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Seres como de otros mundos
Casi siempre se habla de extinciones: que aquà o allá hay animales a punto de desaparecer por el cambio climático, la tala de árboles y la contaminación.
Pero en medio de la destrucción, del destino apocalÃptico que supuestamente nos espera, y de la teorÃa cientÃfica que nos dice que estamos frente a la sexta extinción masiva (la quinta fue hace 65 millones de años cuando desaparecieron los dinosaurios), la ciencia nos sorprende de vez en cuando con el descubrimiento de animales que parecen traÃdos de otro planeta, de un continente recién descubierto o como inventados por la mente de un genio.
El Instituto Internacional para la Exploración de Especies, de la Universidad del Estado de Arizona (UEA), acaba de hacer público su escalafón anual de las 10 especies más raras e interesantes halladas en los últimos 12 meses. Son formas de vida muy extrañas, poco fotogénicas, que al verlas tal vez nos arruinen el desayuno, pero que hacen aportes extraordinarios a la ciencia, como le explicó a EL TIEMPO Quentin Wheeler, profesor de entomologÃa de la UEA (véase nota anexa).
El espécimen que encabeza la lista nada en el mar de la isla de Derawan, en Indonesia. Se trata de un caballito de mar enano, de apenas 13,8 milÃmetros, todo un récord, teniendo en cuenta que ejemplares de otras especies de este animal marino alcanzan los 30 centÃmetros. A pesar de su tamaño, se parece a las ballenas, porque come plancton.
Las restantes nueve especies no son corrientes. En Madagascar, hay un ejemplo de que no todos los relojes biológicos de la naturaleza funcionan en un mismo sentido. Entre más de 170 especies de palmeras, se encontró una que muere inmediatamente después de florecer y en menos de 90 dÃas. Sólo hay cien ejemplares, por lo que existe una cruzada para salvarla de la extinción.
Además, porque crece en un lugar bajo y seco que ocasionalmente puede inundarse durante la estación lluviosa. Sus frutos son el alimento preferido de los lemures, pero cuando caen al suelo, la palmera pierde fuerza, su estructura se derrumba y, finalmente, fallece.
La vida al revés de esta planta contrasta con las ironÃas de otra, identificada como Coffea charrieriana. En estas épocas de dulces sin azúcar, leches deslactosadas y carnes libres de grasa, esta mata de café produce granos descafeinados. Crece en Camerún, en la reserva de Bakossi, cerca del Atlántico africano.
Y hay otro espécimen incluido en la lista de las rarezas del año, que parece un tronco, pero no es una planta. Es el Phobaeticus chani, el insecto más largo del mundo, capturado en la isla de Borneo (Malasia), una de las pocas regiones del mundo aún vÃrgenes. Es como una mantis religiosa de 36,6 centÃmetros, aunque si el metro toca sus antenas, alcanza los 56. Su cuerpo se parece a una rama de bambú y puede verse en el Museo de Historia Natural de Londres.
Dentro de la lista de hallazgos está también la serpiente más pequeña del mundo, la hilo, de Barbados, de sólo 10 centÃmetros y la babosa fantasma de Gales, que a pesar de no tener ojos caza lombrices.
Un caracol con caparazón flexible que se enrolla y se dobla, que tiene su hogar en Perak (Malasia) y el Chromis abyssus, un pez que a simple vista parece un habitante de los arrecifes o un pececito inspirador de pelÃculas infantiles como Nemo. Pero en realidad es un abisal, que tiene su hogar a más de 2.000 metros de profundidad, donde sólo hay seres monstruosos.
Y hay otra rareza acuática: en Australia se encontró el fósil de un pez vivÃparo, con una crÃa atada a su cuerpo a través de un cordón umbilical.
Por eso ahora es la mamá más antigua de la Tierra, con 380 millones de años, un ejemplo de conservación sólo superado por una nueva bacteria extremófila, la décima del ranking. Los extremófilos se caracterizan por ser microorganismos que pueden vivir en lugares extremos, como una roca, dentro de un volcán o en un bloque de hielo.
Cada año, 25 mil especies.
Quentin Wheeler, director del Instituto Internacional para la Exploración de Especies, le contó a EL TIEMPO que esta clasificación se hace para conmemorar el nacimiento de Carlos Linneo, padre de la taxonomÃa (encargada de clasificar los animales). Este cientÃfico calculó la existencia de 10.000 especies en el siglo XVI. Pero se sabe que hoy puede haber 10 millones.
Wheeler dice que cada año se describen 25 mil especies. “Si no descubriéramos, el hombre podrÃa seguir viviendo, pero no tendrÃamos un mundo diverso que nos permitiera resolver nuestros problemas de salud o las inquietudes tecnológicas”, explicó.
La preocupación de hoy es que, por el cambio climático y la tala, muchas especies se perderán antes de ser halladas. Wheeler explica esta amenaza con un ejemplo: “Es como si toda la biodiversidad del mundo fuera un rompecabezas, del que no tendremos las piezas completas para lograrlo armar”
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 7 de junio de 2009
- Autor
- JAVIER SILVA HERRERA
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