La reconstrucción del Real Madrid, que esta temporada se fue en blanco y además tuvo que ver cómo el Barcelona, su eterno rival, ganó absolutamente todo, está en manos de un ingeniero civil. El chileno Manuel Pellegrini llegó de la mano de Florentino Pérez, el mandatario que vuelve a la presidencia del club en el peor momento institucional de la historia, que le costó la cabeza a Ramón Calderón. No parece una tarea fácil, pero el chileno, de 55 años, tiene antecedentes de ganador.
Como jugador, Pellegrini hizo lucir sus 187 centímetros de estatura en la zaga central de la Universidad de Chile, equipo en el que debutó en 1973 y se retiró 15 años después, sin haber conocido otro club ni haber dado una vuelta olímpica como campeón de liga, pues le tocó vivir la peor racha del club (la ‘U’ estuvo sin ser campeón entre 1969 y 1994).
Su trayectoria le valió el cariño de los hinchas de la ‘U’, pero este se acabó en sólo seis meses: la primera experiencia como DT sólo sirvió para que el equipo descendiera por primera vez en su historia. Dirigió a Palestino y O’Higgins, antes de hacerse cargo de la Universidad Católica, con la que ganó la Copa Interamericana en 1994 y la Copa Chile un año después. Con Liga de Quito quedó campeón en 1999 y al año siguiente llegó a octavos de final de la Copa Libertadores.
Los ojos del fútbol argentino se postraron en él y San Lorenzo lo contrató en el 2001. Los resultados fueron inmediatos: campeón del torneo Clausura y de la Copa Mercosur en el mismo año. En el 2002 pasó a River Plate y dio la vuelta olímpica en el Clausura 2003. De allí dio el salto a Europa.
El Villarreal de España lo recibió en el 2004 y desde entonces pasó de ser uno de los habituales pasajeros del ascenso del fútbol español a pelear por ser la tercera fuerza, después del Real Madrid y del Barcelona y en la misma línea del Valencia, el Sevilla y el Atlético de Madrid. En el 2005 llegó a los cuartos de final de la Copa Uefa y al año siguiente llegó a la semifinal de la Liga de Campeones. En la temporada 2007/2008 fue subcampeón. Gracias a ese permanente coqueteo con los grandes, el Real Madrid se fijó en él.
Su llegada al banco ‘merengue’ no es casualidad, y menos después del regreso del argentino Jorge Valdano al club, como director general. Amante del fútbol bien jugado, Valdano siempre hizo fuerza por Pellegrini, por encima del portugués José Mourinho, quizás más ganador que el chileno (acaba de dar una nueva vuelta olímpica con el Inter en Italia y llevó al Porto a lo más alto de Europa), pero preocupado más por la defensa que por el ataque.
“Nos entrenamos con el balón, con la dinámica de juego. Cuando haces que corra y se desgaste el contrario, tu capacidad física va a ser mayor. Y después, la intensidad en el puesto: quiero que el lateral cierre 20 veces a la máxima intensidad y eso se consigue en los partidos en campos reducidos, siempre jugando. Correr 800 metros, eso no es real”, aseguró Pellegrini hace poco en una entrevista. Ese buen fútbol es con el que ahora sueña el Madrid.
- La primera relación con el club El último de los 451 partidos profesionales de Manuel Pellegrini como jugador de Universidad de Chile, quién iba a saberlo, estuvo muy ligado a su destino.
La ‘U’ enfrentaba al Trasandino, un equipo muy modesto. En un centro, Pellegrini perdió en el salto con un jovencito de 17 años, que metió la cabeza y anotó. Ese muchachito era nadie menos que Iván Zamorano, goleador del Real Madrid en los 90. “Si hubiera sabido hasta dónde llegaba, hubiera jugado dos años más”, dijo después
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