida (UPV) de la ciudad donde recibirán alimento y en ocasiones alojamiento y todos serán cobijados por el sistema de salud social.
Aún no está definido el precio del bono, pero se estima que sea de 1.000 pesos, que se podrá adquirir en supermercados y diversos establecimientos.
Para las empresas habrá paquetes especiales
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