¿Se debe asumir más carga de trabajo sin chistar?, es otra de las preguntas que ronda a los empleados “Los mejores empleados siempre están ansiosos de tener más responsabilidades, de demostrar sus capacidades y de asumir nuevos retos”, dice Pozarro Leongómez de Acrip.
Pero no es asumirlas con sentido de sumisión sino de una oportunidad para crecer. “Tal vez se esté asumiendo trabajo extra sin recompensa porque no hay más dinero, por ejemplo, pero hay que pensar en que se está invirtiendo a largo plazo, ya sea para ascender en la organización, lograr un reconocimiento, pero sobre todo para proyectarse personal y profesionalmente”, dice Montealegre de Delima Mercer.
Porque, tal vez se pierda el trabajo, pero se ha ganado, con la experiencia, valor para el mercado laboral y a la hora de buscar otro empleo se tiene una buena hoja de vida.
Sin embargo, aunque es el momento de hacer sacrificios y de colaborar, no hay que lanzarse al agua con actitud sumisa, sin un plan de trabajo y sin negociar. Para ello hay que hablar claro con los jefes cuáles son las nuevas responsabilidades, qué resultados se esperan, cómo se van a medir, si es algo temporal o por cuánto tiempo. También hay que revisar si para ser exitosos ante el nuevo reto se necesitan otros o más recursos tecnológicos, humanos, de conocimiento (capacitación o entrenamiento), o en procesos. E incluso se puede plantear la posibilidad de una recompensa más adelante: un ascenso, un bonificación o un rejuste salarial cuando las condiciones lo permitan.
“Pero la expectativa no debe ser que si hago esto me salvo, sino que puedo estar mejor expuesto que los demás para cuando haya nuevas oportunidades”, comenta Montelagre.
Todo esto implica un poco más de trabajo, de esfuerzo, de dedicación y de tiempo. Es salir de la zona de comodidad en la que se estaba inmerso.
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Para buscar el compromiso de los empleados la empresa debe tener una una actitud clara, honesta y respetuosa. Decirles cómo están las cosas, qué se espera en el corto y mediano plazo, cuáles son los riesgos y qué se quiere de cada trabajador.
Si la gente entiende lo que está pasando y sabe para dónde se va, es más probable que asuma las nuevas condiciones y esté más dispuesta a jugársela por la empresa.
La compañía debe preocuparse por la salud integral en épocas de crisis: hay más estrés, tensión y gasto de energía porque hay más exigencia, y hay incertidumbre ante los resultados y el futuro. “Hay que diseñar programas de autocontrol, manejo del estrés y de los sentimientos”, dice Montealegre.
Comunicación clara para saber hacia dónde ir
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