“¿Dónde está Dios, dónde está Dios?”, clamó llorando un comandante policial al salir de la guardería de la ciudad mexicana de Hermosillo, donde el viernes murieron 31 bebés y niños –según el último parte oficial– como consecuencia de un incendio que se inició en un local contiguo.
La Procuraduría General de Justicia del Estado ya ha identificado a 27 de las víctimas, en su mayoría bebés que perecieron asfixiados por el humo, aunque otros murieron por quemaduras de primer y segundo grado.
Cerca de 30 menores más, y al menos cinco adultos, fueron ingresados en diversos hospitales de la ciudad, situada a 1.959 kilómetros al noroeste de la capital mexicana.
Ayer todavía había padres que buscaban desesperadamente a sus hijos por los hospitales de la capital sonorense. La identificación de los muertos y heridos se vio dificultada por el hecho de que se trataba de niños de muy corta edad.
Las autoridades aún no han aclarado oficialmente las causas del siniestro, aunque está claro que el fuego comenzó a eso de las tres de la tarde en un depósito de neumáticos contiguo a la guardería. Los niños dormían la siesta cuando ocurrió la tragedia.
El incendio se propagó hasta guardería ABC del Instituto Mexicano del Seguro Social, pero regentada por un particular.
El recinto, donde antes había una fábrica de manufacturas, carecía de salidas de emergencia, por lo fue necesario derribar muros con un vehículo para abrir boquetes y evacuar a los niños.
“La población reaccionó heroicamente. Vecinos y transeúntes acudieron de inmediato a prestar ayuda a los policías y bomberos que intentaban controlar el incendio y rescatar a los niños”, declaró a la BBC de Londres Gilberto Armenta, periodista local.
Las autoridades estatales han informado de que en la guardería se encontraban unos 60 menores, pero fuentes no oficiales aseguran que en el momento del incendio había alrededor de 150.
El presidente de la República, Felipe Calderón, y el gobernador de Sonora, Eduardo Bours, ordenaron que se investiguen las causas del siniestro y se aclare si existen responsabilidades penales.
El presidente Calderón expresó la noche del viernes “su profundo dolor y sus más sentidas condolencias a los familiares de los niños que perdieron la vida”
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