¿LA PRIMERA DERROTA DE LA DIPLOMACIA DE HILLARY CLINTON? De cara a la opinión pública, Washington presentó el levantamiento del veto a Cuba en la OEA como una “gran victoria de la diplomacia”, con el argumento de que se había dado sepultura a un viejo debate que dividía al continente. Pero de dientes para adentro la situación es diferente.
De hecho, para Larry Birns, del Consejo para los Asuntos Hemisféricos, fue la primera gran derrota de la secretaria de Estado, Hillary Clinton. Durante las semanas que duraron las negociaciones previas a San Pedro Sula, E.U.
batalló para tratar de impedir que se llegara a esa decisión. Si bien Washington era consciente de la gran presión hemisférica que se estaba generando, creía que había que extraer la mayor cantidad de concesiones de La Habana a cambio del levantamiento de la sanción. Es decir, la misma estrategia que está utilizando ahora que busca reabrir los canales de diálogo y suavizar algunas de las restricciones del embargo. La premisa es: “Yo te doy, pero ¿qué me das a cambio?”. Dado que Cuba insiste en rechazar a la OEA, veían en el levantamiento “un regalo” cuya factura en costo político es muy alto.
Pero E.U. se quedó tan solo, que ni siquiera Colombia, su “gran aliada”, parecía dispuesta a hundirse. Al final, a E.U. le dieron un ultimátum: ceder o el tema se sometía a votación, donde habría sido estruendosamente derrotado. Washington finalmente agachó la cabeza, pero a cambio pidió que se establecieran algunas condiciones, que son las que ahora trata de vender como una victoria.
La administración de Obama, que había iniciado un proceso de acercamiento con la isla, enfrenta ahora un panorama más complicado. El senador demócrata Bob Menéndez, que juega un papel clave en la Cámara Alta por su poder de veto a cualquier iniciativa legislativa, criticó con ahínco la decisión y le dijo a EL TIEMPO que “trabajará” para torpedearla.
Ahora bien, si el fin último del hemisferio es que E.U. levante el embargo comercial que asfixia desde hace más de 40 años a La Habana, probablemente lo de San Pedro Sula ha contribuido a enredar más esa posibilidad.
MUCHAS GRACIAS, PERO NO LA HABANA Después de las reiteradas descalificaciones que ha sufrido la OEA en los últimos días, el sentimiento en algunos sectores de la isla es que llegó a su fin una etapa y se abre otra que puede pasar por la conformación de otra organización.
Los dirigentes comunistas “respetamos los criterios de los Gobiernos de los hermanos países de América Latina y el Caribe que piensen de otra forma, pero no deseamos formar parte de esa institución (OEA)”.
En el mismo sentido, el periodista Ramón Barreras sostiene que el futuro pasa por “el establecimiento de una Organización de Países Latinoamericanos y del Caribe”.
En cambio, para Miriam Leyva, fundadora de las Damas de Blanco y periodista independiente, “el Gobierno ya no tiene el pretexto de la suspensión de la OEA y tiene posibilidades de adecuarse a la situación y trabajar hacia el futuro, encaminado a mejorar los cambios que el pueblo cubano necesita”.
Fuentes diplomáticas comentan que “tras la gran victoria mediática de consumo interno con titulares como “La historia nos ha absuelto”, a corto plazo no cabe esperar un cambio de posición, pero tampoco se descartaría que pudieran ingresar más adelante a la OEA, sobre todo si se llegara a tratar el tema del bloqueo.
*MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO .
‘LAMENTABLE VERGÜENZA’ MIAMI En la capital del exilio cubano las opiniones están muy divididas. Para Andy Gómez, académico de la Universidad de Miami, quien además estuvo presente como delegado en la asamblea en Honduras, los ganadores fueron E.U.
y los países democráticos del continente.
“Lo que ha hecho E.U. es quitarle a Cuba la careta de protagonista y ahora la isla tendrá que explicarle al mundo las razones por las cuales no está interesada en ser miembro de la OEA”, dijo.
En la vía contraria está Ninoska Pérez, periodista y líder cívica cubanoamericana, que considera que la izquierda latinoamericana fue la gran vencedora: “Es una lamentable vergüenza que los países latinoamericanos se hayan unido para esta anulación, pero más vergonzoso aún es que E.U.
estuviera del lado de ellos”.
Más neutral, el escritor Carlos Alberto Montaner considera que, más que ganar o perder, las dos partes cedieron para romper el callejón sin salida.
*ANA MARÍA JARAMILLO
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