Cerrar

  • ¿Necesita Dinero?

Publicidad

ElTIEMPO.COM

Archivo

Patrocinado por:

El ‘Tatuador’ De Camiones

Luis Granados es una especie de Fernando Botero de los volqueteros y camioneros del barrio Tunjuelito y San Carlos, en el sur de Bogotá.

Sus manos son capaces de plasmar las excentricidades de estos ‘profesionales del volante’ para adornar con estilo sus ‘naves’.

Granados es un artista a la hora de transformar en una obra de arte una simple puerta de lata. Ahí, en esa superficie de metal, cabe el familiar que se ha ido a la otra vida. Cabe una mujer voluptuosa. Cabe el Ferrari de los sueños. Cabe la vida que no se tiene pero que se añora.

Luis es sólo el traductor de esos deseos. Sus herramientas son su aerógrafo importado y sus pinturas especiales.

“No falta el cliente que le trae a uno la foto del ser querido recién fallecido para que uno se la pinte”, cuenta Luis.

Artesano del aerógrafo Luis trabaja en una bodega ubicada en la calle 52 con carrera 13 Sur, que es ocupada a diario por al menos seis vehículos pesados a la espera de ser decorados.

Al llegar, Luis arma la que cataloga como su ‘oficina’, pero que en realidad no es más que un sencillo escritorio, compuesto por una caneca y una tabla.

El artista, al mejor estilo de un cirujano, desempaca con paciencia sus instrumentos. De una caja de herramientas saca el aerógrafo marca Aztek y lo conecta al ruidoso compresor, no sin antes mezclar la pintura que debe ser a base de solventes especiales y poliuretano.

Esta vez, el turno le corresponde a una volqueta Chevrolet Kodiac último modelo. A su propietario, Jairo Medina, le dio esta vez porque Luis le pinte un tigre de bengala como si saliera amenazante de la puerta para atacar sin recato al que intente tan sólo acercarse a su vehículo.

El felino no esta solo. Justo debajo de sus afiladas garras el cliente ha pedido que se modifique el diseño original tomado de la Internet: en vez de un automóvil Jaguar, Jairo quiere la réplica de su volqueta.

“Lo más importante es hacer correctamente el dibujo en una cartulina. De ahí se saca el boceto de lo que será el resultado final”, explica Luis.

Después de dejar las primeras líneas sobre la superficie, se procede a rellenar la figura, a ponerles las sombras y a pulir hasta el mínimo detalle. En las venas de Luis la sangre fue remplazada por pintura. Es entendible: Luis, su padre, completó 35 años empuñando la pistola mágica que mancha de color las tristes latas teñidas de gris. Lijadas.

“Yo le enseñé a mezclar los tonos correctamente. Aprendió solito a llenar de figuras los carros”, cuenta orgulloso el hombre, mientras se limpia sus manos grasosas con la falda de la camiseta.

Luis cobra entre 800 mil y 1 millón de pesos por pieza. “Esto es para el que le gusta. En los últimos años ha cogido mucha fuerza, pero no es fácil, sobre todo cuando piden figuras humanas”, dice.

Después de casi nueve horas seguidas al frente de la puerta, un tigre ha cobrado vida en la bodega de la calle 52 sur. El cliente está contento con la fiera y Luis desarma su oficina en busca de otro ‘gomoso’: tal vez por eso es el Botero de los camioneros

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
6 de junio de 2009
Autor
Fabián Forero Barón Redactor De El Tiempo

Publicidad

COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.

GDA Miembro de GDA. Grupo de Diarios América